Sí pero no al liberalismo (2)

Por Carlos de Bustamante

( Dibujo en www.liberalismo-social-conceptos-claros ) (*)

Queridos amigos y probables únicos lectores: si han tenido la amabilidad paciente de leer el artículo que precede a éste –y que pese a su antigüedad tiene plena actualidad- de Enrique Rivera en Religión en Libertad, sobre el libro de Vicente Alejandro Guillamón titulado “Defensa cristiana del liberalismo (Manual cristiano-liberal de teoría política”), podrán comprobar que si bien no muestro desacuerdo total con el liberalismo –excelente en mi opinión en términos generales- sí he de poner algunas objeciones que, sin hablar “ex cátedra”, porque ni sé hacerlo con certeza, ni me corresponde, sí pondré, digo, algunas objeciones; que éstas sí me corresponden.

Objeto por tanto que, condenada esta ideología en el siglo XIX por tres papas, no es asunto baladí discrepar de la total bondad del llamado Liberalismo Cristiano. Según esto y tras leer detenidamente la Encíclica “Quadragesimo Anno” de S.S. el Papa Pío XI, y que les aconsejo que repasen, es inevitable que me surjan serias dudas al respecto. De acuerdo que no es lo mismo el anterior liberalismo del “todo vale” y “libertad para todo” o el “no te prives de nada”, que el actual liberalismo cristiano. El que, por serlo, limita, como no podía ser de otra manera, estas totales libertades, como las limita el Magisterio de la Iglesia y la doctrina cristiana de ayer, de hoy y de siempre. Limitaciones que, ajustadas a derecho, tiene por qué ponerlas, puesto que de liberalismo “cristiano” se trata.

Sería válido, opino, este liberalismo, según se carguen las tintas de esta ideología en liberalismo o en cristianismo. Como este “pequeño detalle” puede validar o no tal denominación, el “aviso a navegantes” es inevitable. El porqué, supongo que está claro: liberalismo a secas, no. Cristiano, sí. O sea y en definitiva, sí, pero no.

Siento alargar este farragoso asunto, pero debo hacerlo.

Desde que el hombre es hombre – ¡y mira si ha llovido!- tiene el inestimable privilegio de la libertad. Tiene también desde entonces algunas limitaciones. Y no me refiero en exclusiva a las limitaciones de la ley del Dios de los cristianos, sino a otra no escrita con tinta y cálamo, impresa en interior del ser humano por la propia naturaleza. O sea, la ley natural. Ley inexorable a la que todos estamos supeditados desde un punto de vista antropológico. Ley ésta que por el impagable don de la libertad en el ser humano, nos hace distinguir, “naturalmente”, el bien del mal. Intacta la libertad, de escoger uno (el bien) u otro (el mal), se deduce la bondad o maldad de nuestros actos.

Trasladen, por favor a los platillos de una balanza el liberalismo en uno y el cristianismo en otro; si cargan “las tintas” en un platillo u otro, el fiel nos indicará fielmente el resultado. ¿Es posible, pues, compaginar ambos `conceptos´ para que el fiel permanezca centrado y estable? En mi opinión, sí, pero no. ¡Pues “se aclaren, oiga”!, que `mi no entender´…

Digo mis amigos… que dependerá de la formación humana o cristiana de cada cual. En una parte numerosa de la juventud y de los que no lo son tanto de otra, “no problem”. Mas en la tercera -¡ay muy numerosa!- del botellón, el divorcio, el aborto, la eutanasia, la ideología de género, relaciones prematrimoniales etc. etc., horror de horrores. Parecen (o son) de un riesgo inminente el libertinaje. ¿O no? Contrario éste a ambas leyes, humana y cristiana.

Sin negar, pues, ni por asomo la necesaria libertad, si afirmo que libertad y liberalismo han de unirse al dictamen de la ley natural (antropológico) y a las leyes divinas, para quienes profesen la religión católica. Creencia que en España, hoy por hoy somos mayoría.

Otra cosa es la de aquéllos que, por mal empleo del idioma español, tan rico en matices, utilicen el término “soy muy liberal” como sinónimo de no ser puritanos. Hermanos menores del fundamentalismo. Dicho lo que precede con buena o mala fortuna, si Dios es servido y mis amigos le dedican unos minutos, confronten con las opiniones sobre lo expuesto en el anterior artículo, por gracia cedida por Religión en Libertad. Una sabrosa entrevista a la que, en mi modesta opinión le falta añadir a las raíces y procedencia de la ideología liberal, la imprescindible alusión a la revolución francesa. Y además de Montesquieu, que sí cita, a otro “padre” de esta doctrina cual fue J. J. Rouseau. Les aseguro ser de sumo interés. Así pues, nos vemos…


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c2.staticflickr.com/2/1776/29126478368_31e9e08d20_o.jpg

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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