Los lunes, revista de prensa y red

“El PDeCAT maniobra con Josep Rull como recambio del huido ‘expresident’”, de A. Fernández, y “El odiado coloso llamado Donald Trump”, de Hermann Tertsch

( Viñeta de Caín en La Razón del pasado día 18) (*)

EL PDECAT MANIOBRA CON JOSEP RULL COMO RECAMBIO DEL HUIDO ‘EXPRESIDENT’

Artículo de A. Fernández publicado en El Confidencial el pasado día 18

Las cosas comienzan a ponerse difíciles para Carles Puigdemont, el ‘expresident’ de la Generalitat fugado en Bélgica. La toma de posesión de Roger Torrent como nuevo presidente del Parlament, a pesar de lo que parezca, no le favorece en nada. ERC, partido al que pertenece Torrent, no ve claro que se pueda llevar a cabo una “investidura telemática”. El partido republicano —y el propio Torrent— había insistido semanas atrás en que debería hacerse caso a la opinión de los letrados de la Cámara sobre ese tipo de investidura. Y los letrados fueron claros en su informe, terminado esta semana: no puede haber investidura telemática ni con voto delegado; el candidato ha de estar físicamente en el hemiciclo.

A Puigdemont le quedan, pues, dos opciones: o presentarse clandestinamente en el interior del Parlament (“si logra entrar en el hemiciclo no podrá ser detenido, ya que los Mossos tienen prohibido entrar en el salón de plenos”, dice a El Confidencial uno de sus partidarios) y optar a la investidura, o tirar la toalla. En algunos círculos políticos se apuesta ya por esta última solución e incluso en el PDeCAT ha calado la idea de que es necesario un recambio, una alternativa.

De ahí que haya dos nombres que comiencen a sonar con insistencia para ocupar el lugar de Puigdemont: Josep Rull y Jordi Turull. El primero es un hombre fiel al partido. Proveniente de Convergència, ya había tenido peso político en la formación (había sido coordinador general en sustitución del dimitido Oriol Pujol Ferrusola cuando este dejó el cargo de secretario general). Es una persona disciplinada, con contactos en las estructuras territoriales y cintura política. Hace años había sonado incluso para convertirse en el hombre fuerte de Convergència, pero los juegos de equilibrio internos dieron al traste con sus expectativas, hasta que el partido le ubicó como consejero de Territorio con Puigdemont en la Generalitat.

Por su parte, Turull es un hombre del partido, pero bien visto por el ‘expresident’ huido en Bélgica. “En el caso de que Puigdemont no pueda ser, el aviso de Turull poniéndose a sus órdenes le da puntos para ser el ungido en caso de que el otro no pueda”, señalan a este diario fuentes bien informadas.

Desde el PDeCAT se duelen de que han «de esperar a ver qué decide Puigdemont. Mientras tanto, es lógico que se postulen muchos para ocupar su lugar. Habrá que esperar unos días para saber exactamente por dónde van los tiros”. Estas fuentes apuntan que el ‘expresident’ es “un luchador nato» y no lo ven «tirando la toalla», aunque deberán «conocer las circunstancias antes de aventurar cualquier movimiento”.

Evidentemente, hay quien dice que Puigdemont no permitirá nunca que le arrebaten el sillón. “Considera que o es él o no es nadie. Antes preferirá que se convoquen nuevas elecciones. Respecto al partido, apenas ha contado con él, al contrario, diseñó una lista de personas cercanas a su persona, no al PDeCAT.Esa es una de las causas de que no confíe en los hombres de Convergència. Considera que no le debe nada al partido y que si no hubiese sido por su carisma, el PDeCAT se hubiese hundido en las elecciones”.

Pero lo malo es que, en amplios círculos políticos catalanes, el nombramiento de Torrent como presidente del Parlament se lee como la iniciativa de ERC “para darle la puntilla a Puigdemont. Torrent es un hombre de partido, que hará sin dudar lo que le diga Esquerra. Y nadie mejor que él para trasladar los deseos del partido a la Cámara. Y si los letrados y el partido dicen que es imposible una investidura telemática, no la provocará y dirá a Puigdemont que no puede ser investido ‘president’. De hecho, el nombramiento de Torrent es la mejor garantía de que no se van a saltar las leyes ni las normas, y por eso Puigdemont puede tener los días contados como presidenciable”.
Señalan, asimismo, que “Ernest Maragall, el nombre que había sonado antes, es un hombre que podía, en un momento dado, hacer oídos sordos a Esquerra y decantarse por una investidura”, aunque fuentes cercanas a JxCAT aseguran que “Maragall es muy legalista y no hubiese permitido la vulneración de las normas”.

No se fían de ERC

Ahora, tras el discurso conciliador de Roger Torrent después de ser ungido presidente del Parlament, las alarmas han sonado en la candidatura de Puigdemont. El republicano dio a entender que no quería sobresaltos y eso incluye no realizar distorsiones en la interpretación de las leyes ni experimentos normativos. Este posicionamiento ya levantó las primeras protestas de la CUP, que exige como condición para apoyar una mayoría parlamentaria que se implemente la república.

Pero desde JxCAT se asegura que ERC ha jugado a varias bandas. “Han estado sondeando nuevas mayorías en el Parlament”, aseguran estas fuentes. Recuerdan que ya el pasado verano Oriol Junquerasse vio en secreto con Pablo Iglesias. “Era para sondear la predisposición a hacer un frente amplio de izquierdas. Pero también ha habido sondeos con la CUP, con los comunes y con los socialistas. Nos consta. Estos chicos siempre han hecho lo mismo. Pero las matemáticas son las que son y por mucho que lo miren, no suman”, subrayan las fuentes. Al independentismo, pues, le queda ahora una asignatura pendiente que ha de estudiar a fondo en las próximas semanas, porque a finales de mes ya deberá haber una primera propuesta de investidura. Y deben encontrar un candidato en condiciones que pueda presidir el próximo Govern.

Artículo en: http://www.msn.com/es-es/noticias/espana/el-pdecat-maniobra-con-josep-rull-como-recambio-del-huido-expresident/ar-AAuQ5LY?li=AAltdRD&ocid=spartandhp

EL ODIADO COLOSO LLAMADO DONALD TRUMP

Artículo de Hermann Tertsch publicado en Disidentia.com el pasado día 10

Donald Trump ha logrado varias victorias personales en su primer año en la Casa Blanca. Ahí están su ley de reforma fiscal, su política de nombramientos de jueces federales y su política de desregulación, con la espectacular reactivación económica y el crecimiento del empleo, la inversión y la bolsa. Otra, especialmente personal, ha sido su inaudito aguante en el pulso con los medios de comunicación de todo el mundo, especialmente con los norteamericanos. Y, sin prejuzgar lo que nos pueda deparar el futuro, hoy puede decirse que va ganando por goleada. Que ha dejado en absoluta evidencia a la mayoría de los medios que le habían declarado la guerra antes de las elecciones y que manifestaron su obsesión por derrocarlo tras su victoria. Y no lo han derrocado; por el contrario han perdido credibilidad a raudales.

En EEUU muchos de los medios, el New York Times, la CNN o NBC se han dejado jirones de su prestigio, de largas y brillantes trayectorias con sus desmentidos, errores, exageraciones y ataques virulentos al presidente, cargados de más odio que profesionalidad. Por desgracia, en Europa ha pasado lo mismo. Todos caricaturizan a un presidente norteamericano al que se odia por obligación ciudadana. Incluso mucho más que a Ronald Reagan o a George W. Bush. Ha sido penoso ver cómo medios, otrora serios, hacen gala de una atroz falta de escrúpulos en su lucha diaria y obsesiva por insultar, descalificar y denigrar al presidente de los EEUU. Al grito de “contra Trump todo vale” intentan desesperadamente corregir lo que consideran el terrible error de la historia sucedido el 8 de noviembre de 2016. Quieren borrar del pasado aquella noche de recuento, el hundimiento de la desequilibrada Hillary Clinton, la victoria de Trump que se negaban a aceptar. Anular, olvidar y revertir son sus imposibles objetivos marcados por una enfermiza obsesión que disculpa y justifica el recurso a cualquier medio.

El abrumador consenso: todos contra Donald Trump

La alianza que se generó contra Trump a ambos lados del Atlántico, no tenía precedentes. Tampoco los tuvo la espectacularidad de su fracaso. Aún no entienden como pasó y, en su delirio, todavía creen realmente que cuentan aun con el apoyo de todo el mundo para anular aquella elección. La alianza de medios, redes sociales, poder económico, gobiernos europeos y americanos, organismos internacionales e instituciones, que se generó contra Trump a ambos lados del Atlántico, no tenía precedentes. Tampoco los tuvo la espectacularidad de su fracaso, las dimensiones de la humillación de la candidata favorita y de todos sus protectores: todo el establishment occidental. Este revés ha tenido un fortísimo impacto en los medios de comunicación: muchos de ellos no se recuperarán.

Los esfuerzos por derrocar al Presidente Trump han comenzado a cambiar de forma

Con el comienzo del año 2018, la superación de los 25.000 puntos en el Dow Jones y las noticias de un inmenso impulso a la actividad económica, que no pueden ocultar ni los peores enemigos del presidente Trump, los esfuerzos por derrocarlo han comenzado a cambiar de forma. Tras un año entero de inagotables bombardeos mediáticos a la opinión pública, con teorías y manipulaciones y medias verdades sobre supuestas conexiones de Trump con Rusia, todos comienzan a recibir la inutilidad de esa senda. Ni Trump es un topo ruso, ni Vladimir Putin lo tiene comprado o atrapado por la entrepierna.

Cada vez parece más claro que, por ese camino, jamás llegarán al ansiado impeachment. Las ilusiones del Partido Demócrata de hacerse con la mayoría de alguna de las dos cámaras -necesitarían las dos- en las elecciones parciales en este año, también palidecen según se reafirman unos datos económicos cada vez mejores.

Ahora intentan revocar el resultado electoral utilizando la Vigésimo Quinta Enmienda de la Constitución, que estipula la inhabilitación del Presidente por enfermedad mental

Por todo ello, el frente enemigo mediático ha recurrido ahora a otro sueño para derrocar a Trump e intentar revocar el resultado electoral de 2016. Se trata de utilizar la Vigésimo Quinta Enmienda de la Constitución de los EEUU, que estipula la inhabilitación del Presidente por enfermedad mental. Los periódicos y las televisiones se han lanzado como un solo hombre a diagnosticar la locura de Donald Trump. Con el desprecio de unos y otros a toda deontología, los periodistas hacen de psiquiatras o pagan a psiquiatras para diagnosticar enfermedades del presidente en las televisiones, utilizando imágenes del propio Trump. Un espectáculo absolutamente repugnante que cabalga a grupas de un libro, “Fuego y furia”, publicado por un notorio fabulador, Michael Wolff, con ayuda del resentido Steve Bannon, quién fuera asesor e ideólogo de Trump, apartado posteriormente de la Casa Blanca por el general John Kelly, jefe de Gabinete. Incluso ciertos enemigos de Trump afirman que el libro es un disparate; los desmentidos de personas aludidas y citadas en el libro se contaban por decenas a las pocas horas de salir el libro a la venta.

Trump amenaza con dinamitar esa deriva del izquierdismo y de la corrección política hacia la liquidación de la civilización occidental, tal como la conocemos

Pero eso no importa a los medios porque ahora la prioridad es declarar loco a Donald Trump antes de que los éxitos de su agenda hagan inevitable no solo su continuidad sino también su reelección en 2020. Apartarlo antes de que dé vía libre a una agenda conservadora que dinamite esa deriva del izquierdismo y de la corrección política hacia la liquidación de la Civilización Occidental tal como la conocemos. Y su sustitución por una nueva realidad totalitaria, como fase final del neomarxismo y los mejores/peores sueños de la Escuela de Frankfurt. Un proceso que ya está en marcha tanto en EEUU como en Europa. Trump es la mayor fuerza de resistencia -otros fueron Ronald Reagan, Juan Pablo II, Margaret Thatcher o Benedicto XVI– que ha encontrado este proceso neomarxista medio siglo después de su eclosión general en 1968.

La ambición personal y anti intelectual de Trump se ha cruzado en el camino cuando toda esta estrategia parecía encauzada, contando incluso con un Vaticano perfectamente alineado con ese socialdemocratismo mundial que incapacitara toda disidencia, toda resistencia. Ahora ven con horror que, también en Europa, se hace cada vez más visible y clara la oposición a semejante proyecto y al supuesto determinismo histórico que conduciría a ese nuevo orden mundial.

Algunos países de Centroeuropa y fuerzas discrepantes en todas las naciones levantan la voz contra esa deriva. Y no callan por mucho que Bruselas, Berlín o Paris los descalifiquen como ultraderechistas o xenófobos. Ellos intentarán acabar con Trump como sea, por cualquier medio. Todos incluidos. Pero será muy difícil hacer pasar por incapaz, demente o débil mental al hombre que ha demostrado saber perseguir su ambición, conseguir sus fines y forjar lealtades con sus recursos. Y que continua su lucha sin dejarse intimidar, como un odiado coloso, bajo la mayor presión a la que jamás ha sido sometido un hombre.

Artículo en: http://disidentia.com/odiado-coloso-llamado-donald-trump/


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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