Por José María Arévalo

( Anant Kumar Mishra. Díptico “Los avatares” 1 y 2, óleo de 122×91. 2013) (*)
La sala municipal de Las Francesas acoge hasta el 25 de septiembre la exposición ‘Forms of devotion. Arte y espiritualidad en la India de hoy’, con un centenar de obras, pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones de artistas de este país creadas en los siglos XX y XXI, y pertenecientes a la colección del Museo de Arte Sacro de Bélgica cuyo director, Martin Gurvich, señaló en la presentación que la muestra recoge «una variedad de estilos y nombres artísticos –anónimos unos y otros de renombre– con la idea de reflejar el diálogo interreligioso con el arte como medio».

( Acuarela, madera y laca de Sudipta Das. El Descendimiento. 2014. 91×152) (*)
Accede uno a la instalación pensando que va a encontrar un Bollywood del arte, que es el alias usado para la industria cinematográfica en hindi, ubicado en Bombay, y que está tan de moda. Pero más bien se encuentra con que es éste el que se ha basado en el arte de los últimos cien años de la India, y que a su vez recoge, estilizada y modernizada, una tradición clásica en ese país. Efectivamente colorismo y formas abigarradas y esotéricas predominan en ambos, y en ello no defrauda la muestra, y es lo que llama la atención, más que los contenidos religiosos de lo que cada artista recoge de su personal creencia. No me esperaba una obra de inspiración cristiana como “El Descendimiento”, realizada en 2014 por Sudipta Das, en acuarela, madera y laca, y que me ha parecido representativa de la implantación creciente del catolicismo en aquellas tierras, del que es reflejo la reciente canonización de Santa Teresa de Calcuta.
Tienen mucha fuerza y factura contemporánea, además de ésta, algunas obras como el Díptico “Los avatares” de 2013, óleo de Anant Kumar Mishra con la que abrimos este artículo, o el también óleo “Kali” de Jitendra Dangi, de 2014, este por su intenso colorido y aquellos por su complejidad formal, casi matérica.

( Seema Kohli, 2015, Krishna Rasa, 150x100x50, La vaca mitológica Surabhi, que cumple todos los deseos) (*)
En un artículo de Sushma K. Bahl (con la participación de Archana B. Sapra, y titulado “Contemporaneidades Múltiples y Arte Sacro Indio”), que recoge el folleto explicativo de la exposición, se explica sobre los artistas seleccionados y esta muestra que “presenta obras posteriores a la independencia de la India (1947) y de artistas en su mayoría vivos, de diferentes partes del subcontinente indio, y algunos internacionales. Algunos de ellos son maestros de renombre, otros son artistas jóvenes y emergentes. No se exponen obras antiguas. La exposición representa iconos, ideas e historias dentro de historias. Arte que refleja mitos, folclore, cultura popular y espiritualidad sufí de diversas creencias o filosofías y dentro del contexto global actual”.

( Acrílico de Neelkant Choudhary. Aadishakti, simbolo de la femineidad. 2014, 137×107) (*)
“La colección incluye – continúa el artículo- arte bidimensional, trídimensional y multidimensional, además de vídeos digitales y trabajos colectivos dedicados a proyectos y al arte conceptual; performance, arte interactivo o colaborativo, en una variedad de formatos, medios, y mani festaciones o géneros, tamaños y religiones. Arte urbano de vanguardia, digital y pop/kitsch; obras con profundidad conceptual, y otras de tendencias consumistas, comparten el espacio con formas tribales y folclóricas igualmente evocadoras de las tradiciones artísticas vivas del interior rural de la India. La amplia gama de estilos profundiza en las raíces, ya que viaja a través de plataformas diferentes para explorar el tema en un contexto plural. Hay un continuo de tendencias tradicionales, modernas y post-modernas que se desarrolla en paralelo. La variedad de artistas, grupos y subgrupos contemporáneos incluye obras de artistas de las Escuelas de Kalamkari, Warli, Mysore, Rajastán y Bengala, así como de los grupos de Shantiniketan, The Progressives, Shilpi Chakra, Baroda y Bombay. Las obras de cada artista reflejan sus propias experiencias de vida y sus experiencias y tendencias sociales, culturales y políticas, así como las distintas tendencias estéticas”.

( Acuarela de Kalam Patua. Nagini, la diosa serpiente. 2011. 41×33) (*)
En cuanto al vínculo entre arte y espiritualidad en la muestra, subraya que “la mezcla de culturas sacras, enriquecidas por una sociedad plural con voces, identidades, ideologías, filosofías, culturas, religiones y confesiones propias, reflejan las muchas `Indias´” que se incluyen en una sola muestra. Y trata de defender una interpretación relativista al sostener que “El ecléctico conjunto meditativo, místico y de asimilación, basado en principios científicos y filosóficos sólidos, y desarrollado a un alto nivel de sofisticación, continúa impregnando el gran medio sociocultural y sincrético del país. Indisolublemente entrelazados con la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, los artistas indios usan sus manos y sus corazones para infundir sus trabajos con el `prono´ (vida) y el `rasa´ (sabor estético), como una experiencia meditativa. La obra resultante es un ejemplo de unidad entre cuerpo, mente y alma, pensamiento y acción, contención e intensidad, así como de ideas e historias”.

( Obra de Jitendra Dangi. Kali, 2014. 127×89) (*)
Además, hace una afirmación de la que no se me alcanza bien su significado, y si se refiere al arte indú o al arte en general: “La India es posiblemente uno de los pocos países del mundo donde obras exquisitas parecidas a las antiguas obras maestras que se exponen en museos de prestigio se recrean incluso hoy en día, ¡y con toda probabilidad por descendientes distantes de los artesanos principales que crearon las obras maestras de los museos hace siglos!”
Quizá para explicarlo señala: “Como escribió John Berger, existen diversas «formas de ver el mundo». Diferentes personas de diferentes épocas toman la magia de una expresión creativa singular, y el mito que expresa, de forma diferente, y no «como si fuera la única forma».

( Pigmentos sobre algodón de Vitthaldas Sharma, 1990, La luna de Gokul con vacas. 179×121, Pintado en estilo Pichhvai) (*)
Este conjunto ecléctico se expone en tres amplios grupos temáticos que abarcan clasificaciones varias así como diversas afiliaciones políticas o socioeconómicas de los creadores, y refleja simplemente la percepción del equipo de comisarios. Deja la puerta abierta a la imaginación del espectador para que explore y lleve las obras de arte a otros terrenos o dominios estéticos según su propia preferencia o percepción. Y la noción de los tres segmentos en los que se presenta la colección se debe al significado del número 3, que sugiere energía, optimismo y creatividad. Para expresar un significado matemático, el tres se escribe con 3 líneas en algunas partes del mundo, incluso en la actualidad”.
Y en la última página del folleto se explican estos tres apartados de la exposición “Conjunto ecléctico”, “Mito y magia”, y “Sagrado y secular”, cuyo contenido, verdaderamente criptico –aunque la prensa local sí lo recoge como clave de la muestra-, les ahorro, además de no quedar muy delimitadas en la estructura de la exposición.
Aun así, me parece que tiene algunas obras de interés, ya digo, y vale la pena acercarse, aunque concluye pronto, ha sido muy breve, ni el mes completo ha durado.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c1.staticflickr.com/9/8154/28956054504_c9471c7c24_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8312/28956055824_6d696b3332_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8377/29581751415_a7bd202828_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8461/28958248343_d79626e1e2_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8099/29501237901_4ded2673ca_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8429/29291514920_bc71a8e83a_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8120/29471865182_7954cf9825_b.jpg