El Rezongón. Corrupción a la enésima potencia

Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Caín en La Razón del pasado día 3 de enero) (*)

Creo haberles dicho repetidas veces, que no será el Rezongón quien tire la primera piedra contra los corruptos. Referido a algunas –no todas- de sus formas. En mayor o menor cuantía, según las oportunidades presentadas, raro será quien en alguna ocasión no haya defraudado al fisco, por ejemplo. Raro será, digo, quien, aun sin en absoluto ánimo de lucro personal, no haya tenido en su negocio, empresa o responsabilidad un fondo “P” (lo que ahora llaman caja “B”). El que honradamente solía emplearse en obras, mejoras, modificaciones…., cuyo coste no solía incluirse en los presupuestos por razones diversas.

Este Rezongón, que por algo no pretende aconsejar, sino que dice nada más…, que si a esto se le llama corrupción, ha sido corrupto. Item digo en cuanto al fisco. Al menos en una ocasión, que recuerde, el Rezongón, tan incorrupto él…, aconsejado por el que encargué hacer la declaración del IRPF, se (me) ahorró de tributar unas pesetillas por ingresos no declarados. Necesarios, sí, para llegar a fin de mes una familia numerosa y justita de sueldo. Verdad, pero no menos que eso fue corrupción. Sin que valga la excusa aquello de que,¡ “para lo que lo emplean!…”. ¿De verdad de la buena que habré sido caso único…? No, no, lo creo. Siendo esto así, aun admitiendo honrosísimas excepciones, más de una vez creo haber “apedreado” a los políticos corruptos.

Es claro, que los atenuantes y agravantes son evidentes si se considera la cantidad defraudada objeto de corrupción. Pero evidente también que el acceso al “cebo” no es similar en todos los casos. Podremos, pues, llamar corrupción mayor o menor; pero nunca será posible evitar el calificativo.

Creo que todos cuantos decimos profesar la creencia mayoritaria en España, habremos oído alguna vez: “quien es fiel en lo poco”… y lo contrario.

-Sí, comentaba al respecto uno de mis tertulianos habituales, pero las arcas públicas no se vacían igual en unos casos de corrupción que en otros…, que son “pecata minuta”-.

El operario que no extiende factura por una chapucilla en casa –añadió con expresión de triunfo- supone para el Estado lo que un granito de arena en kilómetros de playa: ¡nada!

-Claro, claro, pero ¿y si sumamos todos los granitos de arena…? –le contesté previendo polémica.

-¡Bah, bah!, bobadas. ¡Qué granitos ni qué “niños muertos”(¿)! ¿Cómo vas a comparar el “caso Bárcenas” el de los “Eres”, o Marbella si lo prefieres, con unas miserables pesetillas de nada…? -. Ésos, ésos, sí que son una playa entera y no un granito de arena –finalizó rotundo.

Por unos instantes de silencio, miró “al tendido” de tertulianos con expresión de triunfo. Entré al trapo. Sin ser exhaustivo, le cité algunos casos de oficios o profesiones donde se dan esas corruptelas de las que, con nuestro silencio podemos o somos de hecho también culpables, partícipes y responsables:

-A los que acudimos regularmente por razones de salud o estética y que nos cobran el servicio en metálico (en “negro”) sin factura que lo justifique ni el IVA incluido, que a ambos beneficia en detrimento de las arcas del Estado.

-La pléyade de operarios que nos son tan necesarios en pequeños trabajos de reparación o mantenimiento en el hogar o lugares de estancia estival o tiempos breves para solaz y descanso.

– Si somos uno de esos “manitas”, las mil y unas veces que ofrecemos nuestro remedio con el atractivo económico de no cobrar el impuesto reglamentado.

-Las mil veces dichas que acudimos a efectuar compras donde sabemos que al no extendernos factura, tampoco “sufrimos” recargo.

-Y si somos de los que venden, otras tantas mil veces, que, cobrando en negro, eludimos el “dichoso impuesto” con el que nos desangran.

-Empleados de ambos sexos que contratamos a tiempo parcial o completo y no afiliamos a la S.S. con ahorro considerable en el pago a sus servicios.

-O si somos los contratados, eximimos gustosos de este gasto al “dueño de la viña” por no perder otras subvenciones por paro u otro empleo “sumergido”.

– Operarios, empresarios, intelectuales… todos, perdón, casi todos, que al menor resquicio en la posibilidad de eludir impuestos sin ser vistos escurrimos el bulto, sin que nos llamen corruptos.

-¡Bueno, vale hombre, que ya vale! -interrumpió el tertuliano aludido la enumeración apenas comenzada-: Como te he dicho –insistió testarrón- granitos de arena…

Por puñetero, tuvo que salir el Rezongón refranero: “que un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero”. Breve silencio.

-¿Me querrás sumar –le dije- cuántos miles de millones importan esas pequeñas corruptelas que se producen a diario en millones también de españoles y en cuánto se defrauda al Estado por ellas?… Cara de haba, claro.

-Y cuántos, en fin, pueden tirar la primera piedra…? Silencio sepulcral.

Aun sin pretender humillar a éste ni a nadie, sí creo de justicia considerar al menos el grado de responsabilidades. Si sabemos que “eso” existe y no le ponemos remedio, por la cuenta que nos trae… ¿a qué ton cargar con la culpa al que preside, o a sus ministros, un “reino” de corruptos? ¿No estaríamos incluso más guapos calladitos? ¿Y si además somos afines al partido del que nos gobierna (puesto que le votamos – con la nariz tapada decimos-), no es esto de los tantas veces dichos tontos útiles? Y que conste que no pretendo aconsejar; yo… digo nada más.

Enredado en estos menesteres, se me olvidaba el porqué del título. Brevemente: “La Constitución (art.2º) se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, `patria común e indivisible de todos los españoles´, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Defraudar al Estado es corrupción elevada a la potencia que corresponda según la cuantía total o parcial de lo defraudado. ¿A qué potencia, pues, habremos de elevar a quienes defrauden al fundamento de nuestra Constitución?: Corruptos quienes la defraudan y corruptos quienes los apoyan. Ambos a la enésima potencia. Claro ¿verdad…? Pues eso.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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