Gobierno de progreso

Por Javier Pardo de Santayana

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 5)

Hasta vergüenza ajena da el oírlo. Así que uno se sorprende que quien quiera gobernar España se permita decir ante las cámaras que pretende un gobierno “de progreso” aliándose con quien propone exactamente lo contrario. ¿Cómo es posible – se pregunta uno – que a quien propone tal barbaridad no se le suba el rubor a las mejillas? ¿Cómo es capaz de decir eso y aguantar nuestra mirada al mismo tiempo? ¿Creará que los españoles somos tontos?

Porque esa gente con la que ofrece formar nuevo gobierno es un partido comunista, y cualquier ser medianamente culto debe saber de qué se trata después de haber vivido el siglo XX o estudiar historia contemporánea. O después de haber visto cómo hasta quienes rigieron la Unión Soviética – que suponemos será el modelo que proponen quizás con algunas novedades – acabarían reconociendo el mal del que fueron inductores y pidiendo perdón por las desgracias acarreadas a su pueblo y por su amenaza también al resto del planeta. Y, sin embargo, sus admiradores muestran con la mayor desfachatez como modelo actualizado el que hay en Venezuela, para ellos faro de libertad y de país en marcha donde no hay medicinas en los hospitales ni alimentos en las estanterías, y la inflación se ha disparado a cifras millonarias.

Verdaderamente es para pegarse un tiro o bien carcajearse que alguien intente ahora colarnos, así, sin despeinarse, que considera progresista la alianza con gente tan excelsa, y hacerlo aquí en Europa, donde la historia siempre tuvo un importante peso y presumimos de responsables y de cultos. Porque, como ellos mismos anunciaron, fueron comisionados para contribuir activamente a dar a nuestro gobierno ese toque de “modernidad” y de “progreso” con el objetivo de  exportar al sur de nuestro continente su doctrina tomando a España como conejillo de Indias. Y además los europeos lo creemos.

Se supone, pues, por lo que puede comprobarse, que aquí tragamos cualquier cosa y no ponemos ni siquiera cara de sorpresa al oír afirmaciones como éstas en quien pretende gobernarnos. Así que, para mayor abundamiento, se nos ofrece también cierto modelo contrastado que nos llevó recientemente al borde mismo de la ruina económica y, ya de paso, al enfrentamiento interno entre nosotros y la instauración de un relativismo moral e intelectual. Tan es así que el sinsentido de lo que ahora se pretende hacer adjetivando de “progresista” un acuerdo con quienes tienen en su programa el desmantelamiento de la paz interna entre los españoles, sería percibido por políticos afines cuyo prestigio se forjó precisamente gobernando en tiempos clave tras renunciar al marxismo-leninismo. Políticos que se vieron en la obligación moral de defenestrar al actual pretendiente a gobernarnos desde el seno mismo del partido. Por cierto ¿qué será de ellos ahora que están, por el contrario, desautorizados por su cúpula?

Lo cual hace pensar si aquella vieja guardia no estará compartiendo nuestro asombro y se preguntará por qué no hacen sentir su voz – seguramente crítica – muchas personas sensatas e influyentes, incluidas las de sus mismas siglas. Como estarán seguramente con la boca abierta al oír aquello de acuerdos “de progreso” tantas y tantas personas relevantes del país, pues no se trata de asunto baladí el conceder la tarjeta no sólo de normal sino de “progresista” a quienes predican la revolución y un comunismo trasnochado y desacreditado por la historia.

Esto es lo que se llama ahora un “blanqueo” interesado de unos comportamientos e intenciones que son sobradamente conocidos. Como quizá debiera ser también sobradamente conocido el hecho hoy ignorado por la mayoría – pero que mi improbable lector podría comprobar sencillamente consultando a Google – de que el comunista de nuevo cuño que mantendría al pretendiente en el gobierno mamó desde su cuna y en su casa los principios de un militante del FRAP, conocido frente terrorista. ¿Imaginan ustedes lo que se estaría diciendo en toda España si tal circunstancia fuera la de un político del centro o de derechas y no la de un revolucionario comunista? Esto por no hablar de la experiencia histórica que nos aporta el recuerdo del “Frente Popular” montado por ese comunismo con la izquierda.

Pero oímos aquello tan bonito de que alguien quiere “un gobierno de progreso” y nos quedamos tan contentos.  A cualquier cosa llamamos hoy progreso.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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