Los nuevos impostores

Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 28 de Enero (*)

A veces me asombro de mí mismo. Cada poco tiempo tengo la impresión de que se me agotarán los temas como se agotarán probablemente los argumentos de novelas y películas, hartas de ver como se repiten una y otra vez las mismas o parecidas situaciones de amor y desamor, y sin embargo siempre llego a dar con algo interesante que escribir. En efecto, cuando agobiado por el conflicto entre la obligación de escribir y la presión del tiempo que me acucia tengo la impresión de que se me acabó la inspiración, la realidad del día a día vuelve a ofrecerme motivos suficientes para sentarme otra vez más frente al ordenador. Sí; esto me ocurre gracias a esas cosas tan surrealistas que nos pasan y que están pidiendo paso aunque sea para quedar plasmadas en un breve artículo como éste.

Por ejemplo, hoy mismo, al hojear el ABC, leo en la última pagina un artículo de Ignacio Ruiz Quintano. Por si no le conocen, les diré que ya escribí algo sobre él en este blog porque, acostumbrado a que nuestros periodistas y escritores se expresen siguiendo un discurso más o menos lógico, me asombraba ver como IRQ tenía la rara habilidad de no seguir la norma y ligar unas cosas con otras sin que pueda saberse casi nunca a dónde va a parar. Además mezcla interesantes citas de los clásicos con expresiones de la calle o personajes del pasado con otros de la más palpitante actualidad. Y periodismo con filosofía. Al final siempre queda algo como pendiente de aclarar del todo y uno se pregunta cómo el autor puede ligar unas cosas con otras sin perder nunca su estilo.

Pues bien, podría decirse que en esta ocasión IRQ toca en su columna un fenómeno muy de nuestros días, que es el aprovechamiento de la falsedad y la fascinación mediática para crearse una personalidad ficticia; de ahí que su trabajo aluda a Horacio y su corneja: aquel ave que se adornaba con las plumas ajenas.

Creo haber repetido en este blog que nuestra sociedad está inmersa en la mentira y que nuestra aparente realidad es una realidad amañada por listillos que luego se nos muestra en las pantallas del televisor y del ordenador. Y este es el caso que estamos viviendo con algunos divos de la actualidad que el autor de la columna personifica en dos ilustres impostores, presuntos muñidores de sus propios currículos. Amigos ambos de lo que ahora llaman “selfies”, o sea de los autorretratos fotográficos.

Ustedes los conocen: uno de ellos es un jovenzuelo que engañó a media España y el otro un profesor de universidad que ahora pretende hacer algo parecido. Respecto al primero, es difícil aceptar que con su aspecto de niñato haya tenido acceso a personajes como los que hemos visto posar a su lado, o a dineros de tanta entidad como nos dicen; y, respecto al segundo, nadie puede creer que no siendo economista haya asesorado a varios gobiernos extranjeros en temas económicos, y menos haber cobrado unas cantidades tan exorbitantes como dice haber cobrado; que yo he oído comentar a un ilustre economista y tertuliano de primera fila que ni Keynes habría soñado con que le pagaran siquiera una cuarta parte. Además tanto uno como otro se atribuyeron amistades y títulos tan sólo existentes en su imaginación. Por eso uno se pregunta cómo pudo esto ocurrir con tanta facilidad y sin que levantara la voz de alguna persona de su entorno. IRQ lo atribuye simplemente a la fascinación del español hacia emprendedores y filósofos aunque éstos sean de pega. Porque, efectivamente, ambos dieron, como IRQ dice, “el pego”, o sea, el fundamento de la “economía del prestigio”: el primero para convertirse en “alguien”, y el segundo para mandar en la Complutense “con su gótico de momias, gusanos y Carrillos” y de paso triunfar en la política aunque sea a costa de dejar a España hecha unos zorros. Como ven, todo ello muy surrealista. Pero lo más surrealista de todo es que la columna citada por mí comparte el resto de la página con un curioso reportaje que enlaza bien con ella. Y uno piensa: ¡caramba, qué casualidad!

El reportaje se titula ”El perfecto novio falso” y trata de una empresa norteamericana que le fabrica a usted un novio o una novia inexistente en caso de que lo necesite para mejorar su currículo o evitar la presión social, por ejemplo cuando sus padres o sus amigos se ponen pesaditos con los comentarios que le hacen a medida que acumula años. Así que usted puede mantener un intercambio de mensajes con alguien tan sólo definido por su rostro y otras características, incluidos los gustos; todo ello previamente elegido por usted. La ficción se completará probablemente en el futuro con el oportuno envío de unos ramos de flores.

El “Invisible Boyfriend” – expresivo título en inglés de tan fantástico negocio – es, pues, un invento increíble de cuyo éxito yo habría dudado ya de entrada, pues se hace difícil creer que tamaña estupidez pudiera atraer a alguien que sea sensato. Pero en fin, ya ven ustedes que hay gente para todo incluso en los Estados Unidos. Por de pronto, según informa el reportaje, el exceso de demanda ya ha obligado a eliminar la opción gratuita de su lanzamiento.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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