Por José María Arévalo

(Una de las últimas obras de Cuadrado Lomas, elegida para el programa de mano de la actual exposición en la Sala de Las Francesas, “Félix Cuadrado Lomas. Viaje creativo desde 1957”) (*)
Buscaba en la red, para ilustrar este artículo, fotos de los cuadros de la actual exposición de Cuadrado Lomas en la sala municipal de Las Francesas –que les recomiendo ver, permanecerá hasta el próximo 19 de octubre – cuando me aparece, primero una referencia a mi blog, el de mis acuarelas, que tiene un índice de lo que publico en este otro blog, Tres Foramontanos, con los artículos, entre muchos otros, que he escrito aquí sobre Cuadrado Lomas, casi uno al año; y un poco más adelante él último de ellos, que le mencionaba hace una semana, “La temporada de exposiciones que se inicia”. Finalmente no encontré muchas fotos, pero sí –y muy a mano- mis comentarios anteriores a cerca de uno de nuestros grandes pintores.
Lo mejor, si siguen ustedes este artículo, será leer al final el de Mª Aurora Viloria, comisaria de esta exposición, un buena biografía comentada del pintor, más “biografía”, para mi gusto, que la que con este título incluye el programa de mano de la muestra, justo después de aquel artículo, con una relación de las fechas más importantes de su vida. Reproducimos ambas, dado su interés. Mª Aurora Viloria ya había escrito otro comentario biográfico de nuestro pintor, que publicó el magnífico catálogo de la muestra que le dedicó el Colegio Lourdes en Diciembre de 2010, y que igualmente reproduje en este blog, en el post sobre aquella muestra “Cuadrado Lomas. Un recorrido por su pintura”, del día 4 de aquel mes, que todavía puede verse aquí, usando el magnífico buscador que tiene el propio blog.
Me preguntaba un compañero, en relación con mi anuncio de la semana pasada de esta exposición, si se trataba de una antológica de la obra de Cuadrado Lomas. No se lo pude asegurar, ya que no la había visto todavía, solo que era probable, dado el título, “Félix Cuadrado Lomas. Viaje creativo desde 1957”. Y entiendo que sí, considerando las que la citada biografía califica de “antológicas” suyas: La de la sala municipal del Museo de la Pasión en 1982, que se tituló “Muestra de pintura 1956-1981”, y la de la Galería Rafael en enero de 2009. Esta última la comentábamos ya en esta páginas bajo el título “La forma de Castilla: Cuadrado Lomas”.
Precisamente en ese artículo resumía mis impresiones sobre nuestro pintor en el sentido de que Félix Cuadrado Lomas es el paisajista de las tierras vallisoletanas por excelencia, que ha pasado ya a los libros de texto y a los diccionarios, por sus construcciones geométricas, como suele decirse en broma, sus “lomas cuadradas”, más bien habría que decir trapezoidales, hallazgo de inspiración cubista con que nuestro gran pintor ha especializado su pintura desde sus años mozos. Cuadrado Lomas explica Castilla (no solo Valladolid, aunque esas formas geométricas pertenecen más bien a los cerros testigos casi exclusivos de este entorno), con esos trazos angulados, en un alarde de grandísimo dibujante: cerros, pero también animales, sus parejas de mulas, las clásicas “yuntas”, carros, cabras, vides, palomares.

( Félix Cuadrado Lomas junto a una de sus obras, en la Sala de Las Francesas. Foto de Henar Sastre en El Norte de Castilla) (*)
Aunque Cuadrado Lomas se identifica (e identifica el paisaje castellano) por esas formas geométricas, es sobre todo un maestro del color. Tanto que deja de ser, el color con que pinta sus paisajes, elemento definidor de lo castellano. Porque Félix ha pintado cerros, esos cerros tan suyos, en todos los posibles colores: en ocres, en verdes, en amarillos y naranjas, en azules y en rojos y en violetas; ello tanto en colores puros como en colores quebrados, y en todas las posibles tonalidades, cálidas y frías. Decía un compañero, que lo conoce personalmente hace muchos años, que es sobre todo un hombre con mucho gusto para el color, con ese don natural que le permite expresarse en cualquier gama, acertadamente.
Entre el más de un centenar de obras suyas que presenta ahora en La sala de exposiciones de las Francesas, predominan los colores cálidos y el formato pequeño, pero está muy bien seleccionada la muestra, entiendo acierto de Mª Aurora Viloria. Lo mejor, que aparecen muy bien representados todos los motivos típicos suyos. Y así, de lo taurino un “Toreros” del 87, “Capote” del 92” y “Banderilla” del 99; otros tres de sus también geométricos palomares, del 70, el 95 y el 2014 ; seis de lo que llamaba paisajes construidos, de llanuras y linderos, casi todos de los últimos años, lo que ha sido para mí más de agradecer; otros tres más de cerros, y uno muy fuerte de una vaguada con amapolas –una simple mancha roja, con trazo contínuo, en el sitio oportuno-. Los estaba enseñando a una señorita, cuando le oí comentar: “es bonito”, de uno de los varios también de mulas, un tanto más abigarrado de lo normal en él, gracias al arreo de cascabeles que ha incluido en este caso. Vides de 2010 y 2012; uno de cabras del 71; cinco bodegones del dos mil para acá; dos de huesos y cráneos de los últimos años, y uno del 74; y tres desnudos también recientes.
Más antiguos los dibujos que presenta, entre ellos varios de calles vallisoletanas del 72; y también de aquellos años apuntes de sus salidas a Marruecos, Italia y Portugal. Me llevé una buena sorpresa al ver, entre la docena de grabados que incluye, varios de la serie de bebedores que pintara antaño en «El Socia», el desaparecido bareto de la calle Zúñiga, de los que había oído hablar pero que no había visto, y que me recuerdan algunos de los grabados de Goya que precisamente estos días podemos ver en la otra sala municipal, la de La Pasión.
En fin, María Aurora Viloria lo comenta, así que no sigo, paso el hilo al magnífico artículo de la periodista:

( Bodegón de Cuadrado Lomas, en la exposición de la Sala de Las Francesas) (*)
CUANDO LAS LUCES DE LA FERIA SE APAGAN
Por María Aurora Viloria, Comisaria de la exposición
A finales de la década de los cincuenta, las casetas y las atracciones de las Ferias de San Mateo ocupaban el Paseo central de las Moreras y algunos puestos incluso se extendían hasta Correos. Cuando concluía la semana, las luces se apagaban, los arcos desaparecían y muchos se despedían hasta el año próximo. Pero otros, sobre todo los propietarios de carruseles, esperaban algún tiempo más hasta enlazar con las del Pilar de Zaragoza. En ese escenario que estaba a punto de bajar el telón, Félix Cuadrado Lomas pintó uno de sus cuadros, un óleo sobre arpillera fechado en 1958.
«Fin de la feria» y «La siesta en Calzada de los Molinos», de 1957, no son sólo los cuadros más antiguos de la exposición, sino que pertenecen a la primera etapa, cuando empezó a mostrar su obra. Son por tanto el comienzo del recorrido creativo que propone y que culmina con «La planificación de la llanura» o «Primavera posimpresionista en Castilla», del 2014. Décadas en las que el artista ha ido evolucionando hacia lo esencial, hacia esa síntesis de la realidad que son sus obras, hasta el dominio absoluto del color para jugar a perderlo alguna vez en diez dibujos de «Tierras construidas» que eran sólo líneas y significaban una declaración de intenciones. Años en los que ha pintado en cualquier soporte -lienzo, tabla, cartulina, papel, cartón o, incluso, hojas de cuaderno- y se ha expresado con todas las técnicas, de la acuarela al óleo y de la tinta al carbón.
Sin embargo, en todo este tiempo Cuadrado Lomas sólo ha pintado lo que conoce, ama o le sorprende y, siempre del natural, con frío o con calor, para atrapar las luces y los colores, para experimentar sensaciones que transmitir, para imaginar la llanura infinita. Por eso, incluso, tituló una serie «Las estaciones en el paisaje de por aquí» y comenzó plasmando una calle solitaria de Calzada de los Molinos, el pueblo palentino de donde era su madre, en el que pasó algunos años en su infancia y aprendió a conocer la tierra; o las luces perdidas de la Feria de su ciudad, Valladolid, en la que nació el 4 de diciembre de 1930, en la calle de Panaderos, junto al Caño Argales, en el barrio de San Andrés.
Parte siempre de la realidad -a veces de un dibujo que luego transformará con los pinceles- para interpretarla y convertirla en algo nuevo, y ha pasado por numerosas etapas en las que ha dejado algunos temas, ha retomado otros y, sin olvidar sus premisas fundamentales, como la de que no se puede pintar lo que no se conoce, se ha ido acercando a la síntesis expresiva mientras intentaba lograr la perfección a través de un proceso continuo de formación.
Estudió con los Jesuitas y en el Instituto Zorrilla y llegó con 16 años a la Escuela de Artes y Oficios, donde aprendió a dibujar y pasó tres cursos, tras los que, como no se pintaba, dio por terminado el periodo de formación oficial para seguir aprendiendo por su cuenta, como un autodidacta con una base muy sólida. .
Trabajó como cobrador de recibos, de aprendiz de una tienda de zapatos y de escaparatista de otra de confección, al tiempo que preparaba su primera exposición de óleos con Luis Sanz, que presentó en la Casa de Galicia. Poco después colgó en el Ayuntamiento una colección de cuadros de influencia impresionista protagonizados por Valladolid desde el Campo Grande o una terraza del Poniente junto con las barcas en el Pisuerga. Sin embargo, encontró su propio estilo un poco más tarde, cuando pintó un paisaje de Cabezón desde la orilla del río, un pequeño cuadro en el que aparecen ya las tierras interpretadas y su singular geometría.
Entre 1959 y 1961 recorrió con el escritor Enrique Gavilán la provincia de Valladolid para ilustrar «Tierras de pan y vino», una serie de artículos que se publicaron en «El Norte de Castilla» y diez años después fueron recopilados en un libro que prologó Miguel Delibes. Poco después demostró con una exposición en el Palacio de Santa Cruz que cualquier tema, desde las cabezas desolladas a los bodegones, le sirven para dar su particular visión del mundo, así que ha seguido haciéndolos y evolucionando con ellos, como demuestran los reunidos en la exposición, entre los que hay algunos de 2012 y 2013.
El primer libro de grabados, acompañado de poemas de Justo Alejo, lo dedicó en 1962 a las mulas, a las que ha pintado de todas las formas y tamaños, juntas y separadas, con fondo amarillo y con tierra, blancas o tordas. Imprescindibles en este recorrido, parecen a veces casi humanas y capaces de reflejar la tristeza por lo que fue y se perdió en el tiempo.
Las mulas están unidas al campo, a las casas y a los palomares, como el situado frente a la planicie que representa en esta exposición la obra realizada en 2014. A veces también han estado colgadas en las salas junto a las cabras, los toros y los toreros que, al igual que los desnudos, son las figuras frente a unos paisajes solitarios y, sin embargo, habitados. Lugares que en ocasiones destacan por los verdes jalonados con chopos o tienen el rojo de las amapolas, para convertirse luego en tierras construidas o en el resultado de la planificación de la llanura por el artista. Son quizá su obra más sorprendente, la síntesis de su pensamiento y el resumen de la constante evolución. Tan personales y siempre tan distintos, pueden sugerir abstracciones geométricas, en contra de la opinión del pintor, que los llama extracciones, puesto que siempre ha partido de la realidad para conseguir representar su esencia.
Las tierras tienen su contrapunto en las viñas, uno de sus últimos temas, cepas desnudas como aspas alineadas perfectamente sobre la tierra con las que ha jugado a combinar los colores cálidos y fríos.
Pasión por el dibujo
Durante esos años, Cuadrado Lomas ha mostrado su obra en numerosas exposiciones individuales y algunas colectivas, ha hecho libros y carpetas de grabados, como «Flores», «Palomares», «Desnudos» o «Paisajes»»; dibujado los «Retazos de Torozos» que escribió Blas Pajarero o ilustrado los «Pliegos de cordel vallisoletanos» de la Librería Relieve. Ha viajado y pintado por España, Portugal, Francia, Marruecos, Italia o México, y ha formado parte del Grupo Simancas junto con Jorge Vidal, Jacobo, Domingo Criado, Gabino Gaona y Francisco Sabadell, cuyas obras reunió la Fundación Villalar en una exposición que acogió el Museo Patio Herreriano en el 2011. Antes, en el 2003, la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León le dedicó una exposición itinerante.
Pero Cuadrado Lomas, que ha recibido, entre otros, el Premio a la Trayectoria Artística de la Diputación Provincial y el pasado noviembre ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción como académico de honor, ha sentido sobre todo pasión por el dibujo. Convencido de que sin saber dibujar no se puede pintar, no sólo pasó tres años en la Escuela de Artes y Oficios aprendiendo a hacerla, sino que durante toda su vida ha trazado sobre papel, cartulina o una hoja de cuaderno cuanto veía. Muchas veces con tinta china, en la calle y en el campo, en los lugares que forman parte de su entorno cotidiano y en aquellas otras que visitaba por primera vez.
En los años sesenta, protagonistas de sus apuntes, que convirtió luego en grabados xilográficos sobre plancha de cartón, fueron bebedores, esos personajes que encontraba en los bares de Valladolid, especialmente en «El Socia», lugar que formó parte de la historia local. Ahora, algunas de esas obras están reunidas en la Sala Municipal de la Iglesia de las Francesas.
BIOGRAFÍA
1930 Félix Cuadrado Lomas nace el 4 de diciembre en la calle de Panaderos del barrio de San Andrés de Valladolid.
1938 -1945. Estudia en los Jesuitas y en el Instituto Zorrilla. Pasa largas temporadas en Calzada de los Molinos, el pueblo palentino donde nació su madre, y aprende a conocer el campo y el paisaje rural.
1946 -1957. Trabaja como cobrador de recibos, aprendiz en una tienda de zapatos y dependiente y escaparatista en unos almacenes, al tiempo que estudia dibujo en la Escuela de Artes y Oficios. En 1950 enferma de tuberculosis y se retira durante un año al pueblo de su madre, donde hace sus primeros dibujos y acuarelas. De regreso a Valladolid, prepara una exposición de óleos con su amigo Luis Sanz que inaugura en enero de 19S7 en la Casa de Galicia, a la que sigue otra en el Ayuntamiento que, posteriormente, lleva a Palencia.
1958 -1959. Hace retratos y pinta y dibuja al natural calles y escenas de Valladolid. Expone en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca.
1960 -1961. Sigue pintando y recorre la provincia de Valladolid con el escritor Enrique Gavilán, que publica artículos ilustrados con sus dibujos en «El Norte de Castilla». En junio de 1960 expone óleos en el Palacio de Santa Cruz y posteriormente en León.
1962 – 1964. El 2 de junio de 1962 inaugura una exposición de paisajes y bodegones en la Galería Castilla y en 1963 edita su primer libro de grabados, «Mulas», y empieza a ilustrar los «Pliegos de cordel vallisoletanos» de la librería Relieve. Dos años después vuelve a la Galería Castilla, donde cuelga paisajes, retratos y sus primeros grabados en planchas de cartón.
1965 – 1966. Pinta Las Hurdes, Extremadura y Portugal y en 1966 obtiene el Premio de Pintura de la Caja de Ahorros Provincial de Valladolid con el cuadro «Mulas y tierras».
1967 – 1969. Expone figuras, bodegones y paisajes en la Galería Castilla. Sale en 1968 la primera edición de «Retazos de Torozos», con texto de Bias Pajarero, prólogo de Gaya Nuño sus dibujos, cuyos originales expone en la Sala Jacobo. Realiza una serie de dibujos de bebedores y tabernas y viaja por Andalucia, Portugal y Francia. Vuelve en noviembre de 1988 a la Galería Castilla y participa en una exposición colectiva de pintura y poesía en la Sala Jacobo.
1970 – 1975, Expone con el grupo de amigos -Gaona, Criado, Santiago, Sabadell, Vidal- en Málaga, Vigo, Santander y Palencia. Viaja a Portugal y en marzo de 1971 cuelga en Jacobo óleos de temas castellanos, pescadores y barcas de Nazaré. Ilustra libros de cuentos y poemas, vuelve a Jacobo con grabados y dibujos y, en abril de 1975, cuelga en la sala Arcón A-7 de Simancas «Carnes y huesos»
1976 – 1981. Instala su estudio en Simancas y en marzo de 1977 expone acuarelas de «Tipos populares» en la galería Carmen Durango de Valladolid. Dos años después participa en una colectiva en Madrid y presenta en La Casa Vieja de Simancas tres libros de grabados, «Flores», 1979; «Palomares», 1980, y «Desnudos», 1981.
1982 – 1983. Cuelga en la sala municipal del Museo de la Pasión una exposición antológica titulada «Muestra de pintura 1956-1981, Cuadrado Lomas». Representa como artista invitado el paisaje castellano en la III Bienal Iberoamericana de Arte de México, en julio de 1982, así como en la I Exposición Regional de Artistas Plásticos organizada por el Consejo General de Castilla y León. Participa en la también itinerante «Siete pintores figurativos vallisoletanos», organizada por la Caja de Ahorros Provincial, en cuya sala cuelga el 1 de diciembre de 1983 «Paisajes y desnudos» y, tres días después, Juan José Martín González presenta el libro «Cuadrado Lomas, pintor». Ese mismo año realiza el cartel de la 28 Semana Internacional de Cine de Valladolid.
1984 – 1987. En 1984 expone en Zamora pinturas y grabados y el 29 de junio da por terminada la carpeta de grabados «Linderones-Sintetización del paisaje en trazos negros sobre colores planos». En 1986 presenta en la Casa Vieja de Simancas «Tierras», quinto libro de poemas y grabados. En noviembre de 1987 inaugura en la sala municipal de la Iglesia de las Francesas «30 pinturas 30 (óleo, temple y acuarela), Posturas, gestos y ademanes de los toreros en la plaza».
1988 -1991. En 1988 viaja por segunda vez a Marruecos, donde hace numerosos dibujos. Termina una exposición que inaugura en octubre de 1989 en la sala de la Caja de Ahorros Provincial, titulada «Las estaciones en el paisaje de por aquÍ». Viaja a Las Hurdes y, en 1990, a Portugal, y expone en Palencia «Paisajes y toreros». Al año siguiente vuelve a Marruecos, donde hace una serie de dibujos a tinta.
1992 -1997. En enero y febrero de 1992 cuelga en la sala Alonso Berruguete de Valladolid «Miscelánea», una exposición dedicada a Bias Pajarero con motivo de su fallecimiento. En mayo de 1993 inaugura una exposición itinerante organizada por la Obra Social y Cultural de Caja Salamanca y Soria, titulada «Cuadrado Lomas», que desde Valladolid irá a Palencia, Medina del Campo y Zamora. Vuelve a la Sala Alonso Berruguete con «Pinturas caprichosas», que dedica «A la memoria de mi madre» y, en noviembre de 1993 se inaugura el Colegio Público Félix Cuadrado Lomas en La Cistérniga, en el que realiza un mural, y, al año siguiente, presenta en el Ayuntamiento de la localidad «Pinturas. Cuadrado Lomas». Expone luego en la Ermita del Humilladero de Tudela de Duero y, en marzo de 1966, en Zamora. Unos meses después viaja a México, donde realiza una serie de dibujos y notas de viaje, y, en 1997, por Alicante, Murcia y Las Alpujarras granadinas, que también dibuja.
1998 – 2002. Después de cuatro años trabajando sobre el paisaje castellano, expone «Tierras construidas» en la sala de Caja España en Palencia, y posteriormente en Valladolid, Zamora y León. En el 2000 viaja a Portugal, donde dibuja las barcas desguazadas de Nazaré, y cuelga una exposición en la Galería Rafael titulada «Cuadrado Lomas, mulas, toros y toreros». Un año después participa en la Galeria Orón en una colectiva junto con Gabino Gaona, Jorge Vidal, Domingo Criado, Fernando Santiago (Jacobo) y Jo Stempfel, donde presentan una carpeta de serigrafías, A esta muestra sigue otra colectiva de grabados. Comienza a salir al campo a dibujar viñas podadas y, en marzo de 2002, viaja a Roma con otros artistas para inaugurar en la Academia de España «Paisajes intergeneracionales», organizada por la Junta de Castilla y León. En diciembre recibe el Piñón de Oro de la Casa de Valladolid en Madrid y es nombrado socio de honor de la Asociación Cultural Vaceos de Cigales.
2003 – 2004. Inaugura en el Monasterio de Nuestra Señora de Prado una exposición itinerante organizada por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León que irá después a Palencia, Burgos, Peñaranda de Duero, Zamora, Soria y Segovia. Recibe el Premio Racimo de Pintura del Ayuntamiento de Serrada y en diciembre inaugura en la Galería Rafael una exposición de pinturas titulada «Cabras, mulas, toros y toreros», La Diputación de Valladolid edita un libro con las reproducciones de los cuadernos de grabados «Mulas», «Flores», «Palomares», «Desnudos» y «Tierras». Presenta en la Galería de Arte Samuel «Del papel al lienzo» y recibe el Premio Espárrago del Ayuntamiento de Tudela de Duero.
2005. Presenta una carpeta de cuatro grabados al aguafuerte editada por la Galería de Arte Samuel y participa junto con otros artistas en el libro ilustrado con grabados «El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha», editado por la Diputación Provincial de Valladolid.
2006 – 2007. Participa con la Galería Samuel en las ediciones IX y X de Arcale, Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Castilla y León, que acoge la Feria de Muestras de Valladolid, y en la colectiva «Paisaje y color en la pintura» organizada por el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes.
2009. En enero y febrero cuelga en la Galeria Rafael una exposición antológica. El 24 de julio recibe el Premio Provincia de Valladolid a la Trayectoria Artística, de la Diputación Provincial.
2010. Exposición homenaje a Félix Cuadrado lomas en la Casa de Cultura de La Cistérniga. Exposición «Cuadrado Lomas, un recorrido por su pintura» en el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes.
2011. Protagoniza junto con Jorge Vidal, Domingo Criado, Gabino Gaona, Jacobo y Francisco Sabadell la exposición «Grupo Simancas, paisaje-color-expresión» que, organizada por la Fundación Villalar Castilla y León, acoge el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano.
2012. Participa con un paisaje con ceras en la exposición «Monacatus» de Las Edades del Hombre en Oña. Expone viñas y tierras en la Galería Rafael.
2013. El 21 de noviembre ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción como académico de honor.
—
(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm4.staticflickr.com/3855/14961736947_e3e98bec6a_b.jpg
https://farm4.staticflickr.com/3922/14961737437_59e84e38a1_o.jpg
https://farm6.staticflickr.com/5566/14961736867_59b257276e_o.jpg