El Rezongón. Adaptarse a los tiempos

Por Carlos de Bustamante

( Artículo al que se refiere el presente, en el blog Tres Foramontanos de Periodista Digital ) (*)

-¡Hay que adaptarse a los tiempos! , se oye en foros, tertulias, cátedras…, e incluso en círculos “progres”, referido a la doctrina de la Iglesia; a la que éstos acusan de tridentina y anclada en ideas trasnochadas. Y Por supuesto –dicen- no progresista. Convencidos (supongo, que no afirmo), se quedan tan “oreados”.

Son los mismos que leídas “cuatro cosas” deslavazadas y sacadas de contexto de S.S. el Papa Francisco, exclaman alborozados: ¡“Éste sí que es un papa de los nuestros!, moderno, revolucionario, progresista, que sabe adaptarse a los signos de los tiempos y no como otros”… Y lo dicho, tan oreados.

Sin embargo, cuando realmente se quiere “estar al loro” de lo que dijo y no dijo al respecto, encuentro algo curioso que los progres parece que ignoran o lo parece también, porque es público y notorio, no quieren ver:

“Sería un error pensar que, como los hombres han adquirido quizá más conciencia de los lazos de solidaridad que los unen mutuamente, se deba modificar la constitución de la Iglesia, para ponerla de acuerdo con los tiempos. “Los tiempos no son de los hombres, sean o no eclesiásticos; los tiempos son de Dios, que es el Señor de la historia”. “Y la Iglesia puede dar la salvación a las almas, sólo si permanece fiel a Cristo en su constitución, en sus dogmas, en su moral”. (Amar a la Iglesia; Palabra, 1986, pp. 58-59).

Podría enumerar hoy y ahora muchos de los motivos que aducen ser necesario adaptarse a los tiempos. En lo referente a asuntos que nada tienen que ver con nuestras creencias inmutables, estoy de completo acuerdo. Creo haber hecho alusión en un artículo anterior: “Diferente perspectiva con el paso de los años”, cuya lógica ofendería si la explicase; pero de ahí a poner en solfa la palabra de Dios por ejemplo, va un abismo. Tal pudiera ser el caso en asuntos que no corresponden a los simples fieles laicos (aunque de “simples” no tengan nada) con éste tan de moda adaptarse a los tiempos.

Insisto y repetiré hasta el aburrimiento, que conste que no pretendo aconsejar; yo…digo nada más.

Por ello, hago mías las palabras de San Juan Pablo II:

“Aprended a llamar blanco a lo blanco y negro a lo negro; mal al mal, y bien al bien. Aprended a llamar pecado al pecado”. ¿Hará falta insistir en que en estas disciplinas en las que no nos corresponde ser maestros, es – con perdón- una chorrada adaptarse a los tiempos? Pues eso.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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