“Desolador”, de Emilio Campmany, “He aquí un líder, de Victoria Prego, “No a Sánchez”, de Jorge Fernández Díaz y “Un empresario lanza una editorial de libros prohibidos por el lobby LGTBI”, de Nicolás de Cárdenas

(Viñeta de Ricardo en El Mundo el pasado día 22)
DESOLADOR
Artículo de Emilio Campmany publicado en Libertad Digital el pasado día 22
Camino de la liquidación del régimen que mayor prosperidad y libertad nos ha dado, la derecha se dedica a boicotear las posibilidades de evitar el desastre. Sometidos a un Gobierno liberticida dirigido por un iletrado Kerenski y dominado por un jibarizado Lenin, camino de la liquidación del régimen que mayor prosperidad y libertad nos ha dado a los españoles, la derecha se dedica a boicotear las posibilidades que hay de evitar el desastre.
Santiago Abascal, cegado por sus aduladores, se permitió ser líder de la oposición durante un día y medio para cantarle a Sánchez las cuarenta que Casado nunca se atrevió. Pero, al hacerlo, se presentó en la tribuna de oradores disfrazado de la caricatura que de él hace la izquierda. No podía conformarse con llamar al de Sánchez el peor Gobierno de la democracia, tenía que compararlo con los de la dictadura para adornarse con la tacha de franquista que sus enemigos le achacan. Se metió con George Soros como si quisiera ser más de derechas que Viktor Orban. Acusó a Xi Jinping de propagar el virus y arremetió contra el director de la Organización Mundial de la Salud como si fuera Trump. Clamó contra la inmigración ilegal disfrazado de Le Pen. Tan sólo le faltó negar la realidad de la pandemia fingiendo ser Bolsonaro y respaldar la reforma que Sánchez quiere hacer del Consejo General del Poder Judicial para mostrar su solidaridad con el Gobierno polaco. Se cubrió con todos los clichés de la derecha nacionalista europea. Incluso se vistió de euroescéptico.
Se sabía que su fin último era poner en un brete a Casado insuflando a la crítica contra el Gobierno la energía, vehemencia y solidez que el descafeinado Casado no pone. Pero, queriendo a toda costa que el PP votara ‘no’, fue lo suficientemente atrabiliario como para que a Génova no le quedara otra. Es la manera que tuvo de demostrar que es el único líder genuinamente de derechas. ¡Qué error! La derecha española es más conservadora que liberal, pero la mayoría no tiene nada que ver con esa parodia de sí mismo que hizo Abascal.
Aún peor, si cabe, fue lo de Casado. Tras dejarse arrastrar a la arena de Abascal, se vio en la obligación de evitar que lo metieran en el mismo saco. Así fue como acabó obedeciendo a Sánchez, votando ‘no’, que es casi tanto como votar ‘sí’ al actual presidente de Gobierno. El fraudulento doctor no desaprovechó la ocasión que se le ofreció, se mostró condescendiente y paternal, perdonó al líder del PP haber sido un día de derechas y le extendió un carnet de demócrata de segunda. Encima se adornó haciendo de la necesidad virtud al retirar la propuesta de reforma del CGPJ, que Europa, no Móstoles, jamás habría dejado prosperar. Sólo falta que Casado, ahora que le dejan pertenecer al selecto club en el que son socios de honor la Esquerra y Bildu, se avenga a pastelear el nuevo CGPJ.
Tanto Casado como Abascal tienen motivos para mesarse los cabellos ante el desastre que se avecina. Pero en realidad no creen en él, como demuestra que dediquen el noventa por ciento de su labor política a que el otro no le levante la merienda. No estarán tan mal las cosas cuando, en vez de unirse para derrotar a este Gobierno radical de socialistas y comunistas que tontea con el golpismo catalán y los filoterroristas vascos, prefieren enfrentarse el uno al otro como dos cérvidos en berrea ante el electorado de derechas, que si pudiera los mandaría a los dos a la porra.
Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/emilio-campmany/desolador-6673160/
HE AQUÍ UN LÍDER
Artículo de Victoria Prego publicado en El Independiente el pasado día 23
Ya está claro quién ha ganado este extraño debate de una moción de investidura que tenía un probable perdedor, no en términos numéricos pero sí en términos políticos, y que no era ni el proponente de la moción de censura ni tampoco el propio censurado sino un tercero contra el que iba dirigida indirectamente la moción y que, sin embargo, ha acabado alzándose como vencedor absoluto de la contienda parlamentaria: Pablo Casado, el hombre que ha ganado rotundamente este debate y ha dejado completamente descolocados al resto de participantes en él.
La cosa venía muy mal encarada para el líder del PP porque, dado que se sabía de antemano que era una moción sin ninguna posibilidad de salir adelante, había acuerdo general en que lo que aquí se iba a dirimir era el liderazgo moral de la derecha. Digo moral porque en términos de escaños la duda no existía. Pero sí había la sensación –quizá la convicción- de que Vox le estaba comiendo el terreno al Partido Popular porque los planteamientos del grupo verde estaban formulados con una contundencia que muchos votantes del PP añoraban y cuya blandura argumental reprochaban a su partido.
Casado ha demostrado ser muy consciente de lo que se estaba jugando en el tablero del hemiciclo del Congreso e hizo por eso un espléndido discurso
De hecho, cuando ayer subió a la tribuna Ignacio Garriga para defender la moción de censura contra Pedro Sánchez con un discurso, por cierto, mucho mejor atado y más estructurado que el que luego hiló el candidato Santiago Abascal, pareció que las críticas al Gobierno no podían haberse hecho con más eficacia que la que empleó el hoy candidato de Vox en las futuras elecciones catalanas.
En ese momento empezaron a ponérsele las cosas aparentemente mal a Pablo Casado, que a esas alturas seguía sin desvelar el sentido de su voto que ya se sabía que sólo podría oscilar entre la abstención y el No.
Casado estaba, y de hecho lo ha estado desde hace muchos meses, atrapado en una pinza muy peligrosa para él y para su partido entre Pedro Sánchez y Santiago Abascal y ésta de la moción de censura iba a ser la ocasión en que la pinza se cerrara sobre su cabeza y destruyera su trabajo por confirmarse de una vez por todas como el líder indiscutible de la oposición conservadora al Gobierno del PSOE en coalición con el ultraizquierdista Podemos liderado por Pablo Iglesias.
Esta mañana se ha visto que en absoluto era cierto que a Pablo Casado “no le importara nada”, como decía él mismo, esta moción de censura que no era, en palabras de su secretario general, más que “una tomadura de pelo”.
Vaya si le importaba. Casado demostró hoy que era muy consciente de que él podía ser la víctima propiciatoria de este movimiento político de Abascal contra Pedro Sánchez que se jugaba en el trasero del líder del PP. Era hoy cuando podía perder la primogenitura moral y política del liderazgo de la oposición.
Por eso ha hecho el mejor discurso de toda su vida pública, no sólo en su parte inicial, de la que ahora hablaremos, sino en su réplica a un Pablo Iglesias tan anonadado y tan descolocado como el propio candidato de Vox a la presidencia del Gobierno, al que literalmente no le salían las palabras cuando subió a la tribuna para responder al líder del PP. La diferencia con el vicepresidente del Gobierno es que éste hizo un esfuerzo ímprobo por disimular su estado de perplejidad supina y malenhebró un discurso sin sentido, errático y que acabó hablando de cosas que no tenían nada que ver con el debate que allí se estaba produciendo. Los papeles que había traído le eran ya inservibles y se notaba.
Pablo Iglesias dijo nada más empezar que Pablo Casado había hecho un discurso brillante y moderado, propio de la tradición canovista española. Y es verdad que lo hizo. Por su parte, Santiago Abascal, demudado, confesó que “no esperaba” que Casado hubiera hablado como lo hizo contra Vox y contra él personalmente.
Luego Casado explicó el por qué de sus palabras. El PP lleva dos años, dijo, soportando los insultos de los del partido verde que desde muy al comienzo viene ridiculizándole a base de etiquetarlo como “la derechita cobarde”, apelativo que ha compartido buena parte de los antiguos votantes del Partido Popular que, justamente por esa razón, han trasladado sus votos a Vox.
Éste era el momento de levantar la voz y la cabeza para defender el modelo de España que los populares quieren. Un modelo, dijo, que nace de la concordia que se impuso durante el -hoy denostado por muchos- proceso de transición política y que ha perdurado como clima de convivencia en España hasta bien entrado el siglo XXI.
Si no lo hacía hoy, si no le plantaba cara a un Santiago Abascal que hay que decir que patinó ayer en un puñado de cuestiones que le dieron a Casado la coartada perfecta para trazar una línea divisoria clara entre Vox y el PP, ya podía dar por muerto su proyecto de llegar un día a La Moncloa. Era ahora o ya no sería nunca.
Abascal no calculó bien, o quizá sí lo hizo, las consecuencias políticas que para la derecha española iba a tener el desenlace de este duelo entre dos partidos de ese espectro político, que era lo que en definitiva se dirimía en esta moción de censura contra un Pedro Sánchez que no tenía allí otro papel que el de observador de un pulso a muerte y por eso definitivo entre un partido de derecha radical y otro de derecha moderada.
Casado ha demostrado ser muy consciente de lo que se estaba jugando en el tablero del hemiciclo del Congreso e hizo por eso un espléndido discurso en el que fijó la posición de su partido con letras de fuego, que determinará en el futuro de manera indubitable la identidad y el modelo de actuación de esa formación política.
Es verdad que fue muy duro con Abascal, quien no daba crédito a lo que estaba oyendo, pero para Casado era una cuestión de mera supervivencia. “No somos como usted porque no queremos ser como usted. Así de sencillo”, le soltó al líder de Vox como una síntesis de su exposición política en la que no dejó de enumerar las numerosas iniciativas que su partido había planteado en los meses que llevamos de legislatura y las torpezas o las bravuconadas cometidas por su interlocutor.
Es posible que los dirigentes del partido verde, que tienen ahora que intentar recuperarse del chaparrón recibido, jueguen a partir de hoy con la posibilidad de devolver el golpe a Casado en los gobiernos autonómicos y en los ayuntamientos en los que el PP gobierna gracias a su apoyo y cuya retirada supondría la caída de esos gobiernos.
Pero esa sería una jugada arriesgadísima porque nadie tendría duda de que se trataba de una venganza que tendría como consecuencia, para colmo de males, que esos gobiernos pasaran a manos de la izquierda. No tendría buena venta esa reacción y aunque Santiago Abascal aseguró en el transcurso de su intervención que no harían semejante cosa, no hay que descartar que en muchos lugares de España los dirigentes de ese partido estén ahora mismo rumiando el modo de ejercer la revancha.
No fue Pedro Sánchez ni ninguno de los intervinientes en el debate los que derrotaron moral y políticamente a Vox. Fue Pablo Casado el que, además, remató la reivindicación de su modelo político cuando respondió a un patidifuso Pablo Iglesias que no tuvo ni remotamente la ocasión de lucirse con un discurso radicalmente descalificatorio de ambos partidos, Vox y el PP, además de Ciudadanos como propina, como el que seguramente traía preparado.
Se acabó el desafío. Definitivamente. Vox tendrá su sitio en la política española pero no ocupará el liderazgo en el ámbito de la derecha. Ese lugar se lo ha ganado con todos los pronunciamientos el presidente del Partido Popular. Si es cierto, como decía esta misma mañana un antiguo ministro de los gobiernos de Mariano Rajoy, que “un líder es el que está dispuesto a asumir riesgos y efectivamente los asume», no hay duda de que Pablo Casado pertenece desde hoy a ese reducido grupo. Los riesgos que corría en este debate de una moción de censura contra Pedro Sánchez, pero que en realidad era en la práctica contra él, eran enormes. Pero los ha asumido con valentía y con convicción. Y ha ganado. He aquí un líder.
Artículo en: https://www.elindependiente.com/opinion/2020/10/22/he-aqui-un-lider/
NO A SÁNCHEZ
Artículo de Jorge Fernández Díaz publicado en La Razón el pasado día 21
El debate de las últimas horas acerca de la moción de censura que hoy comienza en el Congreso está centrado en el sentido del voto del PP. Dando por descontado el carácter instrumental de la iniciativa, la cuestión es quién saldrá reforzado de este envite y quién, por el contrario, saldrá debilitado, entendiendo que no será excesiva la ganancia ni la pérdida… salvo sorpresa que nunca puede descartarse en un debate de estas características.
El Gobierno y el PSOE siguen durante las últimas horas en su estrategia de estigmatizar a Vox e intentar con ello arrinconar al PP, instándole a votar en contra, llegando al extremo de condicionar la negociación sobre el CGPJ a su voto contrario a la moción. El PP está siendo esclavo de su aparente tibieza sobre esta cuestión, cayendo en la trampa socialista. Recordemos que el PSOE se abstuvo en la moción de Iglesias de 2017, que Sánchez aseguró que no pactaría con él, y ahora son el tándem gobernante.
Procede aplicarse la máxima «del enemigo, el consejo…», pero al revés. Ver al PP votando «no» a la censura a Sánchez, unido a la totalidad del «bloque de la moción» anterior contra el Gobierno de su partido, «es peor que un crimen: es un error», que diría Talleyrand. El mayor regalo que podrían hacerles a Sánchez e Iglesias es el voto en contra. Desde luego, a Vox también.
Hay multitud de razones de fondo para la censura, pero no es oportuna en este momento. Así que tablas, abstención.
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/20201021/5gg3aupv5zaa3nlpnqlitdv2zy.html
UN EMPRESARIO LANZA UNA EDITORIAL DE LIBROS PROHIBIDOS POR EL LOBBY LGTBI
Artículo de Nicolás de Cárdenas publicado en Actuall el pasado día 19
El editor oculta su identidad para evitar represalias de los grupos LGTBI, pero advierte: «Estoy preparado». Campomanes Editores desafía la corrección política al editar libros sobre la homosexualidad que desafían la corrección política y la ideología de género.
Cuando la censura aprieta, hay que ingeniárselas para sortearla. Lo saben todos los que se han rebelado a lo largo de los siglos ante el intento de ser silenciados por cualquier poder fáctico o ambiente social dominante. Así lo ha entendido Darío Campomanes o, mejor dicho, el hombre que tras ese pseudónimo decidió crear Campomanes Editores.
Se trata de una editorial con menos de dos años de vida, puesta en marcha sin ánimo de lucro y con una particularidad: tiene la osadía de editar algunos libros que, hoy por hoy, están proscritos por la corrección política, al igual que sus autores.
Se trata de volúmenes que suponen una enmienda a la totalidad a la ideología de género y cuyos autores elaboraron desde su experiencia profesional clínica para ayudar a comprender la proyección hacia personas del mismo sexo y, en su caso, ayudar a quienes viven estas experiencias a recuperar a una sexualidad acorde con la biología.
Campomanes reconoce en conversación con Actuall que se puede estar metiendo en un lío – «Mis amigos consideran que me estoy equivocando, pero yo no opino lo mismo»-, pero no se arredra, a pesar de que sabe que corre riesgos, como ser denunciado por uno de los múltiples observatorios de la llamada LGTBIfobia: «Estoy preparado, y mi familia lo sabe, para que se pongan en la puerta de mi casa con pancartas».
Descatalogados por presiones del lobby LGTBI
A pesar de los peligros, ¿qué lleva a un empresario a poner en riesgo parte de su dinero, de su paz familiar y quién sabe si de algo más debido a las leyes mordaza LGTBI por editar unos libros?
Desde hace años, Campomanes se ha dedicado junto a su mujer a acompañar a matrimonios y a la orientación familiar. Y de un tiempo a esta parte, cada vez eran más padres preocupados por los comportamientos homosexuales de sus hijos: «Cada vez más, los casos de atracción hacia el mismo sexo eran más habituales y solíamos recomendar libros de distintas editoriales», explica.
Pero llegó un momento en que cada vez era más complicado encontrarlos: «Los libros de pronto desaparecieron. Pensando en que se habían agotado, ingenuamente, me puse en contacto con las editoriales. Al principio no querían decirlo, pero finalmente confesaron que los habían descatalogado por evitar presiones del lobby gay o porque tenían presiones del lobby gay«, detalla Campomanes.
Y se pudo manos a la obra, a la búsqueda de los derechos de los autores para poder editarlos. Uno de ellos Homosexualidad y esperanza, está escrito por catedrático en psicología holandés y miembro del Comité Asesor Científico de NARTH (Asociación Nacional de Investigación y Tratamiento de la Homosexualidad), Gerard van den Aardweg autor de otros títulos sobre la misma materia como Homosexualidad y pedofilia homosexual como neurosis sexual, Sobre los orígenes y el tratamiento de la homosexualidad, La batalla por la normalidad: autoterapia de la homosexualidad o La ciencia dice no: el engaño del «matrimonio» gay.
Al respecto del título de van den Aardweg, Campomanes asegura que las personas con proyección al mismo sexo «viven desesperanzados porque no lo entienden. Algunos se agarran al mensaje del llobby gay porque en ese momento los ven como alguien que les pude entender. En el fondo, se dan cuenta de que están atrapados en un círculo que les hace sufrir, que no les transmite ninguna plenitud».
A su entender, la situación de dependencia afectiva y emocional es parecida a la que sufren personas adictas al juego o la pornografía, con la consecuente insatisfacción: «No han tenido una relación plena ni una satisfacción afectiva. Entonces es una frustración, lo cual lleva a una vida de mucho sufrimiento».
«En una vida así no existe donación, no existe generosidad, porque al final es un egoísmo», concluye.
«Les duele que les digan que son homosexuales y encuentran alivio cuando se dan cuenta de que lo que tienen es un problema de inmadurez en su afectividad»
El otro volumen que echaba en falta Campomanes era La confusión de la identidad sexual en la infancia, del psicólogo clínico fallecido en 2017 Joseph Nicolosi, fundador de NARTH, que dedicó casi toda su carrera profesional a desarrolar la llamada terapia madurativa mediante la que las personas logran reducir o anular los sentimientos no deseados de atracción por el propio sexo y a desarrollar el potencial heterosexual personal.
«La viuda de Nicolosi entendió la misión que estamos cumpliendo y accedió a cedernos los derechos por un precio muy simbólico», explica Campomanes. Lo mismo hizo van den Aardweg.
Sobre este libro, el editor explica la importancia del papel del os padres y las madres. «Los chicos encuentran que no son plenamente masculinos y se les genera esa confusión. Pero es remediable cuando la madre sabe actuar de madre y cuando el padre sabe actuar de padre. Lo que ocurre es que cada vez menos madres saben actuar de madres y menos padres saben actuar de padres porque cada vez hay más familias monoparentales».
«Vivimos en una sociedad donde la figura masculina está postergada y la figura del padre también. Si socialmente esto es así y además la madre está dañando la imagen del propio padre del chaval, pues lo está confundiendo», refiere Campomanes.
De Nicolosi también ha editado este verano Vergüenza y pérdida de apego, después de revisar la traducción, «evitando el léxico que ha impuesto el lobby LGTBI». Se trata, afirma el editor, de «un libro muy potente, muy utilizado por psicólogos y psiquiatras. Es una especie de «biblia» sobre la «praxis en el acompañamiento de la homosexualidad no deseada», tal y como reza su subtítulo.
En la web de la editorial se dice de este libro: «Los testimonios que aparecen en el libro son de una extraordinaria potencia y corroboran la teoría científica de que se nace heterosexual, frente a las nuevas creencias políticas y mediáticas que nada tienen de ciencia y sí de ideología».
La cuestión de la retraducción del libro ha sido importante para Campomanes, que pone el ejemplo del término ‘persona homosexual’: «No existe. La persona nace heterosexual. El término persona homosexual es una falacia», incide.
En su experiencia, Campomanes describe que «cuando conoces a decenas de personas con estos problemas te das cuenta del sufrimiento tan grande que tienen. Les duele que les digan que son homosexuales y encuentran alivio cuando se dan cuenta de que lo que tienen es un problema de inmadurez en su afectividad, tanto la masculina como la femenina».
De ese proceso de sufrimiento y alivio dan buena cuenta las decenas de testimonios que publicó Actuall de personas agradecidas al centro de atención que el Obispado de Alcalá de Henares tiene a su disposición y que fue objeto de una gran polémica después de ser denunciado por un observatorio de LGTBIfobia.
Distribución gota a gota
En un ambiente hostil para este tipo de publicaciones y con el peligro de las altísimas multas y consecuencias incluso penales derivadas de las leyes LGTBI aprobadas en numerosas comunidades autónomas, las distribuidoras y las librerías no están dispuestas en general a trabajar con estos libros.
Campomanes sólo ha encontrado una distribuidora dispuesta, pero con la que no se ha podido llegar a un acuerdo económico. En todo caso «si las librerías no lo quieren tener…» lamenta Campomanes.
Así que se anuncian en la página web, pero su venta -aun siendo aprecio de coste- «es un goteo. Cada vez son más, pero sabemos que es una labor lenta, boca a oreja».
La sumisión en el matrimonio
Que Campomanes tiene decidido seguir adelante con el proyecto parece un hecho claro. Y no sólo por la apuesta por los títulos antes mencionados, sino porque la editorial también pisa charcos con su estilo contracultural en otras áreas.
Próximamente, Campomanes Editores inaugurará su catálogo en el área de ‘Persona y Familia’ con un título sugerente, Te querré sin esperar nada a cambio, y un subtítulo de impacto: La sumisión en el matrimonio.
El editor considera que «al final lo más importante de todas estas cosas es el matrimonio. Es decir, una buena educación de los hijos, unos hijos sanos espiritual y mentalmente hablando, son fruto de un matrimonio sano, que se quiere y que se respeta». Pero reconoce que para esta labor y con esta orientación tan clara les está costando encontrar autores.
La editorial cuenta también cn secciones de narrativa, Historia e Hispanidad y Pensamiento y Tradición con las que pretenden hacer buena la misión a la que se sienten llamados: «Defendemos la dignidad de la persona como bien supremo».
Y si en esta labor encuentran injusticias, obstáculos, ataques y desprecios, ya saben qué responderse a sí mismos, con palabras de San Francisco de Sales: «Si el mundo no tuviera nada en contra de nosotros no seríamos verdaderos servidores de Dios».
Artículo en: https://www.actuall.com/familia/un-empresario-lanza-una-editorial-de-libros-prohibidos-por-el-lobby-lgtbi/