El Rezongón. Algunas ideas previas sobre la homosexualidad

Por Carlos de Bustamante

( Urbanitas III. Acuarela de Amando Juez. 71×101) (*)

Continúo la serie del Rezongón con varios artículos del Doctor don Luis Fernández Cuervo, publicados en «El Diario de hoy» de San Salvador, que con gran amabilidad, nos cede para ser sus altavoces en ésta su segunda Patria y Valladolid en ella. Desde nuestro blog: mil gracias querido Lucho.

“Comienza en El Salvador una propaganda a favor del lobby LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). En otros países ya existen etapas más avanzadas de esa “ingeniería social” y conforme se van aceptando sus consignas los resultados son un fuerte ataque a la libertad de pensamiento, a la democracia y a los valores que desarrollaron y engrandecieron la cultura occidental.

Podría tener alguna justificación una campaña sobre tolerancia homosexual si en nuestro país se persiguiera o castigara de algún modo el hecho de ser homosexual, pero es de conocimiento público que mujeres y varones homosexuales, han tenido y tienen importantes puestos políticos y han podido desarrollar su actividad pública como cualquier otra persona, sin que haya interferido para nada su vida privada. Así debe ser. La vida sexual de cualquier persona, sea heterosexual o homosexual, es parte de su intimidad y toda intimidad. Mientras se mantenga como tal, debe ser respetada.

Somos una sociedad donde la mayoría presenta valores cristianos ancestrales y una amplia tolerancia liberal sobre ideas y costumbres, mientras no alteren el orden público. Si la campaña de LBGT pretendiera sólo respetar preferencias sexuales, no tendría objeto, sería botar el dinero, pero ¿esa es su última y escondida finalidad?

La homosexualidad es un problema personal y social que merece ser explicado, lejos de las consignas de dicho lobby, con toda claridad a la luz de lo que dicen las verdades firmes y abundantes de la biología, la psicología y la experiencia clínica.

Los casos individuales de homosexualidad merecen respeto, comprensión y ayuda porque suponen una tragedia personal. No se nace homosexual. Es muy importante decir que la tendencia homosexual, cuando se presenta temprana en la vida, no es responsabilidad de los que padecen esta alteración de la maduración afectiva. La culpa recae en el padre, la madre o en ambos, porque no supieron o no quisieron asumir el papel que la naturaleza exige a los padres para el buen desarrollo afectivo de sus hijos. Sobre esto caben pocas dudas. Todos los científicos que han estudiado sin prejuicios ideológicos este problema, coinciden en que se trata de una alteración de la personalidad por un trastorno de la maduración sexual, en un ambiente familiar inadecuado. Así Freud, sus discípulos Adler y Jung, Sandor Rado, Irving Bieber, Nathaniel McConaghy, Socarides, y actualmente, con importantes publicaciones y abundante experiencia clínica, Gerard J. M. van den Aardweg, Richard Cohen y en España, Aquilino Polaino Lorente.

Hay homosexuales que quieren seguirlo siendo, pero son muchos los que no están contentos con esa situación y quieren salir de ella. Richard Cohen, dice: “Hoy en día muchos dicen que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es posible. No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino que también tuve que luchar igualmente buscando profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me curara”.

Y en su exitoso libro “Comprender y sanar la homosexualidad” expone un modelo de recuperación “y numerosos testimonios de personas que yo he tratado y que ya han logrado realizar el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad. Todos podemos lograr lo que nos propongamos. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y el apoyo de otras personas, la curación es posible”. La solución no está ni en la ciega aceptación ni en la intolerancia indiscriminada. La respuesta, según Cohen, “pasa por la comprensión y el amor”.

Pero el lobby homosexual no acepta la realidad científica de la homosexualidad y arremete contra los que, como Richard Cohen, han curado de su homosexualidad a miles de hombres y mujeres. Tachan de “homófobos”, de odiadores, a todos los que no aceptan sus falsos dogmas. Piden tolerancia para ellos, pero son tremendamente intolerantes con los que piensan de otro modo y se cuentan por cientos sus actos de violencia pública contra los que no se someten a su dictadura ideológica y política.”

P. D.: Nada que añadir a ideas tan fundamentales y tan claramente expuestas por mi amigo el entrañable Dr. “Lucho”, salvo que con lo referido que me autoriza a hacerlo mío, dejo constancia de que no pretendo aconsejar; yo… digo nada más. Pero, permítanme que diga más: aun en contra de una opinión muy generalizada “por lo que oyen en diferentes medios” y “lo que se dice” en los más diversos mentideros -¡sí mentideros, insisto!-: “el homosexual no nace; se hace”. Y si busca sinceramente a Dios –ley natural aparte- “nadie es quién para juzgarle”. Y “si él quiere”…, (que nadie se me ofenda, por favor), “tiene cura”.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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