Por Carlos de Bustamante

( Nieto y abuelo. Acuarela de Pablo Gallardo Muñoz en Hispacuarela de Facebook) (*)
Como aún no he recibido – en esta miniserie de rezongones que recoge los artículos de mi amigo el Dr. Luis Fernández Cuervo sobre la homosexualidad- esos artículos posteriores que pudieran ser de alto interés formativo e informativo -sin que esto quiera significar que el presente no sea se la mayor importancia-, de momento he de decir sólo, y una vez más para que conste, que el Rezongón no pretende aconsejar con lo que, además, no es suyo; yo… digo nada más.
“Algunos de mis lectores –escribe don Lucho- muestran sorpresa cuando escribo que el defectuoso rol paternal y/o maternal tiene gran importancia en el desarrollo afectivo y sexual de alguno de sus hijos. Yo no invento nada. Ni en este, ni en ninguno de los temas que trato en mis artículos. Me informo primero y divulgo después lo que dicen las personas, los datos y los hechos seguros.
El tema de hoy es de vital importancia especialmente para los que tienen el derecho y el deber sobre la buena crianza y educación de sus hijos.
Lo que va entre comillas son palabras del médico español Aquilino Polaino-Lorente, con 38 años como profesor universitario, investigador y psiquiatra con ejercicio clínico y Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense. Es parte de su disertación científica ante el Senado español y coincide con la experiencia de otros especialistas tales como Charles Socarides, Gerard van der Aardweg, Irving Bieber, Richard Cohen, Sandor Rado, etc.
“La persona humana, hombre y mujer, está modalizada sexualmente. Eso tiene una raíz genética que después se abrirá paso a lo largo de toda la vida intrauterina, condicionando la producción de hormonas en la placenta de la madre. Actualmente se considera la placenta un órgano endocrino y no sólo de protección del embrión. Esas hormonas se producen por la placenta de una manera diferente según que el embrión sea masculino o femenino. A la producción hormonal de la placenta le cabe la importantísima competencia de dirigir la diferenciación sexual y cerebral del embrión que está en el claustro materno. Este es un hecho demostrado desde el año 1966.” (…)
“Esto significa que el cerebro del embrión se estructura, auto constituye y configura de modo diverso. Y no por puro albur, sino ` según sea varón o hembra´, `en función del influjo de las hormonas que produce la placenta´. “Una vez producido el parto -¡¡ojo al dato, digo yo!!-: las hormonas ya no dirigirán el comportamiento ni la mayoría de las facultades y funciones de la persona, sino que lo hará el sistema nervioso central, previamente diferenciado.”
“El desarrollo afectivo y sexual es un proceso lento que `está abierto al mundo entorno, al mundo de las relaciones interpersonales´; no es una consecuencia ciega y directa que esté determinada por la pura biología”.
“Esto significa que los modelos de exposición social a los que esté expuesto el niño o la niña a lo largo de su desarrollo psicoemotivo van a determinar en algunos casos y a condicionar en todos los casos el desarrollo emocional de la persona. Ese desarrollo emotivo es tanto más denso, más profundo, más radical, más intenso, tiene más carga personalizante en la medida en que estamos en los primeros estadios del desarrollo. Por tanto, en lo que acontece en los ocho o nueve primeros años de la vida, va marcando y configurando lo que será después nuestro talante afectivo. Para ese desarrollo psicoemocional es preciso -hoy se reconoce así- la comparecencia de hombre y mujer como figuras de padre y madre respectivamente.”(…)
“Esto significa que los modelos de exposición social a los que esté expuesto el niño o la niña a lo largo de su desarrollo psicoemotivo van a determinar en algunos casos y a condicionar en todos los casos el desarrollo emocional de la persona”.
De ahí la importancia que tiene lo que los padres viven y enseñan a sus hijos para el desarrollo de una afectividad y sexualidad, psicológica y moralmente sanas. Y ello debe ser algo radicalmente distinto a la basura ideológica que pretende implantar en todo el mundo el señor Obama con la millonaria propaganda de su “homosexualismo político” y la presión de sus lobbys LBGT.
El tema merece mayores pruebas y precisiones. Por eso espero mostrar, en posteriores artículos, la importancia del matrimonio estable y de la buena paternidad y maternidad para la salud mental de sus hijos y para estructurar una sociedad con menores cargas conflictivas que la nuestra.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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