Los lunes, revista de prensa y red

“El egotismo de un exiliado insatisfecho”, de Adolfo Torrecilla, y “Las fábricas de creación y la cultura participativa”, de María Molina León

( Viñeta de Caín en El Norte de Castilla el pasado día 8) (*)

EL EGOTISMO DE UN EXILIADO INSATISFECHO

Artículo de Adolfo Torrecilla publicado en Aceprensa el pasado día 5

Al otorgar a Juan Goytisolo el Premio Cervantes, el jurado ha querido resaltar “su capacidad indagatoria en el lenguaje”, “sus propuestas estilísticas complejas” y “su apuesta permanente por el diálogo intercultural”. Goytisolo ha recorrido una larga trayectoria literaria que comenzó en 1954 con su novela Juego de manos y que incluye también libros de viajes y de memorias, ensayos, poesía, estudios literarios, colaboraciones periodísticas, guiones televisivos…

Como escribe en su libro memorialístico En los reinos de taifa (1986), su principal obsesión ha sido “integrar la escritura en su vida y su vida en la escritura”. Las mejores novelas de Goytisolo, como Señas de identidad y Reivindicación del conde don Julián, contienen un novedoso y meritorio trabajo estilístico que las aleja de las técnicas del realismo social, aunque compartían sus mismos objetivos críticos y políticos de contundente rechazo a la España franquista.

Su lejanía de la vida española le ha convertido en un emigrado que vive insatisfecho por el devenir de su país

Contra la cultura oficial

Cuesta separar en Goytisolo su faceta literaria de su actividad intelectual, que le ha convertido en uno de los escritores españoles de mayor resonancia internacional. Desde hace años, especialmente a partir de 1996, cuando fija su residencia en Marrakech (Marruecos), su actividad periodística e intelectual ha estado repleta de denuncias y polémicas. A pesar de vivir tantos años fuera de España (ya en 1956 se exilió en París), sigue de cerca la actualidad cultural y política española, que analiza en sus diferentes escritos, siempre desde una perspectiva crítica apasionada.

Su lejanía deliberada de la vida española le ha convertido en un emigrado que vive insatisfecho por el devenir de su país. Como un profeta apocalíptico, Goytisolo lleva muchos años clamando contra la cultura oficial española, de la que reniega con todas sus fuerzas; contra “la putrefacción de la vida literaria española” y “el triunfo del amiguismo pringoso y tribal”; y contra aquello que considera más característico y tradicional del pueblo español.

Su personal itinerario intelectual e ideológico lo traslada a sus escritos, en los que hay unas constantes, sobre todo a partir de su residencia en Marruecos, como son los sentimientos de su condición apátrida, el rechazo a la tradición española y a la moral cristiana, la denuncia de injusticias, su radical opción por la libertad sexual en todas sus manifestaciones y su defensa de la cultura árabe y oriental, de la que es todo un experto y que ha propagado de múltiples maneras (incluso es el guionista de la serie Alquibla, de Televisión Española). Por su peripecia vital, Goytisolo no es un escritor fácil de encasillar: “castellano en Cataluña, afrancesado en España y español en Francia, latino en Norteamérica, nesrani en Marruecos y moro en todas partes, no tardaría en volverme a consecuencia de mi nomadeo y viajes en ese raro espécimen de escritor no reivindicado por nadie, ajeno y reacio a agrupaciones y categorías”.

Su constante crítica ha alimentado en él un sentimiento de sentirse permanentemente perseguido y marginado, por muchos premios que haya recibido

Victimismo premiado

Su constante crítica ha alimentado en él un sentimiento de permanente perseguido, marginado, ninguneado, cuando la realidad demuestra lo contrario, y en los manuales de literatura y en los artículos periodísticos que han aparecido después de obtener el Premio Cervantes, por ejemplo, se le reconoce como una referencia imprescindible de la novela española, especialmente de la que se conoce como Generación del Medio Siglo. Pero, además, Goytisolo, a pesar de sus virulentas críticas a los premios literarios y a los reconocimientos oficiales, no es precisamente un escritor olvidado por el establishment político y cultural. Antes del Cervantes recibió –y cito solo unos pocos– los premios Europalia (1985), Prix Méditerranée (1994), Jorge Isaacs (1997), Octavio Paz de Literatura (2002), Juan Rulfo (2004), Premio Nacional de las Letras Españolas (2008), Premio Internacional de Literatura de Formentor (2012). A su vez, Goytisolo forma parte del Parlamento Internacional de Escritores y es el presidente del Jurado de la UNESCO.

Sobre los premios ha llegado a decir: “Cuando me dan un premio siempre sospecho de mí mismo” (o sea, que debe de estar pasándolo muy mal DESDE hace años). Goytisolo podría haber cerrado brillantemente su trayectoria de anti-España rechazando el Cervantes, como Sartre rechazó el Nobel. De hecho, en una entrevista en 2001 avisaba: “Estoy dispuesto a firmarlo ante notario: no pienso aceptar el premio Cervantes nunca” (ABC, 10-02-2001). Pero Goytisolo ha sido siempre un heterodoxo muy calculador y ahora ha preferido la gloria y los 125.000 euros.

La actitud de permanente enfado contra todo lo que le rodea ha acabado por volverse contra él y contra su literatura. Juan Marsé ha dicho que “es el único escritor que conozco al que le gusta sacarse en procesión a sí mismo; incluso cuando habla de otros escritores, no hace otra cosa que hablar de sí mismo”. Y Antonio Muñoz Molina lo ha calificado como “víctima profesional de todas las conspiraciones”.

Ver artículo completo en: http://www.aceprensa.com/articles/experimentalismo-victimismo-y-egotismo/#

LAS FÁBRICAS DE CREACIÓN Y LA CULTURA PARTICIPATIVA

Artículo de María Molina León publicado en Aceprensa el pasado día 4

Hoy debemos ser conscientes en todas las prácticas culturales, a cualquier nivel, del poder de la gente, que ahora más que nunca desea tener arte y parte, desea hablar. Y tiene derecho porque no sólo es destinatario o espectador: quiere ser protagonista. Las Fábricas de Creación son grandes contenedores de producción cultural cuyo objetivo es sumar funciones, usuarios y disciplinas diferentes que garanticen una actividad cultural y creativa destacada.

Suelen ocupar en las grandes ciudades espacios abandonados sin su primera utilidad originaria fábricas industriales, depósitos, centrales de energía…) que se acondicionan con fondos públicos o privados. Las Fábricas de Creación actúan como incubadoras o viveros de creación, de convocatoria abierta, facilitando espacios de ensayo, estudios para artistas visuales y plásticos, equipos, tecnología y materiales de producción, además de mayor visibilidad con el apoyo de las instituciones culturales públicas o privadas.

Acoger proyectos

Contribuyen así a que el antiguo tejido industrial se integre en el diseño de las ciudades, con grandes espacios de acogida al ciudadano y a actividades de creación, producción y disfrute de la cultura para todos. Las Maison Fòlie en Lille Metropole, Spinnerei en Leipzig, Matadero Madrid, el Centro Fabra i Coats, La Central del Circ y Hangar en Barcelona, el Centro WOW en Amsterdam, El Faro en México DF, entre otros, son Fábricas de Creación con diferentes metodologías y planteamientos.

Las Fábricas de Creación facilitan estudios para artistas visuales y plásticos, equipos, tecnología y materiales de producción, además de mayor visibilidad

Cada Fábrica de Creación lanza convocatorias para diferentes áreas de producción artística y tiene sus propias condiciones para adjudicar sus espacios a los llamados “artistas residentes” que reúnan méritos por concurso abierto y público. La finalidad de estos centros pasa por promover la hibridación artística y multidisciplinar, facilitar la producción y concepción de propuestas de formato poco convencional.

Se trata también de abrir el hecho creativo e incorporar a la ciudadanía en la concepción de los proyectos y en su proceso de producción; combinar la excelencia artística y la experiencia de los creadores ya consolidados con la de otros artistas emergentes y con proyectos de mayor riesgo; abrir convocatorias para el desarrollo de proyectos de creación y dar más visibilidad al centro y sus funciones a través de la organización de encuentros.

El retorno social de la cultura

Recientemente se han celebrado en Barcelona las primeras jornadas Factorial, donde han intervenido personalidades como la del broker cultural Colin Hicks, cuya tarea consiste en poner en contacto a diferentes personas para crear proyectos culturales interdisciplinares. Asesora a particulares, gobiernos, empresas y su idea pasa por “escuchar diferentes conversaciones y hacer de puente entre personas que no tendrían la oportunidad de conocerse”.

El sueco Patrick Liljegren, director del Departamento de Estrategias Culturales del Gobierno de la ciudad de Estocolmo, subrayaba uno de los grandes éxitos que ha tenido su forma de gestionar la cultura. “A la hora de pedir una subvención para un proyecto o iniciativa cultural, la burocracia se reduce a rellenar un formulario y contestar a 5 preguntas. Un comité evaluador que tiene expertos en diferentes áreas (artes escénicas, literatura, música) verifica los puntos y adecua el nivel de exigencia al importe solicitado. De esta manera todo es más ágil y generamos dinámicas culturales interesantes”.

Una de los trampas donde podrían caer las Fábricas de Creación cultural sería la de convertirse en centros de grandes públicos para contabilizar visitas sin más
Xavier Fina, director de ICC Consultors, se plantea el debate sobre cómo conjugar aspectos como la proximidad (conseguir que una amplia base de la población participe en los equipamientos culturales) y la excelencia (difundir y promocionar la alta cultura).

Cuando buscamos la excelencia nos estamos refiriendo al concepto de exigencia. El peligro de determinadas prácticas culturales es la autorreferencia. ”¿En qué basamos la exigencia? ¿Qué consideramos que es bueno o válido?, se pregunta Fina. Lo que nosotros y nuestro círculo consideramos que tiene un buen nivel. En el ámbito de la cultura el círculo es muy pequeño y puede pasar que un colectivo se crea fantástico porque los de su mismo círculo así lo consideren. Por lo tanto la exigencia debería implicar un componente externo, o un juez fuera del círculo evaluado”.

Ver artículo completo en: http://www.aceprensa.com/articles/las-fabricas-de-creacion-y-la-cultura-participativa/

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm8.staticflickr.com/7541/15805129959_d1cdbd0b20_o.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído