Por José María Arévalo

( Reconstrucción de la iglesia del monasterio de san José de mercedarios descalzos, basada en el dibujo de Ventura Pérez) (*)
Continuamos con el capítulo “Zona de Santiago, Zorrilla y Campo Grande”, y la relación de conventos desaparecidos en ella, que es notable, siguiendo el texto y las reconstrucciones fotográficas de Juan Carlos Urueña en su libro “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, que estamos reseñando y completando con otras informaciones tomadas de la red.
Tras la historia del convento y hospital de san Juan de Dios y la del cementerio judio hallado en el Paseo del Campo Grande, junto a la Acera de Recoletos, concluía Urueña que la aportación gráfica de la “Historia de Valladolid” de Juan Ortega Rubio, “permite reconstruir algunos edificios del gran patrimonio conventual del entorno Campo Grande desgraciadamente perdido: el monasterio de san Juan de Dios (que acabamos de ver) y los conventos de la parte este y su prolongación, que fueron san Nicolás de Tolentino (de agustinos recoletos), Jesús y María (de monjas franciscanas), san José (de mercedarios descalzos), y el de los capuchinos de igual advocación”. Dejaremos para el artículo siguiente la información más amplia, que es la del convento de los capuchinos y del de los agustinos recoletos (que dio nombre a la Acera de Recoletos), y vemos ahora el resto, así como lo que nos dice Vallisoletvm sobre la transformación de la Plaza de Colón.
La reconstrucción fotográfica de la iglesia del monasterio de san José de mercedarios descalzos, basada en el dibujo de Ventura Pérez, dice Urueña que “en este caso no ofrece lugar a dudas, y sólo ha habido que variar las proporciones de la puerta, demasiado pequeña en el dibujo (que también ofrecemos). En foto siguiente vemos el paraje hoy día. A la altura del comienzo de la tapia, donde se ve el árbol y algunas vías, debió alzarse la iglesia del monasterio. Con un círculo se señala la fuente que todavía existe en la tapia, aunque hace años que no mana; parece coincidir con una de las arcas del antiguo viaje de Argales que se ven en el plano de Ventura Seco.
El convento de san José de mercedarios descalzos no tiene ninguna historia anecdótica que poder plasmar (M.ª Antonia FERNÁNDEZ DEL HOYO. Patrimonio perdido: conventos desaparecidos de Valladolid. Pág. 561).

( Iglesia del monasterio de san José de mercedarios descalzos, según el dibujo de Ventura Pérez) (*)
Quizá por lo que fue más conocido en la antigüedad sea por la difusión del rezo del rosario que por la ciudad practicaban día y noche los frailes. Aquella costumbre arraigó mucho en Valladolid y, según Canesi, llegó a celebrarse una gran procesión el día del Rosario en 1693. Tras ocupar varios edificios y vencer la oposición de sus hermanos Calzados –que consiguieron echarles de su anterior emplazamiento–, lograron asentarse definitivamente aquí a principios de 1613. La guerra de la Independencia acabó con este convento, como en otros casos, y en 1812 fue demolido para aprovechar su madera.
El convento de Jesús y María, de monjas franciscanas (“Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid”, de M.ª Antonia Fernández del Hoyo, pag. 298) fue fundado a finales del siglo XVI. Tampoco tiene su historia anécdota alguna de interés, salvo su demolición cuando finalizaba el siglo XIX. Entonces, sus patronos, los condes de Polentinos, de apellido Colmenares, solicitaron abrir calle en su solar, y por eso se llama “de Colmenares” la calle actual (“Las calles de Valladolid”, de ,J. Agapito Revilla, pág. 79).

( En la foto vemos el paraje de la zona de del monasterio de san José de mercedarios descalzos, hoy día. A la altura del comienzo de la tapia, donde se ve el árbol y algunas vías, debió alzarse la iglesia de este monasterio) (*)
En la reconstrucción de la portada del convento de Jesús y María, siguiendo el dibujo de Ventura Pérez señala Urueña que “el grupo escultórico de Jesús y María se conserva en el nuevo convento, por lo que ha sido posible hacer la reconstrucción con el mayor rigor”.
Hacemos un alto aquí, en la relación de Juan Carlos Urueña, para referirnos a la historia de la Plaza de Colón, de la que recoge uena información Vallisoletvm, en su número de Deciembrede 2009. “La Plaza de Colón es una plaza del centro de Valladolid situada en uno de los extremos de la Acera de Recoletos, en la que además confluyen el Paseo de Filipinos, la estación de Valladolid-Campo Grande, el Campo Grande y las calles Estación y Gamazo.

( Como vemos en el plano de Ventura Seco, frente a la iglesia –a la izquierda- se formaba una placita con árboles y una cruz, que recibiría al viajero que entrase por el portillo de la Merced –en el centro- dándole sombra y descanso. Seguramente fue un evocador rincón del antiguo Valladolid, del que no queda absolutamente nada) (*)
El origen de la plaza está en los procesos desamortizadores de la primera mitad del siglo XIX que decretaron la supresión de los conventos masculinos. La actual Plaza de Colón de Valladolid estaba situada en parte en el terreno sobre el que se levantaba el convento de San José de los padres capuchinos.
El convento estaba limitado por la derecha, desde la Acera de Recoletos, el convento de Nuestra Señora de las Lauras y por la izquierda los terrenos del ferrocarril que antes habían sido la huerta del convento de los mercedarios descalzos, donde también estuvo situada, hasta su derribo en 1999 la fábrica del gas. Además afluían las calles recientemente abiertas en aquella época, las de Gamazo y Muro, y había asimismo desaparecido el llamado callejón de los Toros, una estrecha callejuela que prolongaba la Acera de Recoletos.

(Reconstrucción de la portada del convento de Jesús y María, siguiendo el dibujo de Ventura Pérez) (*)
En el centro de esta plaza se instaló el Monumento al Descubrimiento de América, más conocido como Monumento a Colón, obra del escultor sevillano Antonio Susillo, realizada en 1892 y que en un principio estuvo destinada al Paseo Central de la Habana.

(Portada del convento de Jesús y María, dibujo de Ventura Pérez)(*)
En 1864 se abrió una suscripción popular para construir un monumento en memoria de Cristóbal Colón. Tanto este intento como el que se impulsó cuatro años más tarde fracasaron. En 1891 los escultores vallisoletanos Aurelio Rodríguez Vicente Carretero y Darío Chicote ofrecieron sendos proyectos que tampoco fueron aprobados.
En aquellas fechas el sevillano Antonio Susillo Fernández presento un modelo en cera muy semejante al que ya había realizado para La Habana, una alegoría de la muerte del descubridor que no pudo realizarse por motivos económicos.
El conjunto escultórico que Susillo proyectó en 1891 para el Paseo Central de la Habana con motivo de la conmemoración del IV centenario del descubrimiento, fue fundido por los hermanos Thiebaut en París y, cuando se procedía a su embarque con destino a Cuba se produjo el estallido de la Guerra de Independencia cubana de tal forma que su destino quedó truncado.

( Plano de Ventura Seco donde se ve el convento de Jesús y María ) (*)
El grupo escultórico quedó dividido en dos; las figuras se quedaron en París, donde fueron exhibidas en la exposición universal de 1900, y la piedra del monumento permaneció en Pontevedra. Aprovechando la circunstancia, tres ciudades optaron a ella: Madrid (para el parque del Retiro), Sevilla y Valladolid.
Una comisión municipal se dirigió a la ciudad de Madrid para conseguir este grupo escultórico para Valladolid y la gestión resultó fructífera, siendo muy valiosa la intervención de Germán Gamazo y José Muro, de tal forma que finalmente la oferta de Valladolid y su importancia en los hechos colombinos y americanos decantaron la instalación del monumento en la ciudad en 1901. La inauguración del monumento tuvo lugar en 1905.

( En la foto, manzana de casas que se alzan hoy en el solar del convento de Jesús y María. El recuadro señala la situación de la desaparecida portada, haciendo una medición aproximada basada en el plano de Ventura Seco) (*)
El monumento tiene estructura piramidal y está dividido en dos alturas. En el zócalo de piedra inferior se encuentran cuatro relieves en bronce que muestran distintos episodios de la vida del descubridor: La exposición del proyecto de Colón en la Rábida, la salida de Palos de la Frontera, la llegada a América y la recepción real de Colón en Barcelona tras su primer viaje. En los ángulos superiores hay cuatro figuras de grandes proporciones que simbolizan: el Estudio, la Náutica, el Valor y la Historia. En la parte superior hay un globo terráqueo con la leyenda “Non plus ultra”, rota por el zarpazo de un león coronado en el que aparece el águila de San Juan sosteniendo el escudo de España y dos medallones, uno de ellos con los rostros de los Reyes Católicos. En la parte superior del conjunto aparece Colón, semiarrodillado en la proa de una pequeña embarcación y, detrás de él una alegoría de la Fe, representada en forma de mujer portando una cruz y un cáliz.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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