¡Arriba el campo!

Por Carlos de Bustamante

(Paisaje castellano con rebaño. Óleo sobre papel de Jesús Meneses en cajaespana.es)(*)

Por una sola vez y sin que sirva de precedente, digo que no estoy de acuerdo con la sabiduría popular cuando reza: “Cada tonto con su tema”. El campo no es, simplemente, un tema. Es algo más; mucho más. Por ahí irán “los tiros”.

Pudiera preocuparme que el artículo de hoy resultase “troncoso”. Opto por no temer. Sin más, “me tiro a la piscina”.

Cuando se ha vivido el campo (el que lea entienda) y las circunstancias obligan a privarse de él, puede entrar “el mono”. Sí. Tengo mono de campo. Demasiado. Y no recibo siquiera “metadona”. Vaya, pues desde las cuatro paredes del cuarto de trabajo, me inventaré (¿) el campo con recuerdos: corrían (la verdad, muy despacio) aquellos horribles “años del hambre”. Sí. Los de la real y pertinaz sequía. En la España de la posguerra aún había muy pocas industrias. España era eminentemente agrícola y ganadera. El vacío internacional era absoluto. Se le pidió esfuerzo al campo para salir a flote de una situación angustiosa. Y respondió. Con creces.

Tardaría algún tiempo en llegar la progresiva mecanización. Mientras tanto, el campo absorbía ingente mano de obra. El labrador se las veía y deseaba para pagar tantos jornales. El inevitable racionamiento, vino a complicarle aún más las cosas. La mayoría de los productos de primera necesidad-o sea, casi todos- era preciso entregarlos a precios muy reducidos, para dar de comer a nuestra España herida. La mayoría de los labradores respondieron con generosidad, tras hacer verdaderas filigranas con su maltrecha economía. Sólo algunos desaprensivos (que de todo hay en la “viña del Señor”) se hicieron de oro con la venta clandestina y antipatriota: el estraperlo. Corrupción con otro nombre. La excepción confirma la regla de la honradez y nobleza de las gentes del campo. Con el grito frecuente de ¡arriba el campo!, España levantó cabeza. La batalla pacífica contra la dictadura marxista fue –no lo duden – de victoria con y por los labradores. El relator que, por la edad, no pudo participar en el doloroso y difícilmente evitable enfrentamiento, vivió esta otra gran guerra. Se saldó con nueva y rotunda victoria. Si en la primera victoria Dios estuvo presente en infinidad de mártires, reconocidos o no, para el relator lo estuvo aún más, si cabe, en el impresionante “campo de batalla”. Dicho lo anterior, decididamente me tiro a la piscina. Lo hago con el convencimiento de mi nula originalidad. ¿Será preciso que se lo recuerde de la mano de san Juan de la Cruz? Nuevamente lo hago siempre gustoso:

Esposa:
1. ¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

2. Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

3. Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas:
4. ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.
………..
13. Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,

14. la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

15. Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.
16. A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.
17. En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía;
y el ganado perdí que antes seguía

Encarrilado el desarrollo del artículo, seguiré-y perdonen si me alargo en demasía- el camino emprendido. Imposible para el relator levantar la vista y no ver lo evidente: la belleza del campo. Imposible no ver la mano del Creador en semejante portento. Y con él – se lo he repetido varias veces- el Magníficat. Más: el Himno de los tres jóvenes en el horno encendido.

“Bendecid al Señor, todas las obras del Señor: alabadle y ensalzadle por siempre.
2.Bendecid al Señor, Ángeles del Señor.
3. Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos: bendiga todo poder al Señor.
4. Bendecid al Señor, sol y luna: estrellas del cielo, bendecid al Señor.
5. Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío:
todos los vientos, bendecid al Señor.
6. Bendecid al Señor, el fuego y el calor: frío y calor, bendecid al Señor.
7. Bendecid al Señor, rocíos y escarchas: hielo y frío, bendecid al Señor.
8. Bendecid al Señor, hielos y nieves: noches y días, bendecid al Señor.
9. Bendecid al Señor, luz y tinieblas: rayos y nubes, bendecid al Señor.
10. Bendiga la tierra al Señor: alábele y ensálcele por siempre.
11. Bendecid al Señor, montes y collados: todas las cosas que germinan en la tierra, bendecid al Señor.
12. Bendecid al Señor, mares y ríos, bendecid al Señor.
13. Bendecid al Señor, ballenas y todo lo que vive en el mar. Todas las aves del cielo, bendecid al Señor.
14. Bendecid al Señor, todos los animales y ganados.

Bendecid, hijos de los hombres al Señor.
15. Bendice, Israel al Señor: alabadle y ensalzadle por siempre.
16. Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor:
bendecid al Señor, siervos del Señor.
17. Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos: santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
18. Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael: alabadle y ensalzadle por siempre.
19. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo: alabémosle y ensalcémosle por siempre.
20. Bendito eres en el firmamento del cielo: y loable y glorioso por siempre”.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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