Por Javier Pardo de Santayana

( Así celebraron las Leonas su histórica victoria en el primer campeonato de fútbol femenino. Foto en wradio.com) (*)

Ya sé que congratularse de algo de lo que está ocurriendo se considera fuera de la corrección política, pero es precisamente por esa circunstancia por lo que he decidido hacerlo en este artículo.

El caso es que en estos días nos están llegando buenas noticias susceptibles de ser debidamente reseñadas y que permiten levantar nuestro ánimo maltrecho. La mayor parte de ellas son atribuibles a nuestras capacidades deportivas y una de ellas constituyó precisamente el argumento de mi último artículo del blog, aquel en el que me referí sobradamente a la conquista de uno de los dos trofeos europeos que marcan el nivel de nuestro fútbol: la llamada en inglés “Europa League”. El vencedor había sido uno de los dos grandes equipos de Madrid y el resultado sería contundente. Mas también nos lucimos en los mismos días – y por doble partida – con el prometedor fútbol femenino gracias a la victoria en el campeonato de Europa de nuestro equipo nacional absoluto y del de las menores de diecisiete primaveras. Hombres y mujeres – en este caso incluso de edades diferentes – que superarían al resto de sus contrincantes en el exigente ámbito europeo.

También en estos días se anotaría la victoria de un equipo español de baloncesto, que, como en el fútbol masculino, sería madrileño y mediría sus fuerzas en el mismo ámbito.Y en Roma se produciría el triunfo de un tenista español que recuperaría el número uno nada menos que en el ámbito mundial. Y aun nos llegaría la noticia de las ocho medallas de nuestros remeros con motivo de la celebración de los campeonatos europeos; la cosecha, cuatro de oro y otras cuatro de plata. Y aún veríamos cómo en el mundo del motor dos españoles conquistaban las pistas desafiando con sus motocicletas el riesgo y la fuerte competencia; hecho por otra parte habitual. O como nuestros golfistas destacaban en las pistas nuevamente e incluso alcanzaban la victoria.

En resumen, que se acumularían las pruebas y evidencias de que en España disponemos de jóvenes tan esforzados como hábiles en múltiples medios y disciplinas deportivas.

Pero no sólo habríamos destacado en la habilidad y en el esfuerzo físico mostrando los valores clásicos de resistencia, constancia y voluntad, sino también evidenciando un alto nivel de capacidad organizativa: la que permite presumir de campeones y es resultado de planes desarrollados a lo largo del tiempo que permitirían estimulan la práctica de un considerable número de deportistas a los que se dota de medios a su alcance. El resultado, este balance tan decididamente favorable.

Otra noticia coincidente con las anteriores se refiere no ya al deporte sino a la ciencia más sofisticada. Efectivamente, los medios comunican que un grupo de investigadores españoles ha obtenido resultados sumamente interesantes en una investigación sobre la leucemia, sobre la cual han descubierto la existencia de determinadas partículas que al parecer influyen. Así constatamos que los españoles de hoy en día destacan tanto en sus habilidades deportivas y en las virtudes humanas que éstas exigen y a la vez propician, como en el ejercicio del conocimiento y del esfuerzo intelectual. En suma, de la inteligencia.

Y aún añadiré otro suceso significativo: el encuentro casual con un ingeniero de caminos al que pregunto por su vida, y que resulta estar totalmente inmerso en el trazado del nuevo AVE norteamericano, lo cual demuestra que a este nivel estamos en cuanto al prestigio de nuestros profesionales, sus conocimientos y su capacidad empresarial, todos ellos a años luz como se puede comprobar de nuestros enredadores e ineptos representantes en el parlamento (parla, miento).

Pero se ve que estando como están algunos empeñados en mostrarnos sus carencias y su desprecio a la cultura en este patio de vecinos, cualquier demostración de voluntad y de capacidad parece irrelevante para el conjunto de “la ciudadanía”. La prueba es el predominio informativo de las peleas propias de gañanes que se producen entre los partidos y de los surrealistas desvaríos y desmanes de los delincuentes del lazo amarillo (lagarto, lagarto…) que están arrastrando por los suelos aquella imagen de nación solvente que nos habíamos ganado.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c1.staticflickr.com/1/966/28448892088_f1cca192aa_o.jpg

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