Santiago Estévez expone en el Teatro Zorrilla

Por José María Arévalo


( Paseo de Zorrilla. Óleo sobre arpillera de Santiago Estévez. 80×80) (*)

La sala de exposiciones del Teatro Zorrilla, en la Plaza Mayor, ofrece hasta el próximo día 16 de diciembre –se inauguró el 6 de este mes de noviembre- la muestra “Valladolid y su entorno”, con obras de Santiago Estévez, cinco óleos de formato grande, tres de formato mediano y cinco pequeños, así como diversos grabados, cuatro de ellos enmarcados y otros en una vitrina con herramientas que utiliza para grabar y varios más que se ofrecen a la entrada de la exposición.

( Cartel de la exposición de Santiago Estévez) (*)

Conocí a Santiago Estévez cuando fundamos la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, a principios de los años dos mil, en que empezamos a salir en grupo a pintar al campo y él venía a vernos, sin pintar nada, lo que nos extrañaba. Segis Fernández, que trabajaba con éxito también el grabado nos contó que Estévez tenía fama por sus grabados, que hacía con muchos matices y buena técnica, aunque muy fotográficos. Santiago nos invitó un día a su casa de pueblo, donde tenía el taller, por la zona de Velliza creo recordar. Allí, además de sus grabados, pude ver una buena colección de óleos suyos de gran formato, pintados con buena pincelada clásica, que me parecieron excelentes, un tanto tenebristas, muy oscuros. En la exposición que ahora he visitado, aunque veo sigue usando mucho el gris, tiene un colorido mucho más atractivo, en la misma línea de un realismo fotográfico – pero nada mágico, creo yo, frente a lo que dice su comentarista, como veremos- que ahora está tan de moda.

De “realismo mágico” califiqué yo, mucho más justificadamente, creo, la obra de Rafael García Bonillo, enorme acuarelista, en el blog que creé para darlo a conocer a raíz de su fallecimiento en 2007, http://bonilloquegranacuarelista.blogspot.com/ . No obstante tengo que reconocer que las lejanías que realiza Santiago en sus paisajes urbanos tienen algo de mágico; se nota que domina el difuminado, las veladuras y transparencias tan difíciles de conseguir con el óleo sin una técnica muy depurada. Tanto que aunque no aprecio nada el realismo fotográfico, disculpo sin problema el de Estevez, viendo los extraordinarios fondos que predominan en las calles con que retrata nuestra ciudad. Dicen que lo importante de un cuadro es aquello a lo que se va el ojo, y desde luego el mío se va a sus árboles y edificios de fondo, que me llevan a no ver los primeros planos y detalles como las palomas o los coches que cuanto más pequeños y próximos realiza con más dificultad. Quizá por ello no me parecen tan atractivos los cuadros que presenta en formato pequeño, de bodegones o casas antiguas, sin veladura ninguna.

( Desde el puente. Óleo sobre lino de Santiago Estévez. 50×50) (*)

Lo cierto es que pasados unos meses dejamos de ver a Santiago, y después alguno comentó que había visto unas acuarelas suyas en el escaparate de una tienda de enmarcado, y yo también vi algunas más en otro. Quedaba claro que no era lo suyo esta difícil técnica de la acuarela y que no tenía interés en seguir en contacto con nosotros. Duraron poco estos pinitos suyos en la acuarela.

Ahora he visto de nuevo su obra gráfica y al óleo gracias a que mi amigo el arquitecto Javier López de Uribe, académico, como Santiago, de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, me animó a que visitara esta exposición, y para mí Javier tiene el mayor crédito, de él hemos publicado numerosos artículos, entre ellos varias intervenciones en la Academia, sobre arte. Ha sido la primera vez que he visitado esta reducida sala, pero me alegro de haber acudido: las obras expuestas lo merecen.

Así que viene muy a cuento reproducir ahora, tomado del estupendo folleto de mano que facilita la exposición, el extracto del discurso que D. Carlos Brasas pronunció en contestación al discurso de ingreso de Santiago Estévez en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. El folleto tiene veinte páginas y buenas fotos de todos los óleos que presenta y varios grabados, como suele hacer la Diputación en sus exposiciones como ésta y las de la sala del Palacio de Pimentel.

( Paseo del Principe. Óleo sobre lino de Santiago Estévez. 50×50) (*)

“Santiago Estévez – se recoge del discurso- forma parte de la escuela de pintores castellanos, fundamentalmente de paisajistas, que cuenta desde principios del siglo XX con una larga tradición, y a la que Estévez se adhirió en la segunda mitad del siglo, junto a pintores ya con una larga experiencia, como Gaona, Cuadrado Lomas, Criado, etc.

Su primera exposición se realiza en la sala de exposiciones del Palacio de Santa Cruz, en enero de 1961, donde expone sus dibujos y paisajes a la cera de rincones de Valladolid y pueblos de los alrededores. Por aquellas mismas fechas colabora como ilustrador en las páginas de El Norte de Castilla, ilustrando con sus dibujos las crónicas del gran periodista y crítico de arte Enrique Gavilán, «Viaje por la Provincia».

En su segunda exposición, en 1964, Estévez se muestra con una paleta de vivos y alegres colores, que posteriormente se irán haciendo más sombríos y austeros. Sus tonalidades se vuelven grises y oscuras. Su pintura roza el expresionismo al adentrase en la Castilla más desconocida, melancólica y solitaria… y a veces misteriosa.

( Murallas de Urueña. Óleo sobre arpillera de Santiago Estévez. 100×81) (*)

Inesperadamente, el pintor inicia un silencio pictórico que dura cinco años, quizá desorientado sin saber qué camino seguir, pero en 1973, cuando esas dudas se disipan, reaparece con una exposición en la Galería Olenka de la calle López Gómez, animado por su director Guillermo Merklin. En esa muestra Estévez presenta una pintura mucho más depurada, con una técnica rica en empastes y fime pincelada y con un sello inconfundible que conservará hasta ahora. Pero ahora Estévez se adentra en el mundo de la Naturaleza Muerta. Surgen entonces los bodegones de viejos objetos, interiores de desvanes, rincones de anticuario y casas desoladas.

Pero la inquietud de este artista le lleva a introducirse en 1980 en el mundo del grabado, convirtiéndose este último en una de sus más afortunadas expresiones plásticas, donde el aguatinta es la protagonista principal, complementada con el aguafuerte. En la técnica de sus grabados destaca la limpieza de ejecución y un dominio extraordinario del dibujo, y toda su amplia producción jalonan su trayectoria como grabador, sin duda su faceta más conocida y elogiada, tanto por la crítica y el público como por los mismos grabadores y especialistas de este difícil arte.

( Palomas en el salón. Óleo sobre lino de Santiago Estévez. 116×86) (*)

Sin embargo, Estévez no ha abandonado la pintura. Al contrario, su obra pictórica se ha enriquecido con su experiencia como grabador. Siempre dentro de la sobriedad, su pintura se ha vuelto más luminosa, tanto que los críticos la han definido como realismo mágico, con una técnica de veladuras limpias y suaves texturas como nos muestra en esta exposición.

Por toda su trayectoria artística, la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid le nombró Académico de número en 1999”.

Además de este texto de D. Carlos Brasas, el folleto de mano de la exposición incluye al final una semblanza del autor y una relación de obras en las que aparece, que titulan Bibliografía. Reproducimos las dos.

“Nace en Valladolid el 31 de diciembre de 1940. En la década de los 60 colaboró como ilustrador de artículos y crónicas literarias en El Norte de Castilla. En la década de los años 80 se inicia en el difícil arte del grabado, saliendo de su estudio dos libros: el primero, “Con sabor a cobre”, en 1985, con 25 grabados originales e ilustrados con poemas de puño y letra de Adolfo Sarabia y del que solo se hicieron 12 ejemplares; del segundo libro, “Un crepitar de sombras encendidas”, en 1987, con 25 grabados originales y texto en tipografía de Antonio Corral Castanedo, se hicieron 35 ejemplares. De este libro, el Gobierno Civil de Valladolid obsequió a los presidentes de la República Francesa y del Gobierno Español sendos ejemplares con motivo de la celebración en Valladolid de la Cumbre Franco-española.

( Campos de amapolas. Óleo sobre tabla de Santiago Estévez. 65×50) (*)

Sus obras están extendidas por gran parte de la geografía española en las numerosas exposiciones realizadas. La última celebrada en esta misma sala en diciembre de 2014. Tiene también obras en el estado de Luisiana, Boston, Chicago (EE.UU.), Francia, Alemania, Reino Unido y Portugal. Varias obras figuran también en el Museo de La Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid.

Bibliografía

Estampas 1984-1985. Elenco de estampas realizadas en España durante los años 1984 y 1985, mediante las técnicas de xilografia, grabado calcográfico, litografia y serigrafia. Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. CaIcografia Nacional, 1988.

Inventario de Bienes Artísticos. Valladolid, Diputación de Valladolid, 1988.

I Muestra de Galerías de Arte. Palencia, Fundación Díaz Caneja, 1995.

Jesús María Parrado del Olmo: La colección artística del Decanato de la Facultad de Filosofia y Letras. Valladolid, Universidad de Valladolid, 200 l.

Inventario de Bienes Artísticos. Valladolid, Diputación de Valladolid, 2005.

Miguel de Cervantes Saavedra: El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Valladolid, Diputación de Valladolid, 2005.”


(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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