Estamos a lo que estamos

Por Javier Pardo de Santayana

( La cueva de Zugarramurdi hoy. Foto del Archivo de Turismo Reyno de Navarra)

Podríamos inundar el blog con ejemplos de una estupidez sublime porque, con tanta rapidez se acumulan ya las payasadas, que esta ventana abierta a lo que pasa aquí en España quedaría inmediatamente saturada. Tomo dos como ejemplos señeros que comparten su carácter de caricatura de lo que parece ser nuestro pan de cada día y la obsesión actual por desacreditar nuestra cultura y nuestra propia historia.

La primera puede ser la más reciente: se trata de una iniciativa tomada por el gobierno de Navarra. Sí, de Navarra: de esa tierra de gente a la que siempre tuvimos por recia y por valiente, consciente de sus esencias ancestrales, y defensora de los valores más tradicionales y acendrados. Una especie de bastión de convicciones. Pues bien, según se nos acaba de contar, allí se ha abierto una especie de seminario pseudo-cultural con el objeto de erradicar la clásica visión de la mujer como ser digno de admiración y de respeto y distinguirla al mismo tiempo de los hombres, más rudos e insensibles.

Así que en su obsesión por la igualdad de género los navarros han decidido “desprincesar” – así, literalmente, como suena – a nuestras féminas, y para conseguirlo han decidido, sin que a nadie se les caigan los palos del sombrajo, montar una sofisticada martingala con sabor académico para que parezca menos burda.

Para mí que, conociendo como conocemos a muchos de nuestros actuales gobernantes, lo más asombroso de todo esto no es que se trate una vez más de una burrada impresentable, sino que alguien siquiera se atreviera a proponerla, y, sobre todo, que este aquelarre de vocación política tenga lugar en una región que se caracteriza por su sensatez y su firmeza; una parte de España poblada de gente que suele llamar “al pan, pan, y al vino, vino”. Sí, efectivamente, nos extraña que los naturales del país acepten tamaña estupidez sin correr a sus impulsores a gorrazos.

En cuanto al segundo caso que traigo a colación se refiere a aquellas mismas tierras, tan tradicionalmente opuestas al ridículo. Hablamos de una iniciativa ligada a la revisión de nuestra cultura y nuestro pasado histórico, pero también al despiporre en que se está convirtiendo en nuestros lares la reivindicación de la igualdad entre los sexos. Se trata en este caso, por lo visto, de integrar a las mujeres en el seno de una organización que ha sido bautizada como “Instituto de la Memoria” (!) donde su caso general sería objeto de otro estudio de corte académico – e intelectual, por no ser menos – que no sólo contará con el apoyo de los impresentables de siempre conocidos, sino que incluye a los representantes del partido actualmente en el gobierno, ignoro con qué grado de entusiasmo.

Les detallaré someramente el caso. Ustedes habrán probablemente oído alguna referencia a las llamadas “brujas de Zugarramurdi”, un grupo de mujeres que, arrastradas al culto al diablo por las prédicas de unas comadres francesas procedentes del vecino pueblo de Labort, serían juzgadas por la Santa Inquisición el año 1610. Dieciocho de ellas serían indultadas por confesar sus culpas, mas otras seis se resistirían, así que, tal como era entonces de rigor en toda Europa, las últimas serían quemadas vivas en la hoguera.*

Pues bien, ahora se trata de reivindicarlas – a buenas horas mangas verdes – integrándolas en el seno de un “Instituto de la Memoria” (!) donde por lo visto piensan realizar un acto institucional de desagravio. Así que las famosas brujas, que se reunían en una cueva supongo que a la luz de las antorchas e invocaban en sus ritos al Príncipe de las Tinieblas, pasarán a ser honradas como víctimas de la brutalidad de sus congéneres masculinos y como ejemplo del temple y la firmeza de loa sacrificados héroes navarros. Se ve que no habiendo mucho que arreglar o que encauzar en el orden social o en los aspectos económicos de la citada autonomía, en Pamplona emplean su mucho tiempo libre en organizar festejos centrados en los cuentos de brujas y princesas.

* Una de ellas en efigie por fallecimiento previo.

PS. Conviene decir que los historiadores consideran que el veredicto inquisitorial fue clemente comparado con los impartidos en Francia y otros países europeos, así que se adelantaría sensiblemente a las ideas propugnadas por el jesuita alemán Friedrich Spee; todo ello según la Wikipedia. Tanto es así que la sentencia procuraría que no cayera estigma sobre los descendientes de las víctimas. Y el suceso de Zagarramurdi supondría – según la misma fuente – el final de la brujería satánica en España aunque no en los demás países de nuestro continente.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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