Tiempo de persecución de los cristianos

Por Javier Pardo de Santayana

(Persecución de los cristianos. Foto en Vida Nueva digital)

Terminados los coloquios de la Trece anuncian el programa religioso del día, que incluye hoy un espacio para tratar de la persecución de los cristianos. Y no se trata de un relato histórico que abunde en las persecuciones “clásicas” de siglos ya pasados, cuando los emperadores romanos, recelosos de un supuesto peligro para su dominio omnipotente, llevaron a los creyentes a los circos donde los expusieron a las fieras. Ahora se trata, por lo que nos dicen, de la actualidad más inmediata. Así que en vez de tomar al camino de la cama – ya pasan de las doce y media de la noche – mi mujer y yo alargamos la sesión televisiva para saber algo más sobre este tema.

Se trata en este caso de un informe detallado que se desarrolla en forma de entrevista. Y lo curioso es que el entrevistado no es un cura católico, sino un pastor evangélico que empezará por informar de la existencia de una organización que se conoce por el significativo nombre de “Open Doors” (“Puertas Abiertas” sería en nuestro idioma), que se dedica a recoger los datos pertinentes sobre un asunto del que debiéramos ser bastante más conscientes de lo que generalmente acostumbramos. Porque los datos resultantes muestran un panorama impresionante.

Recordemos que estamos en el primer cuarto del siglo XXI, cuando el hombre ha progresado en tantos y tantos aspectos de la vida que ya pisó la luna y tiene la intención de pisar Marte; cuando el mundo se nos ha globalizado y hay una organización de Naciones Unidas que pretende vigilar el comportamiento de todas los países del planeta y contribuir a que la paz se haga realidad entre los hombres. Y cuando Europa se asegura no volver ya jamás a las andadas estableciendo una unidad política. Medidas esperanzadoras que no evitan, sin embargo, que situaciones reales nos revelen que. no sólo se mantiene activa la persecución de los cristianos, sino que cada día aumenta.

Como verán, las cifras son espeluznantes: 260 millones de creyentes viven bajo distintos grados de amenaza, y en 50 países del planeta, con Corea del Norte a la cabeza, se hallan en un situación extrema.

Las cifras, como usted podrá fácilmente comprobar, son elocuentes. Sin ir más lejos, cada semana del pasado año – sí, cada semana – fueron atacados nada menos que 182 templos cristianos. Y tampoco fueron pocos los creyentes encarcelados e incluso asesinados por su fe: sin ir más lejos, nada menos que 2983 encontraron la muerte a manos de sus semejantes en el mismo periodo. Y el pastor anglicano nos informa de que uno de cada 8 cristianos se encuentra hoy en peligro.

Mas lo peor de esta situación es que la citada proporción sigue en aumento, como sigue en aumento la presión ejercida sobre las comunidades de creyentes haciendo uso de argucias: por ejemplo, mediante la interceptación de giros de los emigrantes o la no aceptación de misioneros. Ahí entrará también el llamado ”peligro digital” de nuevo cuño, detectado por ejemplo en China, y consistente en la localización de los cristianos en las redes sociales.

En cuanto a las raíces de tanta violencia y tanto odio, éstas se encuentran sobre todo en el extremismo islámico, pero también – como sucede con Corea del Norte – en la opresión comunista. O en un nacionalismo exacerbado, como ocurre en la India, donde, pese a ser un país de corte democrático, aún se supone que la ciudadanía lleva consigo la condición sine que non de profesar el hinduismo o el budismo.

Pero, además del crecimiento de esta oposición oficial a la existencia de cristianos en muchos países de la Tierra, vivimos hoy la aparición de nuevos grupos de extrema crueldad anticristiana, como sucede en Nigeria por ejemplo, donde Boko Haram – secuestrador también, como se sabe,  de niñas indefensas – nos da quizá el ejemplo más aireado por los medios cuando con él compiten ya en brutalidad y dureza los Ganaderos Fulani, considerablemente menos conocidos pero igualmente sanguinarios. El resultado total del exterminio es una suma pavorosa de cristianos asesinados en algún punto del planeta sólo en el año 2019.

Ante tan espeluznantes estadísticas y tan escasa reacción por parte no sólo de la prensa sino, sobre todo, de nuestros gobiernos y de una sociedad anestesiada que incluye a los cristianos españoles bien asentados en el confort y en la rutina, no podemos por menos de sentir asombro. Como tampoco podemos dejar de compararnos con aquel espíritu de los primeros tiempos en los que los cristianos hasta tal punto eran conscientes de su condición de tales que aceptarían con generosidad hasta el martirio. O, sin ir más lejos, con la entereza de aquellos españoles que en el pasado siglo XX fueron materialmente perseguidos e incluso llevados al martirio por el odio de las hordas comunistas.

Así que de entrada debemos ser conscientes de que vivimos tiempos de persecución y debemos estar a la altura de las circunstancias. Para lo cual será preciso identificar en dónde se sitúa el odio y quiénes son los que demuestran hoy su voluntad de erradicar el cristianismo – en nuestro caso para imponer un secularismo ateo – aunque lo disimulen utilizando procedimientos más sutiles que los de los citados grupos africanos. Y no olvidar que si no superan estos limites es porque no se atreven del todo…todavía.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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