Los lunes, revista de prensa y red

“La mano derecha de la abortista y pro-LGTB Cifuentes tilda de anticristiano a Arsuaga”, de Actuall, y “Golpe fallido en Turquía: ¿un `regalo de Dios´?”, de Antonio R.Rubio Plo

( Viñeta de Ricardo publicada en El Mundo el pasado día 18 de julio) (*)

LA MANO DERECHA DE LA ABORTISTA Y PRO-LGTB CIFUENTES TILDA DE ANTICRISTIANO A ARSUAGA

Artículo de Actuall publicado en su web el pasado día 17 de julio

Ángel Garrido, consejero de Presidencia de Cifuentes, dice en un tuit que es imposible encontrar a alguien más contrario a los principios del cristianismo que Arsuaga. Y eso lo dice el que quiso eliminar la palabra “cristiano” de los estatutos del PP. Garrido y su jefa, Cristina Cifuentes, han tratado de eliminar la menor alusión al cristianismo del PP; han apoyado la ley del aborto de Zapatero, que permite eliminar a 100.000 inocentes al año; han sancionado a los tres diputados del PP que no votaron a favor de la ley de vientres de alquiler –que el propio Partido había calificado de “tráfico de recién nacidos”-. Y, la guinda, han impulsado la ley LGTBI que impone obligatoriamente los dogmas de Género en los colegios concertados y privados y privilegia a una minoría en detrimento de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Y después de todo esto, Ángel Garrido escribe en su cuenta Twitter que es “absolutamente imposible encontrar a alguien más contrario a los principios morales del cristianismo y de la caridad cristiana que Ignacio Arsuaga”.

Cuando si algo distingue a Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir.org, es por su defensa de los valores cristianos (defensa de la vida, de la familia y de las libertades, como la libertad de educación y la libertad religiosa).

Es posible que Ángel Garrido haya reaccionado así después de ver el comunicado emitido por HazteOir.org en el que critica el carácter totalitario de la ley LGTBI.

En el legítimo uso de su derecho a la libertad de expresión, Ignacio Arsuaga declara en ese comunicado: “Los ciudadanos debemos rebelarnos contra esta ley injusta y frenar la supresión de nuestras derechos, de los de nuestros hijos y los de toda la sociedad”.

Y eso no debe gustarle a quien ha demostrado, con la ley LGTBI, que derechos constitucionales como la presunción de inocencia, la libertad de expresión o el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, son papel mojado.

Por su interés reproducimos el artículo que elentir ha escrito en su blog Contando estrellas, sobre el ataque de Ángel Garrido contra Ignacio Arsuaga.

Se llama Ángel Garrido y es nada menos que el Consejero de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, es decir, el portavoz del gobierno autonómico que preside Cristina Cifuentes.

El PP se une a Podemos y PSOE en un grave ataque a la libertad de educación en Madrid.

Tras respaldar una ley abortista Cifuentes cree “poco cristiano” recordarle ese apoyo. Dice que no hay nadie más anticristiano que el cristiano Ignacio Arsuaga.

Ayer por la tarde este señor publicó el siguiente comentario en su Twitter:

Además, fijó el comentario en su perfil, para que quedase bien destacado. La persona contra la que arremete es, precisamente, uno de los más conocidos líderes del movimiento provida en España. Si por algo se caracteriza Ignacio Arsuaga es por su defensa de los valores cristianos, cosa que no se puede decir ni de Ángel Garrido ni de su partido. Veamos algunos ejemplos.

Garrido apoya una tergiversación del matrimonio rechazada por la Iglesia

En febrero de 2012, durante el XVII Congreso Nacional del Partido Popular, Ángel Garrido y Cristina Cifuentes propusieron asumir el matrimonio del mismo sexo instaurado por Zapatero. El partido aceptó, a pesar de que en 2005 el PP había recurrido al Tribunal Constitucional esa asimilación de las uniones homosexuales con el matrimonio por entender que con ello “no se respeta la definición constitucional del matrimonio como unión de un hombre y una mujer”.

La Iglesia Católica se opone a esa asimilación, porque se trata de “dos realidades substancialmente diversas que no pueden ser equiparadas sin que con ello se violente el ser mismo de la persona humana.” Es una oposición que ha mantenido el Papa Francisco, y digo esto como dato informativo para los despistados. Ignacio Arsuaga ha mantenido la misma postura que la Iglesia.

Garrido quiso eliminar la palabra ‘cristiano’ de los estatutos del PP

Ese mismo mes de febrero de 2012, y en el mismo congreso, Cifuentes y Garrido propusieron eliminar la referencia al humanismo cristiano de los estatutos del PP. En la enmienda presentada por ambos se afirmaba que “es absolutamente improcedente proponer como base ideológica de una formación política la correspondiente a una convicción religiosa”.

Dicho sea de otro modo: Garrido considera que los valores cristianos no deben tener representación en política. Por el contrario, la plataforma que preside Arsuaga defiende sin complejos en su ideario “una concepción cristiana de la persona y del orden social”. Arsuaga no se avergüenza de defender una visión de la vida y del mundo que está en las raíces de la cultura Occidental, y gracias a la cual han florecido en ella la democracia y el respeto por los derechos humanos.

Garrido apoya la injusta y anticristiana Ley del Aborto de 2010

En diciembre de 2013, Garrido abogaba por dejar intacta la Ley del Aborto de Zapatero, que desprotege completamente a los hijos por nacer en sus primeros meses de vida y que vulnera el derecho del personal sanitario a la objeción de conciencia frente a la realización de abortos. Esto es lo que Garrido escribió sobre una ley permite eliminar a más de 100.000 inocentes cada año:

Garrido también obviaba que su propio partido se había comprometido a reformar esa ley en su programa electoral de 2011. Unos días después, ya en enero de 2014, insistía en aparcar esa reforma echando mano de una encuesta del diario El Mundo como argumento para traicionar una promesa electoral respaldada por una mayoría absoluta. Obvia decir que la Iglesia Católica se opone al aborto e Ignacio Arsuaga también, gobierne el PSOE o gobierne el PP.

Garrido apoya lo que el PP tachó en 2015 de ‘tráfico de recién nacidos’

En marzo de 2016 Garrido impuso a los diputados del PP madrileño apoyar los vientres de alquiler, negándoles el derecho a votar en conciencia sobre una medida que el propio PP había calificado de “tráfico de recién nacidos” en octubre de 2015 y que el Parlamento Europeo condenó en diciembre “por atentar contra la dignidad de la mujer”.

En un ejercicio de coherencia, tres diputados se desmarcaron del viraje ideológico de Cifuentes y Garrido, y éste les sancionó con una multa de 600 euros por no obedecerle. La Iglesia Católica se opone a esta nueva forma de esclavitud y HazteOir.org, plataforma que preside Arsuaga, también.

El PP de Madrid impone la anticristiana ideología de género en los colegios

Finalmente, el PP madrileño, de la mano de Cifuentes y de Garrido, ha empezado a imponer la ideología de género en los colegios, una ideología surgida de las filas marxistas y cuya formuladora, Shulamith Firestone (1944-2012), una feminista radical, abogaba sin rodeos por la desaparición de la familia y de la maternidad.

En un nuevo giro ideológico, este mismo año el PP madrileño ha promovido dos leyes para adoctrinar de forma obligatoria a los alumnos de todos los colegios, tanto públicos como privados, en esas tesis ideológicas. En marzo el PP de Cifuentes propuso una Ley de Transexualidad sin consultar a ningún médico, ni psiquiatras ni pediatras, y sólo escuchando al colectivo gay, concretamente al grupo izquierdista COGAM, conocido por su visceral anticatolicismo. El PSOE, C’s y Podemos acabaron promoviendo otra versión de esa ley, esencialmente igual de liberticida que la de Cifuentes.

Recortando derechos constitucionales al dictado de colectivos gays

El segundo paso ha ocurrido hace sólo unos días: esta misma semana el PP, con el apoyo de Podemos y del PSOE, ha lanzado otra nueva ley al dictado de los colectivos gays que vulnera derechos constitucionales como la libertad de educación, la presunción de inocencia y la libertad de expresión, con métodos puramente estalinistas, como que cualquier persona pueda ser condenada sin pruebas en caso de ser acusada de discriminar a un homosexual.

Esta nueva norma usurpa a los padres su libertad para decidir la educación de sus hijos (“el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, recogido en el Artículo 27 de la Constitución), dejando en manos de colectivos gays los valores morales que deberán imponerse a los niños a la hora de abordar temas tan sensibles como la sexualidad, sin que sus padres puedan oponerse. Se trata, por supuesto, de una agresión en toda regla a los cristianos, para someterles a los dictados ideológicos anticristianos de una minoría. La Iglesia se ha opuesto a estas imposiciones totalitarias, e Ignacio Arsuaga también.

¿Todo vale para callar al que dice lo que no quieren oír?

Precisamente, y no creo que sea por casualidad, el ataque de Garrido contra Arsuaga llega un día después de que éste denunciase el “totalitarismo de género de Cifuentes”, advirtiendo que la norma aprobada esta semana por el PP con el apoyo de Podemos y el PSOE es “la ley más restrictiva de derechos de su historia” y afirmando que “amenaza los derechos de todos”.

Hay que decir que no es la primera vez que el equipo de Cifuentes recurre a las tácticas más sucias para desprestigiar a un líder de la sociedad civil, y concretamente a Ignacio Arsuaga.

En mayo del año pasado, y ante una iniciativa de HazteOir.org que recordaba el apoyo de Cifuentes a las tesis abortistas -un apoyo que respaldan las hemerotecas, como cualquiera puede comprobar con una sencilla búsqueda en Google-, la presidenta madrileña consideró “poco cristiano” recordarle ese apoyo, como si ser cristiano implicase sufrir amnesia sobre los temas que a ella le incomodan. Pero la dirigente del PP no se quedó ahí, y sin el menor respeto por la verdad, Cifuentes dijo contar con el apoyo de los obispos, pero éstos lo negaron.

Ante el ridículo hecho por la mandataria madrileña, y a falta de mejores argumentos para responder a la plataforma cívica, Cifuentes reclamó la censura de la campaña informativa sobre su apoyo al aborto. Toda una demócrata esta señora.

Apoyan medidas anticristianas y se ponen a repartir carnets de cristiano

Desde luego, si es así como Cifuentes y Garrido pretenden darnos lecciones de cristianismo, van listos. Si por algo se caracterizan estos dos políticos es por estar desarrollando un proyecto de ingeniería social desde las filas del PP que en nada se diferencia de lo que hizo Zapatero durante su mandato.

De la mano de personas como Garrido y Cifuentes, el PP se está convirtiendo en una réplica del PSOE. Están encabezando un giro ideológico hacia las coordenadas de la izquierda anticristiana, y para colmo, y sin ningún rubor, pretenden repartir carnets de cristiano. Es el colmo de la desfachatez. Pero no quiero terminar estas líneas sin recordar otro tuit escrito por Garrido en 2012, cuando se proponía suprimir la palabra “cristiano” de los estatutos del PP:

¿Las obras anticristianas que acabo de relacionar es lo que Garrido usa para demostrar que es cristiano? Destruir la naturaleza del matrimonio, que es la base de la familia y de la sociedad; desproteger a los miembros más débiles e indefensos de la especie humana en el vientre materno, e incluso permitir el “tráfico de recién nacidos” (insisto: palabras del propio PP); imponer a las familias en los colegios tesis ideológicas anticristianas, vulnerando sus derechos constitucionales; suprimir la presunción de inocencia de los acusados de discriminar a un gay, pudiendo ser condenados sin pruebas, en un absoluto desprecio por la Justicia… ¿Eso es ser cristiano para Ángel Garrido?

Artículo en: http://www.actuall.com/criterio/laicismo/la-mano-derecha-la-abortista-pro-lgtb-cifuentes-tilda-anticristiano-arsuaga/

GOLPE FALLIDO EN TURQUÍA: ¿UN “REGALO DE DIOS”?

Artículo de Antonio R.Rubio Plo publicado en Aceprensa el pasado día 17 de julio

Se dice que el fallido golpe de Estado en Turquía ha fortalecido a Erdogan. Desde este planteamiento se comprendería muy bien aquella frase del presidente turco, en su primera comparecencia en la televisión de que el golpe había sido “un regalo de Dios”. Puede que haya sido un regalo para Erdogan, pero no para Turquía. Es una amarga victoria que la intervención militar se haya cerrado con 265 muertos y 2839 detenidos, sin contar las depuraciones en la administración de justicia.

La versión oficial es que la democracia turca se ha salvado de una dictadura militar, cuando, en realidad, esto no era un fin en sí mismo. El golpe ha estado dirigido contra el presidente de la república y en el programa de los sublevados, difundido desde Ankara por la televisión estatal, figuraba la formación de un consejo de gobierno provisional y los preparativos para redactar una constitución que supuestamente restauraría la democracia en Turquía. En este sentido, el espíritu que animaba a los golpistas no era muy diferente del de las intervenciones militares de 1960 y 1980, que dieron lugar a nuevas etapas políticas con nuevos textos constitucionales. Sin embargo, la sociedad turca de hoy poco tiene que ver con la del pasado reciente. Las victorias consecutivas del partido islamista AKP desde 2002 han cambiado el escenario político, y los partidos de la oposición, socialdemócratas, nacionalistas o kurdos, no han podido debilitar esta hegemonía. Era, por tanto, comprensible que un partido que obtiene más del 50% de los votos contara con el respaldo popular suficiente para lanzar a sus partidarios a la calle siguiendo las consignas de Erdogan de “defender la democracia”. De ahí la multiplicación de vigilias y manifestaciones ciudadanas en las ciudades turcas. Los partidos de la oposición poco tienen que agradecer a Erdogan, pero tampoco sus abiertas discrepancias con el jefe del Estado podían llevar a un apoyo a un golpe que suponía el retorno de la intromisión directa de los militares en la vida política. De hecho, los golpes del pasado perjudicaron a toda la clase política y no solo a aquellos que fueron desplazados del poder. Tocaba, por tanto, expresar abiertamente su apoyo a Erdogan y que éste se lo agradeciera, con abierta satisfacción.

Quizás el principal error de los golpistas, si así lo pensaron, fue creer que en Turquía se pudieran reproducir los sucesos de Egipto en julio de 2013: el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Morsi. Aquello fue a la vez un golpe militar y un levantamiento popular que volvió a llenar la plaza Tahrir en El Cairo. Esto explica que, pese a las obligadas reticencias ante un golpe de estado, las reacciones de EEUU y Europa fueran comedidas porque buscaban la estabilidad para Egipto, ayer con Mubarak y hoy con El Sisi. En cambio, en Turquía solo es una parte del ejército, aunque nada desdeñable, la que se ha alzado en armas. No ha sido un levantamiento cívico-militar y ante el cariz de los acontecimientos, los líderes occidentales expresaron su apoyo a la democracia turca tras una inicial y no menos obligada cautela. No deja de haber un cierto pragmatismo en esta postura. Es verdad que el golpe habría puesto fin al gobierno del incómodo e imprevisible Erdogan, aunque habría abierto un nuevo frente en Turquía en unos momentos en que este país es esencial en la lucha contra el Daesh. Es un escenario de pesadilla imaginarse que desde las mezquitas de todo el país, y en especial de la Anatolia profunda, se hicieran llamamientos a la resistencia contra los militares y en apoyo a un presidente islamista. Si en un solo día ha habido tantos muertos, no es descabellado que podría haber muchos más en un clima de guerra civil. Las consecuencias serían terribles para lo que quedara de la democracia y el Estado de Derecho turcos.

Y cómo Erdogan se cree más indispensable que nunca para Washington, el gobierno turco no deja de aprovechar la oportunidad de solicitar la extradición del clérigo Fetulá Gülen, en otro tiempo aliado de Erdogan, al que acusa de instigar el golpe. Sería una prueba de buena voluntad del aliado americano con la democracia turca. Es ciertamente una cuestión judicial, no política, pero también una ocasión para el presidente turco de exhibir firmeza ante su pueblo. Con independencia de la extradición de Gúlen, el golpe podría brindar a Erdogan otra oportunidad para reformar una constitución que hiciera de Turquía la república presidencialista buscada desde hace tiempo. Ganar un referéndum en este sentido, ya que no dispone de la mayoría parlamentaria suficiente para la reforma, sería su gran victoria.

Se entiende que Erdogan haya dicho que el golpe militar es un “regalo de Dios”. Pero en la inestable Turquía de hoy, acosada por problemas exteriores e interiores, los regalos también tienen fecha de caducidad.

Ver artículo completo en: https://ensayosdepoliticainternacional.wordpress.com/2016/07/17/golpe-fallido-en-turquia-un-regalo-de-dios/

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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