Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Caín en El Norte de Castilla el pasado día 10) (*)
Mi entrañable amigo Benigno Blanco, del que tomo este artículo, es abogado en ejercicio y presidente del foro de la Familia. Foro que trabaja incansable por la vida del no nacido y protección a la mujer embarazada. Como tantos españoles, se sintió defraudado por el incumplimiento del programa electoral del Partido Popular en lo referente a la derogación o mayor limitación de la aberrante “ley Aido”. Sra. Ministro ésta del anterior gobierno del infumable Sr. Presidente de él. No obstante, muy lejos de unirse a la campaña perfectamente orquestada por los que abogan por la crispación, advierte en el artículo que sigue y que transcribo con la personal autorización, “del peligro en dejar paso libre a los sembradores del mal. Es decir a los peores”; ¡que háylos, oigan, que háylos!
Según costumbre del Rezongón, que “no pretende aconsejar, sino que dice nada más”, dejo que sea el lector quien libérrimamente, claro, saque las consecuencias oportunas. Así pues, y advertidos quedan: “piénsense muy bien lo que hacen”, que las elecciones están a la vuelta de la esquina.
“La política – dice Benigno- es una de las actividades más nobles a las que puede dedicarse un ciudadano. Y continúa: pues consiste esencialmente en preocuparse por el bienestar de todos – “bien común” del que ya hizo mención este Rezongón en artículos anteriores-. Rechazar la política como si fuese algo negativo o esencialmente corrupto es un inmenso error. Quienes tengan vocación por la política deben ser animados a dedicarse a esa tarea porque desde el ejercicio del poder se puede hacer un inmenso bien. Quienes están en política pueden ayudar con su aportación personal, de una singular eficacia, a mejorar la calidad humanista de nuestra sociedad y a que las condiciones de vida de todos sean más justas y el clima moral de la sociedad, más humano.
Que haya políticos corruptos o que manipulen su poder al servicio de fines personales no es obstáculo para este carácter profundamente digno de la política. El clima de opinión que se está creando en nuestro país de rechazo y desprestigio global de la política es muy dañino porque puede desanimar a mucha gente buena que siente la llamada a la política y “provocar así que se deje algo tan bueno en mano sólo de los peores”.
Por supuesto que el que se dedica a la política va a encontrarse en la sociedad actual (como en cualquier otra) con cosas malas: con leyes injustas, con gente perversa y corrupta, con situaciones que chocarán con su conciencia moral, etc.; como le sucede a un periodista que trabaja en la redacción de un medio en el que otros escriben y publican cosas que repugnan a su conciencia moral, o al médico que trabaja en un hospital en el que en otros servicios se practican abortos, o al magistrado que pertenece a un tribunal que, con su voto en contra, aprueba cosas profundamente inmorales, etc.
`El que en la sociedad actual todos convivamos con situaciones que no nos gustan no hace que sea malo vivir en la sociedad actual. Al revés, esta sociedad, por ser la nuestra, es nuestra responsabilidad y no podemos rehuir esta responsabilidad autoexcluyéndonos de los ambientes en que hay que construir el bien´”.
No es, pues, Benigno, de los que vociferan como energúmenos ¡todos contra el PP.!, sino por el contrario, junto al rechazo absoluto al crimen del aborto y de la culpabilidad de quienes lo practican o legislan como ¡derecho de la mujer a matar al hijo de sus entrañas!, igualmente discrepa, y muy duramente, con quienes lo consienten o, pudiendo, no derogan leyes tan indignas como la mencionada e indigna ley Aido. Pero…sí dice- y el Rezongón está de acuerdo-, que, con nuestro rechazo a un determinado partido en el que no todos son de nuestra opinión y creencias, puede ocasionar que dejemos la política y modo de ejercerla en manos “de los peores”. De acuerdo –insisto- en que el incumplimiento del programa electoral en asunto tan grave como el aborto por “falta de consenso”, nos repatea. Pero con ser esto malo, ¿no será mejor que lo peor? Y ¿no es de Perogrullo la respuesta? Perdonen, pues, que me repita: y que conste que no pretendo aconsejar; yo… digo nada más.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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