Me ha indignado la desvergüenza de Patxi López.
Que semejante analfabeto diga que le da “mucha pena” Felipe González, porque hace mucho tiempo que dejó de ser una referencia para los socialistas, es de aurora boreal.
Que ‘El Pericles del Bocho’, ‘el Hijo Tonto de Lalo’, el indocumentado que dejó patente en la Cadena SER que no sabe ni lo que es el Principio de Arquímedes, menosprecie así a González tiene su miga y dice mucho de la basura que es el PSOE.
Patxi, el que ahora se fotografía con los proetarras de Bildu y los alaba como aliados, es el mismo que en 2008 expulsó a gritos a Rajoy del velatorio del concejal Isaías Carrasco, asesinado por ETA en Ermua, y cargó lloroso el ataúd.
Me ha indignado lo del ignorante Patxi y me ha sorprendido lo del senatorial González.
No porque el expresidente haya revelado que votará en blanco si Sánchez es el candidato del PSOE en las próximas generales, sino por lo que ha tardado en tomar la decisión.
Dice el veterano líder socialista que no pactaría con VOX, pero que mucho menos lo haría con Bildu y “con la gente que ni siquiera ha pedido perdón ni ayuda a resolver algunos de los crímenes de ETA más abyectos”.
Perfecto, Felipe… pero se te ha pasado por alto que los facinerosos de Bildu, que en enero de 2020 se abstuvieron para facilitar la primera investidura del marido de Begoña, aportaron sin remilgos los votos de sus 6 diputados para volverlo a meter en La Moncloa en 2023.
Y que llevan años chalaneando con tu querido partido, negociando leyes y pactando encarcelaciones como la del asesino Txeroki.
Y tú, como hiciste cuando Sánchez nombró vicepresidente al zarrapastroso Iglesias o se abrazó a Puigdemont, miraste para otro lado y seguiste haciendo negocios.
¿Qué ha cambiado?
Es imposible saber lo que pasa por el alma, el corazón o el cerebro de Felipe González, pero tengo una teoría.
En apenas un mes, el próximo 5 de marzo, cumplirá 84 años y ha entrado en esa fase de la vida en la que tienes meridianamente claro que nadie se lleva nada al otro barrio.
Y el dinero, el lujo, las casas, las fincas, los coches, los restaurantes y las mujeres bellas te importan un comino y comienza a obsesionarte tu legado, lo que se dirá de ti y cómo pasará tu nombre a la Historia.
Por eso sacude a Sánchez y denuncia la ignominia de alimentar como socios y colegas a los matarifes de tus propios compañeros.
Le falta un paso a González. Ha puntualizado que sigue en el PSOE y que “se vaya quien lo destroza”.
A ver si hay suerte y termina dándose cuenta, también, de que, desde hace un siglo, el PSOE es una mierda como el sombrero de un picador.