El Rezongón. Honor y pundonor

Por Carlos de Bustamante

( Acuarela de Álvaro Castagnet en Facebook) (*)

Tratado en artículo anterior algo de lo relativo a la modestia, el pudor y antónimos, prosigo con otras virtudes que estimo en flagrante decadencia. Llegarán, se lo podría asegurar, otros temas que si Dios es servido, sean motivo de congratulación. No quisiera que además de Rezongón vayan a tildarme de pesimista. Con este Rezongón, sin duda lo habré sido tantas veces como el número que hace este artículo. Pero pesimista, se lo aseguro, nada de nada.

Sucede, que por aquello de “quien calla otorga”, no puedo obviar conceptos que, en el obrar, ahora están si no obsoletos, al menos en desuso. No seré tan iluso por pensar que vaya a rescatar con solo comentarlos lo que nunca debió perderse. Pero sí digo, que si unos nos bombardean a diario con dichos y hechos que penetran en el sentir popular como por ósmosis y para mal, alguien ha de contrarrestar en román paladino tan perversa como astuta maniobra. Me perdonarán si les recuerdo el concepto de honor: “cualidad `moral´ que impele al más severo cumplimiento de los deberes hacia los demás y hacia uno mismo”.

Pasaron g. a D. los tiempos en que el honor se dirimía con duelos a muerte. Pero ¡ay!, que con ellos el honor entró y sigue en crisis. ¿No es verdad que la crisis es notoria en la honestidad y recato sobre todo en las mujeres…, sin descartar en absoluto lo mismo para los varones? ¿Y no es cierto también que la buena reputación en ambos sexos parezca como que hoy no tuviera importancia?

Pues como bien saben mis amigos y posiblemente únicos lectores, que ambos interrogantes son parte y parte importante de lo que es y llamamos honor: dignidad, honestidad, honradez, honorabilidad, honra, recato, buena reputación…No parecen sino cualidades hoy intrascendentes, trasnochadas, antiguallas. ¿Dónde la seguridad de certeza en dichos y hechos incuestionables cuando se les anteponía “palabra de honor”? Tal es la nula, o casi nula valoración, que ya es una expresión que ni se usa. Lástima ¿verdad? ¿O no?

Conceptos con evidente similitud en el significado, ¿pertenecerán acaso al castellano antiguo o con un significado ininteligible? Lástima ¿verdad? O tal vez ni eso…

No por sabidas dejaré de traer a colación citas que perduran con toda su vigencia aun pasados siglos desde que fueron pronunciadas. Sentencias cuya validez pudieran hoy considerarse como “quijotescas” trasnochadas o de los tiempos de “maricastaña” y por lo tanto pasadas de moda. Recuerden conmigo, por favor, y si les pete, opinen para sus adentros: “Vale más honra sin barcos que barcos sin honra”. “Más vale morir con honra que vivir con vilipendio …“Honor y vida son, caudal de pobres soldados, pues la milicia no es más que una religión de hombres honrados”.

Nombrada la milicia, no tan vejestorio el Rezongón, aún recuerda cómo ante ciertos actos inmorales o contra la honra y honor de quienes los ejecutaron, se le formaba un Tribunal de Honor; y enjuiciada la falta, la sentencia podría llegar hasta la expulsión del Ejército, con la consiguiente suspensión, claro, de empleo y sueldo.

Por no herir sensibilidades, por supuesto deformadas, no enumero algunas de las causas por las que se formaban los referidos tribunales. Por no herir…, y por la vergüenza de expresar que lo que no ha mucho fueron delitos contra el honor, dignidad, honra etc., hoy ¡¡se nos ordena admitirlos e incluso fomentar con ellos en estrecha convivencia el compañerismo!! ¡Es que hay que roerse… ¿eh?! Aunque hoy todo parezca opinable, permítanme que les diga en expresión vulgar, que el Rezongón se niega a comulgar con ruedas de molino.

Sacada a colación la “región de hombres honrados”, les expondré brevemente lo que contemplaron estos mis ojos…, ya un poco cansados: Pasaban el tribunal médico los Caballeros Aspirantes a ingreso en la Academia General Militar. Un mocetón, hijo de un compañero y amigo íntimo, pasó tal cual vino al mundo ante el tribunal médico. Operado meses antes de rotura de clavícula, bien por defecto en la cirugía, bien por mala soldadura, tenía el Caballero un pequeño abultamiento en el hueso intervenido. Suspendió el examen médico por “anomalía en la clavícula”.

Como saben de mi afición a consultar a la RAE, busco y encuentro: “Feminidad”: “estado `anormal´, del varón en el que aparecen uno o más caracteres sexuales femeninos”.

¡Srs. y amigos lectores!: nadie protestó en el caso narrado pues la anomalía era evidente. Me pregunto y les pregunto: ¿Les parece mayor anomalía una ligera prominencia en la clavícula que “uno o más caracteres femeninos” en el varón Caballero Aspirante…? Y puesto que la mujer sin anomalía tiene también acceso a la milicia previo examen médico ante un tribunal, ¿aprobará éste el reconocimiento a la mujer con la anomalía de falta en ella de femineidad? o sea: sin lo que la RAE define como “carencia del carácter femenino de la mujer”?

Para no repetir “como el pepino”, enumero sólo los sinónimos del pundonor y, con lo dicho anteriormente para el honor, huelgan más comentarios: decencia, decoro, vergüenza, honradez, conciencia, escrupulosidad, honestidad…

Y como ya saben que no pretendo aconsejar, he dicho nada más. ¿Servirá de algo?


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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