Un buen ejemplo de instalación en la mentira

Por Javier Pardo de Santayana

( Rambla de Canaletas, Barcelona. Acuarela de J. Arnau en Amantes de la acuarela de Facebook. 49,5 x 35) (*)

Reconozco que estoy impresionado por la celebración del primer aniversario de la matanza terrorista en Barcelona. Jamás había visto una exhibición de la mentira tan burda como ésta.

Para empezar, mentirosos son lo lemas. Por ejemplo el principal, ya que le guía la más pura y torpe estolidez; aquella que afirma que Barcelona es “una ciudad de paz”; así, para que usted se entere. Y uno se dice ¡pero a que santo viene eso!. Claro que quién afirma tan celeste circunstancia no va a decir que Barcelona es amante de la guerra… Sin embargo, lo que ocurrió el año pasado fue un acto enmarcado en una estrategia que pretende ser universal y que, por lo que se ve, cuenta con la adhesión de muchos millones de personas. Y que tiene cabezas pensantes y un abundante dinero circulante; que persigue su objetivo y tiene una obsesión ideológica y un aliciente religioso. Que cuenta con mucha gente eventualmente ejecutora a la que mueve un odio inducido que pretende borrar del mapa a quienes no piensan como ella y singularmente a los cristianos.

O sea que lo de que éste es un ámbito de paz es un camelo, o simplemente un deseo irracional, porque los atacantes piensan que están en guerra y que ellos son soldados del Islam, por mucho que la palabra quiera decir “la Paz”. ¿Hay algo más estúpido que convocar ésta ante unos asesinos que lo que desean es matarnos?

Claro que los organizadores del acto en Barcelona han empezado ya por hacer algo increíble, hablarnos todo el rato del suceso sin referirse siquiera a la amenaza, esto es, a los que urdieron la tragedia llevando a cabo un plan que ya antes había funcionado: un asesinato en masa utilizando como arma letal una aparentemente inocente furgoneta y como objetivo los paseantes de las Ramblas. Mas no se preocupe usted, dilecto lector mío, porque la autoridad afirma que la ciudad de Barcelona sigue siendo “una ciudad de paz”. Y fíjese usted si lo es a todos los efectos, que contra los “soldados de Alá” tan solo vemos víctimas civiles.

Otro de los lemas que sorprenden es el de que “no tenemos miedo” (en catalán, naturalmente). ¡Pero si todo el mundo está haciéndose aquello por la pata abajo porque no sabe donde podría esconderse para que no le pudiera suceder una tragedia así o alguna otra cosa parecida! ¿No ven ustedes que los muy ladinos con cualquier cosa crean un peligro público? Lo hicieron con un avión de línea en Nueva York pero también con unos calzoncillos. Y ahora estamos hablando de una furgoneta. O sea que, al igual que el anterior, este lema no pasa de ser un “postureo” para engañar a los incautos.

¿No se ha dado cuenta usted que el acto en recuerdo de las víctimas ha estado marcado ya desde el principio por el miedo? Miedo a que lo convirtieran en un circo como ya hicieron hace un año y miedo. Miedo a hablar de verdad del terrorismo. Miedo a que insulten al Rey, y a que monten un acto reivindicativo. Miedo a que les presenten a la señora de uno de los delincuentes en la trena. Y miedo, incluso, a que volasen la Sagrada Familia. ¿Y aún dice que le sorprende a usted que exista miedo? Porque, incluso más allá de la organización de un acto como éste, ¿no hay miedo a que los organizadores lo utilicen para cargarse la unidad de España? ¿Y no hay miedo incluso a hablar sobre el pasado por si uno dice algo que a los amigos de los incendiarios de templos y los verdugos de cristianos les pudiera parecer inconveniente?

Como ven, aun más allá de Barcelona el miedo se ha generalizado: los enseñantes temen que sus alumnos les monten un tiberio y los alumnos a que les persigan sus propios compañeros. Y los padres temen de sus hijos que se les rebelen y lo que puede ocurrirles cuando se van de marcha. Pero si hasta nos abstenemos de reír las gracias de los niños ajenos no sea que nos tomen por pederastas… ¿Y no tendrán miedo las muchachas a que se les eche encima una manada? Como los historiadores a decir la verdad sobre el pasado por si les metan en la cárcel. ¿No hay miedo a la hora de hablar o de escribir para los medios? Pero si no se atreven a opinar ni tan siquiera los hombres y mujeres sabios cuyo conocimiento ha sido refrendado por los títulos…

Miedo hay hasta de los okupas. Y no digamos entre los no independentistas a alzar la voz y cantar las verdades del barquero pese a que ellos si responden a lo que indican su DNI y su pasaporte, amenazados como están por el tinglado de la agitación social que cada día promueven TV3, el Ómnium Cultural, la Asamblea Nacional Catalana y los agresivos Comités de Defensa de la República, montados expresamente para manipular la despistada opinión pública.

No diré que no tengan algún mérito quienes pretenden la maniobra psicológica auto afirmándose en el afán por superar cualquier temor inconveniente, mas pretender engañar a los demás por tan burdo procedimiento parece una tomadura de pelo a la sociedad española por mucho que ésta esté ya infantilizada de antemano por su inmersión en el relativismo más obsceno.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c2.staticflickr.com/2/1874/44126952691_98a3e497c7_o.jpg

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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