Durísima.
Ana Rosa ha dedicado su editorial al último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que retrata al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por haber eliminado evidencia, al haber borrado hasta en dos ocasiones de sus mensajes de WhatsApp.
Además de los 5.877 mensajes el fiscal general de Pedro Sánchez también eliminó su cuenta de correo personal Gmail. Por todo esto, la presentadora del matutino de Telecinco ha incidido en que se les está poniendo “cara de goma de borrar” a García Ortiz, al tiempo que hizo un símil con las novelas de la escritora Agatha Christie, especializada en el género policial.
“Al fiscal general se le está poniendo cara de goma de borrar. Ha nacido un nuevo género de detectives: la novela negra cibernética. Decía Agatha Christie que las conversaciones siempre son peligrosas si se quiere esconder alguna cosa (…) También decía Agatha Christie que su estrategia era poner a cinco personas en una habitación y uno de ellos era el culpable. La táctica del fiscal es decir que en esa habitación habían 600 personas, incluida la señora de la limpieza. Esta novela se podría titular ‘Borrado en el Orient Express’”.
La presentadora resalta que los investigadores de la UCO de la Guardia Civil se han puesto en la piel de Hercule Poirot y han descubierto pistas “demoledoras” que podrían “parar un tren”:
“Pista número, García Ortiz borró el cuerpo del delito; es decir, sus Whatsapps en dos ocasiones el día de autos, el 16 de octubre. Pista número dos, el fiscal canceló su correo personal. Pista número tres, los ‘Sherlock Holmes’ de la Guardia Civil constatan que la noche de la filtración su móvil registró 20 llamadas y pone la lupa en las horas y las identidades. Pista número cuatro, el periodista que publica esa misma noche a las 23:51horas, esos datos reservados llama a García Ortiz a las 21:38. García Ortiz no coge el teléfono. Todo es muy sospechoso”.
Ana Rosa destaca que García Ortiz se ha quedado sin la coartada que el mismo presidente de Gobierno dio cuando le defendió, asegurando que los mensajes nunca existieron y que “había que pedirle perdón” a quien encabeza el Ministerio Público. También desmonta otro de los argumentos impulsados desde Moncloa: que todo es bulo y desinformación.
“El juez señala que el borrado se hizo de manera intencionada y deliberada. Nadie tiene que pedir perdón. No hubo bulos ni desinformación”.
Por último, ha destacado cómo se ha puesto toda la maquinaria del Estado para intentar proteger a una de las fichas de Sánchez.
«Ningún español tiene a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado defendiéndole. Ahora solo queda saber por qué el fiscal pudo o no pudo filtrar los mensajes y si hubo una orden superior. Porque a veces, por la boca muere el pez”.