Por José María Arévalo

( Aldeayuso. Acuarela de Francisco Pedro Roldán Morales, en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Tras recorrer el Partido judicial de Mota del Marqués, empezamos hoy con las ruinas en el Partido judicial de Peñafiel, siguiendo el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando. Vamos a ver hoy dos edificaciones en Aldealbar, la Ermita del despoblado de Muriel y la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios (Primer edificio), y una en Aldeayuso, la Iglesia parroquial de los Santos Justos y Pastor (Primer edificio)

( Aldealbar, la Ermita del despoblado de Muriel.Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Aldealbar
Ermita del despoblado de Muriel
Aldealbar está situado en un valle excavado en el páramo calizo por el arroyo Va1corba ( G. MARTÍNEZ DiEZ, 2., p. 420: Muriel.- En el término de Aldealbar, 900 m al SE, a la izquierda, y lindando con la carretera de Montemayor de Pililla a Torrescárcela, frente al punto kilométrico 25,500. Mapa 1/50.000, hoja 401: latitud, 410 20’50»; longitud, 0°45′ 10″). Cuando se asciende por la carretera de Cuéllar, al llegar al páramo, se encuentran las ruinas de una iglesia construida con mampostería de piedra del terreno y planta orientada de este a oeste (Cartografía Militar dc España: Hoja 17-16, 1/50.000, «Cuéllar», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1987; Cuadrícula 387 4595: En la carretera de Viloria, sobre un páramo próximo al pueblo, aparece una ermita con el icono de ruina).
La ermita era una pequeña construcción formada por una capilla con ábside semicircular, cubierta con una bóveda de horno, y un presbiterio flanqueado por dos arquillos ciegos por cada lado, donde aún se conservan los capiteles de decoración vegetal y las huellas de columnas adosadas a los muros que han sido arrancadas intencionadamente. Delante de esta capilla se conservan los restos de lo que debieron ser los muros de la nave del templo, más ancha que la cabecera.

( Aldealbar, la Ermita del despoblado de Muriel. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
La fábrica del ábside y presbiterio, así como el resto de un capitel en su interior, permiten saber que se trató de un edificio religioso románico. El abandono y el expolio fue despojando al edificio de sus recubrimientos de piedra hasta quedar sin la piel que definía su forma, y que hoy sólo es un boceto de lo que fue en el pasado.
Por los restos que permanecen en pie poco podemos conocer del edificio, como no sea el sistema constructivo que lo solucionaba, formado por un encofrado perdido de sillares y relleno de un hormigón ciclópeo de cascotes de piedra y argamasa de cal y arena, que daba cohesión al conjunto de sus fábricas.

( Aldealbar, Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Aldealbar
Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios (Primer edificio)
El lugar de Aldealbar contaba con un edificio medieval dedicado a iglesia parroquial bajo la advocación de Santa María, en el valle del Valcorba, en lugar algo elevado, bien soleado e inmediato al caserío, sobre la ladera norte del valle ( Cart. Militar de España: Hoja 17-16, 1/50.000, «Cuéllar», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1987, Cuadrícula 387 4595). Como este edificio vino a la ruina se decidió trasladar los cultos a un humilladero cercano, de tan generosas dimensiones que acogía con holgura las necesidades de la población, bastante menguada de habitantes (P. Madoz, p. 29: Ya a mediados del siglo XIX la parroquia era «aneja a Torrescárcela»). De esta manera el primitivo edificio medieval quedó sin uso y el casco urbano fue trasladándose paulatinamente hacia el fondo del valle, hacia el nuevo edificio parroquial, siguiendo el trazado de la carretera. En nuestros días la primitiva iglesia de Santa María es una colección de paredes ruinosas relativamente alejadas del núcleo, de modo que han llegado incluso a ser confundidas con las ruinas de un hipotético castillo (Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 13: «Muestra como testimonio del pasado las ruinas de un castillo medieval y las de su iglesia parroquial, hundida en el siglo pasado»; prosigue con la descripción de la iglesia como si fuera un castil1o). La cercanía de un manantial completa todo lo que hoy se conserva del despoblado.

( Aldealbar, Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Estaba orientada de este a oeste y tuvo cabecera cuadrada con torre en el costado norte, que aún conserva restos con más de 10 metros de altura y huecos apuntados de claro origen medieval. Hacia los pies, una nave rectangular, probablemente techada en madera, tenía otra adosada en el costado del Evangelio. Hay restos de un portada a los pies del edificio, aunque pudiera haber tenido otra en el costado de la Epístola.
Aldeayuso
Iglesia parroquial de los Santos Justos y Pastor (Primer edificio)
Este pequeño núcleo de población no llegó nunca a villa y siempre aparece en los documentos como arrabal o anejo de la cercana Peñafiel (a 4 km). Un pequeño arroyo nace en los páramos de Campaspero y abre un valle en los llanos calizos. Cuando este valle entronca con el del Duratón, aparece la población de Aldeayuso, que en castellano moderno significa «La aldea de abajo», poniéndola en relación con su situación topográfica, en el fondo del valle (P. MADOZ, p. 30: Artículo «Aldea Yuso», como arrabal de Peñafiel; p. 105: Artículo «Peñafiel»: … dentro de la circunferencia del término se encuentran los arrabales de Aldeayuso y Mélida; el primero con 31 casas y una iglesia parroquial, San Lorenzo –sic-. J. SAN MARTÍN PAYO, p. 80: En 1345 se llamaba Molpeceres de Yuso, por contraposición a Molpeceres de Suso, actual Molpeceres).
Su menguado caserío parece que nunca tuvo suficiente densidad como para fraguar en ]a formación de calles y plazas. Hoy día tiene cierta coherencia el trazado de la carretera, sobre la que se sitúan una buena parte de las casas. Algo aparte, en lo más alto del pueblo, están las ruinas de la primitiva iglesia parroquial dedicada a los santos complutenses, Justo y Pastor. La tradición hispánica de esta advocación, relacionada con el calendario mozárabe, nos sugieren que se trata de un lugar de repoblación consolidado hacia el siglo X u XI, cuando se afianza la línea del Duero en territorio cristiano durante la Reconquista. En la parte posterior del templo se adosa el cementerio, siguiendo una forma irregular que se adapta al trazado del camino que le rodea.

( Aldeayuso, Iglesia parroquial de los Santos Justos y Pastor .Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
De los bienes que contenía nos quedan relaciones escritas (Inventario Artístico de Valladolid y provincia p. 76). En la década de 1950 se arruinó y, con un criterio utilitario muy del momento, se decidió no restaurar el edificio y, por el contrario, abandonarlo para construir una capillita junto a la carretera según un modelo en serie que recuerda a la arquitectura escolar de los años 60. Hasta allí ha llegado alguna imagen del antiguo templo.
El Catálogo Monumental (Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 16) se refiere a este templo como un edificio de modesta construcción que dispone de una sola nave, con cabecera con cúpula de cascos precedida de un arco triunfal carpanel. La nave se cubría con armadura de madera que, por el cajeado que aparece en los muros, debía presentar una solución particular ajabalconada. De igual forma se aprecian las cajas de las vigas que soportaban un coro a los pies del templo, del que se señala que ya no existe el coro alto que la nave tenía a los pies ni la viga que lo sostenía en la cual estaban pintadas escenas de la Pasión de Cristo del siglo XVI.
La cabecera presenta una solución original, ochavada de lados desiguales, cubierta por una cúpula de cascos de ocho paños. A ambos lados de la capilla se disponen dos estancias adosadas a los muros del templo. La del lado del Evangelio puede ser el arranque de una torre y la del lado de la Epístola debía ser la dedicada a sacristía, pues sobre ella se encuentra un pequeño campanil en ladrillo sin duda construido para llamar con el toque de su campana, hoy desaparecida, desde la sacristía.
En el lado de la Epístola se encuentra también la puerta de acceso, situada en el centro de la nave, que consta de un sencillo arco de medio punto apoyado sobre resaltadas impostas rectangulares.
El exterior presenta la solución constructiva de mayor calidad: la espadaña, construida en piedra de sillería en la cabecera del templo “en 1777 por el maestro Manuel de Rojas, vecino de Palencia. El mismo maestro efectuó la cabecera de la iglesia en el citado año”. Consta de dos cuerpos sobre zócalo, que se separan mediante una comisa de gola. El cuerpo de campanas tiene dos esbeltos arcos de medio punto que se coronan con un frontón partido decorado con pináculos de bola, en tan mal estado, que tan sólo queda la del lado del Evangelio. La orientación de esta espadaña es coherente con la ubicación del templo respecto del vecindario. En efecto, cuando se asciende hacia el templo los fieles se topaban con el ábside, y este añadido hace así las veces de fachada. Con esta ubicación se conseguía además que el tañido de campana fuera fácilmente audible por los vecinos.
Tras la espadaña se dispone una tribuna de singular construcción pues se resuelve mediante un amplio arco que va de lado a lado de la nave, paralelo a la espadaña, formando un cuerpo cerrado al que se accede desde una escalera de madera (hoy arruinada), situada entre la espadaña y los muros de la cabecera, comunicada al exterior por un portillo en mal estado que se encuentra a la derecha de la espadaña. La solidez pétrea de la tribuna confiere a esta construcción un aspecto defensivo, acentuado por un peto soportado por tres ménsulas que, al sur, recuerdan un matacán, y que no es más que un garitón sobre canes para sustentar un reloj de sol.
Los pies del templo se cierran con un potente muro de mampostería en el que se abre un óculo, que es la única iluminación del interior. A ambos lados del hastial se alzan potentes contrafuertes que no parecen poseer función concreta como no sea reforzar las esquinas para evitar que, dada la disposición en ladera del templo, pudieran producirse vuelcos o alteraciones estructurales.

( Aldeayuso, Iglesia parroquial de los Santos Justos y Pastor .Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
El edificio, si bien está construido principalmente en piedra, presenta una gran variedad de fábricas y materiales. Junto a la sillería regular de la espadaña aparecen fábricas de sillares desiguales en parte de la tribuna y de los muros de la capilla mayor; mampostería en gran parte de los muros de nave y hastial, e incluso adobes en los muros de la sacristía y para reparar el muro situado a la izquierda de la puerta de entrada. Por último, el ladrillo aparece en la construcción auxiliar del campanil. Por supuesto todas las estructuras de la cubierta se resolvían con estructura y tablazón de madera.
El edificio, aunque sus muros presentan algunas grietas, conserva sus fábricas y son las estructuras de madera las que aparecen más dañadas: las que no han desaparecido están arruinadas. En el caso de la capilla mayor el maderamen y la teja caídas sobre la cúpula perjudican su estabilidad, a la vez que propician la entrada de agua y acentúan el peligro de ruina total.
No sabemos cuál era el estado del edificio en las fechas del Catálogo Monu mental pues sólo publica dos fotografías de la espadaña, que presenta un estado de ruina similar al actual. Pero pese al abandono del edificio sus estructuras de piedra, ladrillo y adobe han resistido el paso del tiempo en razonable buen estado.”
La Próxima semana veremos, en Bahabón, la Iglesia parroquial de San Cristóbal del despoblado de Minguela, y en Campaspero, la Iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán (Primer edificio), siguiendo –como venimos haciendo- el interesantísimo libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”.
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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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