Los lunes, revista de prensa y red

“España, el país del mundo que peor ha gestionado la crisis del coronavirus, según un estudio”, de Mario Díaz, “Sánchez y el bulo”, de Emilio Campmany, y “Por qué España no ha controlado la epidemia como Portugal o Grecia”, de Cristina Castro

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 22)

ESPAÑA, EL PAÍS DEL MUNDO QUE PEOR HA GESTIONADO LA CRISIS DEL CORONAVIRUS, SEGÚN UN ESTUDIO

Artículo de Mario Díaz publicado en El Español el pasado día 22

El informe tiene en consideración el numero de fallecidos, de contagiados y de test, pero también la transparencia en la información de cada gobierno. Nueva Zelanda, el mejor. Nueva Zelanda, Singapur, Islandia, Australia…. y, 90 posiciones después, España. El país que peor ha gestionado la crisis del coronavirus del mundo. Así lo refleja el ránking de un estudio independiente en el que se han tomado en cuenta los datos oficiales de fallecidos, contagiados y recuperados, además del número de test realizados y considerando las posibles desviaciones o imprecisiones de esas informaciones oficiales.

Con 21.282 muertos y más de 200.000 contagiados a día de hoy en la contabilidad oficial del Gobierno de Pedro Sánchez, la cifras españolas están más que en un duda por el sistema de recuento, la inclusión o no de los fallecidos en residencias y domicilios particulares y la ausencia de asintomáticos en cualquier contabilidad dada la escasez de test de cualquier tipo.

Con estos mimbres, España es el segundo país del mundo en número de contagios únicamente por detrás de Estados Unidos y el tercero en número de fallecidos por detrás también de Estados Unidos y de Italia. Sin embargo, el dato más preocupante es el de muertes por millón de habitantes, donde España ocupa un engañoso cuarto lugar por detrás de San Marino (39 muertes en total), Bélgica (5.998) y Andorra (37).

Estudio global

El estudio, realizado por el Institute of Certified Management Accountants (ICMA) de Australia, una de las asociaciones de asesores fiscales más relevantes del mundo con presencia en más de 50 países, ha querido evaluar la respuesta de los países a la pandemia en función del liderazgo y las actuaciones de sus gobiernos. De hecho, no sólo ha tenido en cuenta el número de muertos y contagiados para realizar su índice.

El objetivo del GRID Index, que se traduciría como el Índice de Respuesta Global a las Enfermedades Infecciosas, pasa por identificar la eficacia y la eficiencia del liderazgo de cada país, pero también la preparación (o la falta de la misma) de su sistema sanitario.

Transparencia

Pero no sólo son relevantes los criterios anteriores, sino que el ICAM sitúa en el centro de la valoración la comunicación de la información por parte de los diferentes gobiernos. Así considera determinante definir «si existe una relación entre el nivel de información sobre el Covid-19 proviniente de un país y la transparencia del país que proporciona la información».

Para definir mejor esa posición, el estudio se apoya en el Índice de Percecpción de la Corrupción 2019 publicado por Transparencia Internacional, por lo que hay una relación directa entre la posición en el GRID Index: cuanto más arriba, más transparente; cuanto más abajo…

EEUU, el más criticado

«La Historia será el juez del liderazgo de la crisis por parte de su presidente, Donald Trump. La opinión en EEUU está claramente dividida por líneas partidistas, pero visto desde fuera está muy claro que, hasta ahora, su manejo de la crisis del Covid-19 ha sido desastroso y podría ocasionar la pérdida de cientos de miles de vidas».

La crítica no puede ser más dura a la gestión de Trump por una situación en la que ya rondan los 800.000 contagios oficiales y donde los fallecidos ya pasan de 42.000. Además, en Estados Unidos no ha habido una respuesta unitaria a la crisis, por lo que en los días recientes se han podido ver abarrotadas las playas de Florida o cómo en el estado de nueva York se prolongaba el confinamiento de la población.

En el lado opuesto se encuentra Singapur, el país más destacado tanto en el GRID Index como en el Índice de Percepción de la Corrupción.

Artículo en: https://www.elespanol.com/espana/20200421/espana-pais-mundo-gestionado-crisis-coronavirus-estudio/484202085_0.html

SÁNCHEZ Y EL BULO
Artículo de Emilio Campmany publicado en Libertad Digital el pasado día 21

Parece muy natural que el Gobierno quiera combatir las noticias falsas en una situación de emergencia nacional. Sin embargo, la propagación de bulos no se produce por generación espontánea, sino que es consecuencia de la falta de información. La verdadera lacra por tanto es ésta, la ocultación, que es la que causa la extensión de bulos y no los bulos mismos. Para darse cuenta basta pensar en uno de los peor intencionados de estos días, el que relacionaba la venta de tests falsos con una empresa del yerno de José Bono. El bulo se extendió como la pólvora por las redes sociales, obligando al hijo del dirigente socialista a poner una denuncia ante la Policía para que se persiguiera a quien estuviera difundiendo esa mentira, tan lesiva para su marido y su familia. Demos pues por hecho que la noticia es falsa y que quien la divulgó carecía de pruebas. Se trata, pues, de un bulo de libro, paradigma de los que supuestamente quiere perseguir el Gobierno.

Sin embargo, el hijo de José Bono no se ha querellado contra nadie en concreto, a pesar de que es bastante fácil saber quiénes fueron los primeros en dar cuartos al pregonero. Lo que hizo en cambio fue denunciar el hecho para que sean las fuerzas del orden las que averigüen quién lanzó el bulo en las redes. Luego, el Gobierno pudo haber evitado la proliferación contando desde el principio qué empresa fue la intermediaria en la compra de los tests falsos. Tampoco se entiende que José Bono, uno de los pocos dirigentes de la vieja guardia del PSOE que respaldó la coalición con Podemos, no haya exigido al Gobierno la revelación del nombre del verdadero comisionista con el fin de evitar la circulación de infamantes bulos sobre su familia. Mucho más cuando el Gobierno no es que tenga la posibilidad de decirnos quién es el misterioso empresario, sino que tiene la obligación legal de hacerlo.

En las sociedades donde la información es realmente libre hay muy pocos bulos. Y los que se oyen suelen referirse a aspectos de la vida privada de personajes públicos que están o deberían estar fuera del escrutinio de la prensa y que no tienen otro objeto que alimentar una injustificada curiosidad. Si ahora hay en España bulos sobre cuestiones más serias, como es la compra con nuestro dinero de tests falsos, es porque el Gobierno oculta información y la multitud de medios que le son afines, especialmente las televisiones públicas y privadas, colaboran en esa desinformación. Esto, y no el propósito de derribar al Gobierno con noticias falsas, es lo que fomenta la transmisión de bulos. Si el general Santiago quiere realmente minimizar su reproducción, lo que debería hacer es obligar a Sánchez a proporcionar la información de la que dispone y no perseguir a quienes tratan, con mejor o peor intención, de enterarse de lo que está pasando, en vista de que el Gobierno no quiere que se sepa.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/emilio-campmany/pedro-sanchez-y-el-bulo-fake-news-coronavirus-tests-falsos-psoe-jose-bono-90567/

POR QUÉ ESPAÑA NO HA CONTROLADO LA EPIDEMIA COMO PORTUGAL O GRECIA

Artículo de Cristina Castro publicado en El Independiente el pasado día 19

¿Por qué España, con unas de las medidas más estrictas de Europa, tiene uno de los peores resultados de la pandemia de coronavirus?» La pregunta se la hacía este jueves la oposición al ministro de Sanidad, Salvador Illa, en la Comisión de Sanidad del Congreso, donde éste ha repetido varias veces que el nuestro es uno de los países con las medidas de confinamiento más duras de toda Europa. Algo que es cierto y que se traduce, por ejemplo, en que los niños españoles sean los únicos que no pueden salir a la calle o que no se pueda salir en solitario a hacer deporte.

España encara la quinta semana con estas medidas de confinamiento pero, sin embargo, mantiene unos índices de mortalidad por millón de habitantes que actualmente solo supera Bélgica (entre los países con más de un millón de habitantes). El nuestro es también uno de los países con más casos de COVID-19 por millón de habitantes, por delante de Italia o Francia, según Worldometers, que utiliza datos oficiales de los países. La tasa de letalidad del virus en España – que oscila en el 10% – está por detrás de la de Francia, Italia, Reino Unido o Bélgica, pero muy por delante de la de Grecia, Portugal o Alemania.

Un reciente ránking elaborado por la consultora hongkonesa Deep Knowdlege Group situaba a España a la cola de los países más seguros de la Eurozona respecto al coronavirus. El análisis clasifica a través de 72 parámetros no solo los niveles de riesgo para la salud (por propagación o mortalidad de la infección) sino las posibles consecuencias sociales, económicas y geopolíticas.

Pero, ¿qué han hecho el resto de países y en especial Portugal o Grecia, que a priori parten de un sistema sanitario y una situación económica más vulnerables, para contener mejor la epidemia que España? «España ha tomado medidas muy drásticas, pero las ha tomado tarde, al inicio se trató de minimizar lo que luego se convirtió en pandemia y eso nos hizo perder un tiempo muy importante», apunta el consultor sanitario Ignacio Riesgo.
La rapidez de reacción de los distintos países al coronavirus ha sido precisamente la clave del éxito de portugueses y griegos a la hora de contener la epidemia. Ambos países – además de otros como Suecia o Bélgica, tomaron las medidas de confinamiento mucho antes que España, Italia o Francia o Reino Unido.

Tanto Portugal como Grecia suspendieron eventos, cerraron colegios y tiendas antes de llegar al tercer fallecimiento por COVID-19 mientras que en España se esperó entre nueve y 14 días para hacerlo. Las diferencias en el impacto en el tiempo de las medidas las calculaba un reciente informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada que a finales de marzo estimaba que haber adelantado en España el confinamiento una semana (del 14 al 7 de abril) hubiera hecho caer un 62% los contagios.
Para Salvador Peiró, doctor especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, efectivamente «el éxito, entendido como no saturar los servicios sanitarios, se relaciona con la reacción al inicio de las fases de difusión, un aspecto más obvio cuanto más tarde se inició esa fase en cada país». Este investigador, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), estas dos velocidades se observan también en España, donde mientras todas las comunidades autónomas iniciaron el confinamiento casi de forma simultánea, «algunas, como Andalucía, Murcia, Canarias o Baleares estaban en una fase menor de desarrollo de la epidemia que otras como Madrid y eso se ha reflejado en su volumen de ingresos hospitalarios y fallecidos».

Madrid es la región de España que más ha sufrido el azote del COVID-19, lo mismo que le ha pasado a otras grandes urbes como Milán, Nueva York o Munich. Las conexiones internacionales de estas ciudades y su propia estructura urbana – el transporte público, los eventos multitudinarios – han marcado la rápida evolución y están detrás del éxito de otros países como Grecia. El epidemiólogo Takis Panayiotópulos, miembro de la comisión de expertos del Ministerio de Sanidad griego para el coronavirus, afirmó a EFE que «el retraso de la llegada del virus se debe probablemente a que Grecia tiene un menor número de vuelos internacionales que Italia o España».

Otro factor ha sido también clave en Grecia y es el impacto de la crisis en países vecinos como Italia en un país que había sufrido los peores estragos de la crisis de 2008 y que habían impuesto los más altos recortes en Sanidad. La investigadora de la Universidad de Londres Stella Ladi explicaba en The Conversation que precisamente ese reconocimiento de la situación de partida había influido en la rápida y drástica respuesta del Gobierno griego que ha conseguido – al menos de momento – contener la epidemia sin saturar su maltrecho sistema de salud.

Coincide Juan Ernesto del Llano, director de la Fundación Gaspar Casal, quien asegura que «Portugal y Grecia acertaron en anticiparse y decretar el confinamiento ante la sospecha de lo que venía, razón que explica el menor número de contagios». Sin embargo, para este investigador no se pueden aislar las medidas de los contextos culturales donde la mayoría de los países están «aprendiendo en base a ensayo-error». No en vano Del Llano escribía hace unos días en su blog cómo «es curioso ver cómo los epidemiólogos responsables en cada país recurren al mismo gráfico, y a la misma idea de que el objetivo es aplanar la curva y evitar el colapso de los servicios sanitarios, para justificar medidas opuestas. La ciencia no puede ofrecernos certidumbres en escenarios con tantos factores desconocidos que interactúan a la vez».

El factor de la población vulnerable

El envejecimiento de la población – que ha determinado el número de población vulnerable frente al coronavirus – ha sido uno de los factores determinantes para la mala evolución de la epidemia en España, donde según Peiró «si se extrayesen los datos de residencias España no tendría una peor situación que otros países». No en vano seis de cada 10 fallecidos en España tiene más de 70 años y ellos han sido los más perjudicados por la saturación del sistema sanitario.

El investigador explica cómo ha sido éste uno de los mayores fallos del país, «permitir la entrada del virus a través de las residencias de mayores o las urgencias, donde la mayoría de la población que acude es de este rango de edad». Es a su juicio el sistema español de urgencias, donde es habitual realizar esperas de varias horas en salas con multitud de pacientes, otro de los vectores que no se ha dado en países de Europa como Centro Europa donde el sistema de seguros no funciona así sino a través de consultas en que no se dan esas aglomeraciones.

No sólo por la estructura de las urgencias, sino por «otras debilidades» que han salido a la luz en esta epidemia considera Ignacio Riesgo que España ha manejado peor el COVID-19.

«España partió de una falsa confianza de ser el mejor sistema sanitario del mundo, lo cual es una falacia. Lo explicaba un informe de la OCDE [Organización para la Cooperación y en Desarrollo Económico] en marzo. España tiene un déficit de camas y de camas de UCI así como de enfermeras», afirma el consultor.
A los problemas del sistema para manejar el pico de la epidemia, que se ha traducido en saturación del sistema sanitario especialmente en las comunidades más afectadas, se ha unido el lastre de la enfermedad en el personal, cuyas tasas de contagio en España están a la cabeza de todo el mundo y no se han dado en los países que han controlado la propagación del virus en fases más tempranas. Riesgo se muestra también crítico con la actuación de Sanidad donde cree que el «el Ministerio ha mostrado poca capacidad de gestión y debilidad ante la importancia de asegurar la protección de los trabajadores y la compra de mascarillas y otros equipos».

Este consultor cree que otro de los fallos de España ha sido la falta de realización de tests desde el inicio de la epidemia. Es cierto que el portavoz del Comité Técnico de Gestión del Coronavirus, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, repitió al inicio de la epidemia que no tenía sentido «hacer test a la población asintomática porque se podía crear una falsa seguridad» frente al virus.

España utilizó la estrategia contraria a otros países como Corea del Sur o en Europa Alemania, país que no en vano partía con la ventaja de localizar la mayoría de laboratorios de reactivos (necesarios para la realización de pruebas diagnósticas) y por lo tanto que contaba con la posibilidad de hacerlos. «La situación de Alemania era muy distinta a la del resto de Europa, tenían sus fábricas y de hecho se cerraron a la exportación. Eso ha influido junto con otros factores de su sistema sanitario, como el del elevadísimo número de camas de UCI, que han marcado su contención de la epidemia», indica Peidró, no tanto como el PIB, que «marcará más la respuesta futura a través de la capacidad de endeudamiento así como la respuesta de los sistemas productivos en la vuelta del confinamiento».

Por ello el investigador de Sespas apunta a que en esta pandemia – donde aún no se ha escrito el guión completo, pues apenas estos días empiezan las fases de desescalada en Europa – esta primera fase será determinante para su evolución. «En los países donde se ha iniciado antes el confinamiento, como Portugal o Grecia, el porcentaje de población infectada será presumiblemente más bajo y por tanto tendrán que realizar un desconfinamiento muy cuidadoso porque la susceptibilidad de sus habitantes es muy similar a la que tenían cuando decidieron iniciar el confinamiento, y el virus sigue circulando por el mundo».
Así, explica Peidró, habrá que esperar a los estudios de seroprevalencia – testeos poblacionales para averiguar el porcentaje de población infectada, que España espera iniciar en pocos días tras algún retraso- para conocer más el porcentaje de la población infectada y, en consecuencia, iniciar la estrategia de desescalada: «Para que la epidemia se frene por sí sola hace falta que haya pasado la infección entre el 60 y el 70% de la población y probablemente estamos lejos de esas cifras. Hay que pensar que pese a la impaciencia que genera el confinamiento, estamos corriendo una maratón, no los 100 metros». Muchos kilómetros para los que la mayoría de los países – entre ellos España – aún está trazando su ruta.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/por-qué-españa-no-ha-controlado-la-epidemia-como-portugal-o-grecia/ar-BB12QCst?ocid=spartandhp

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído