Por Javier Pardo de Santayana

( El primer artículo de Javier Pardo de Santallana, el 8 de noviembre de 2008, que todavía puede encontrarse con el magnífico buscador de este blog) (*)

Aquí, en mi retiro al borde de la ría de Santoña, veo hoy llegar los ochocientos. Sí; ochocientos son ya los artículos que he firmado en este blog al que accedí por amistad y que ya forma parte de mi biografía.

Era noviembre del año 2008 y comencé con un artículo sobre “El verdadero final de la Guerra Fría”, o sea que entonces aún coleaban los efectos de haberse saldado el siglo XX con el triunfo de la democracia. Habíamos vivido el esplendor de una Europa no sólo superviviente de la amenaza comunista sino felizmente unida y próspera, y eran aquellos tiempos de esperanza. Pero ya empezaban a asomar las nubes de la crisis en el horizonte, así que mi serie habría de reflejar de una u otra forma el ambiente de un nuevo tiempo turbulento; de una fase histórica de descomposición de casi todo, de debilidad en los principios, de búsqueda de no se sabe qué.

Curiosamente, dos de mis primeros artículos hablarían del presidente Obama, así que ahora, cuando éste termina su largo mandato como dirigente de la que fue única gran potencia mundial durante años y años, cabe pensar que su paso por la historia coincidirá con el declive de los norteamericanos. Los titubeos en su política exterior, el desinterés por lo europeo, y la decisión de no tomar la responsabilidad de extirpar el islamismo radical, pueden estar, en efecto, en los orígenes de su desprestigio. Ya no confiamos en el gran hermano cuya presencia pondrá al final las cosas en su sitio. Por otra parte, aquí en Europa, al perder pulso por querer, como ahora dicen, poner todo negro sobre blanco cuando intentábamos digerir nuestra expansión y nuestros éxitos, comenzarían unos desencuentros que la burocracia ha sido incapaz de resolver. Mientras, con unas y otras cosas la gran crisis daría lugar a una considerable confusión; sobre todo aquí en España donde por arteros motivos partidistas se negaría incluso su existencia.

El desconcierto subsiguiente ustedes lo conocen y lo están sufriendo, ya que es de tales dimensiones que desconoce la realidad de lo que ha sucedido y sólo busca a ciegas los culpables. A la manera de lo que dijo Sartre, el viejo comunista, el infierno serán “los otros”, y así los indignados culparán a todos menos a sí mismos, como si ellos no pertenecieran, igual que todos los demás, a una sociedad libre y avanzada. Una sociedad que habrá tenido la ocasión de votar en cuantas elecciones se plantearon y disfrutar de unos avances espectaculares que romperían los moldes de la Historia.

Ahora, al cabo de ocho años y ochocientos artículos del blog, nos encontramos donde nos encontramos: como si no estuviéramos viviendo una imposible pesadilla y sumidos en una confusión que nos supera. Con el buen sentido y la razón perdidos; como si todos los demonios hubieran salido a festejar el aquelarre.

Así que abro las ventanas de mi casa y veo entrar el dulce sol de mayo. Al oír a a los pájaros y sentir el olor de la marisma pienso que mis antecesores vivirían estas mismas sensaciones y sin embargo ¡la que hemos armado tantas veces! Por aquí cerca, sin ir más lejos en la alta ermita de Jesús del Monte, algunos mostrarían su odio cargándose a los adversarios, no ya políticos sino de estilo de vida simplemente. En realidad no necesitaban otra cosa para asesinar a un humilde jefe de estación o a un anciano sacerdote de Beranga. Hasta ahí – sin ir más lejos – llega mi personal memoria histórica.

Afortunadamente, desde el principio de mi colaboración en este blog decidí hablar de cualquier cosa de una vida en la que todo cabe: la seriedad y el humor, la prosa y la poesía, los recuerdos y las intuiciones, el arte y la política, lo trascendental y lo anecdótico… Y, sobre todo, los asombros, tan abundantes siempre pero más aún en estos tiempos en que quizás el ritmo de la vida, con globalización incluida, se ha disparado ya definitivamente. Unos tiempos en los que ya no priva una visión directa de la vida sino aquella que nos es dada y fabricada previamente por la propaganda partidista; todo lo cual favorece el despropósito, la desmesura y las contradicciones que hoy nos golpean cada día los sentidos. Por ejemplo, resulta difícil entender que se vote como es vota en esta España amenazada por una panda de impresentables compatriotas nuestros que no quisieran serlo y de políticos de laboratorio que poco tienen que ver con el menos común de los sentidos. Tipos de apariencia tan expresivamente sugeridora de su incompetencia que no necesitan sino ser vistos para reconocer a dónde acabarían por llevarnos.

No nos faltan, en efecto, temas y ocasiones para escribir, cuando cualquier cosa que ocurra por el mundo puede ser conocida en tiempo real aunque sea en imágenes elegidas e incluso retocadas para satisfacer a la agitprop; cuando, extirpadas ya la fe y las convicciones, la posibilidad de registrar unas respuestas éticas o al menos razonables es cada vez menos probable; cuando la hipocresía y la mentira nos dominan sin el menor escrúpulo; o cuando empezamos a dar por natural no sorprendernos al ver surgir un nuevo estado terrorista que degüella a destajo o a un secuestrador que se presenta como representante público a sabiendas de que sus fechorías son sobradamente conocidas. O cuando un grupo de españoles – con la venia de la justicia – osa silbar impunemente el himno nacional en un estadio.

Si; muchas cosas que consideraríamos increíbles cuando inicié mi colaboración en este blog son hoy ya casi rutina repetida en los telediarios y también origen y motivo para sentarse y escribir algunas líneas. Supongo que muchos de quienes las lean – si es el caso – encontrarán, como yo los encuentro cada día, motivos para reflexión sobre la vida. Quizás incluso se sorprendan al constatar cómo esta instalación en la mentira – de la que tanto provecho algunos sacan con el apoyo de los “tuis” y otras argucias – ha sacado de su sano juicio a demasiados compatriotas nuestros.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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