Los lunes, revista de prensa y red

“Si la sensatez se queda en casa…”, de Alejandro Fernández, “La invención del Género y la vuelta del Comunismo”, de Federico Jiménez Losantos, y “España es el único país de la Unión Europea sin ayudas por hijo a cargo”, de Ana Fuentes

(Viñeta de Santy en La Opinión de A Coruña el pasado día 10)

SI LA SENSATEZ SE QUEDA EN CASA…

Artículo de Alejandro Fernández publicado en El Debate de Hoy el pasado día 10

El cambio en Cataluña es posible, si se acude a las urnas. Si la sensatez se queda en casa, la mala política volverá a meterse en nuestros hogares.

La pandemia del coronavirus es terrible. El drama humano que ha originado no se puede expresar solamente con cifras. Estamos perdiendo a la generación de nuestros padres y puede frustrar el futuro económico de nuestros hijos. Sin embargo, la historia nos enseña que la recuperación es posible con mejores políticas y Gobiernos sensatos. Si España lidera los peores rankings, no es porque los españoles seamos peores que nuestros vecinos, sino porque el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias siempre elige la peor opción posible, alejándose cada día más de los países que mejor funcionan en Europa.

Reaccionaron tarde y mal, dando bandazos y también mintiendo, incluso en la cifra de muertos. La gestión del exministro Salvador Illa se resume en su negacionismo inicial contra las mascarillas y la inexistencia del grupo de expertos. Mal empezó un Gobierno cuya misión nunca fue una España mejor, sino una sociedad más dividida. Buscó y consiguió las peores alianzas con tal de arrinconar al Partido Popular, la alternativa más fiable.

Para ello, blanquean a los palmeros de ETA, que han cambiado de nombre, pero no de alma, y pactan con quienes promovieron una insurrección de nueva generación contra las instituciones democráticas en Cataluña. Además, en un momento que requiere pragmatismo y consensos amplios, alimentan permanentemente una guerra ideológica en todos los ámbitos de nuestras vidas. Sacar adelante la reforma acelerada de la eutanasia, cuando han sido incapaces de tratar con dignidad a miles de personas mayores, es un indicio de su falta de escrúpulos. Querer crear un Poder Judicial a medida y una Fiscalía obediente demuestran que el procés ha salido de Cataluña para instalarse también en la Moncloa. Tratan de retener el poder, socavando los pilares de la democracia liberal, poco a poco, procurando no despertar las alertas de las instituciones europeas.

El populismo demagógico de las izquierdas encuentra un terreno común con el populismo demagógico de los separatistas. Para ambos, el fin justifica los medios, y la verdad es un simple obstáculo. Unos se atreven a prometer que vacunarán al 70 por ciento de los españoles este verano o aseveran que no serán candidatos minutos antes de desertar del ministerio. Otros anunciaban repúblicas cinco minutos antes de fugarse en la parte trasera de un coche. Y prometen que lo volverán a hacer, al mismo tiempo que exigen una amnistía. Lo peor es que encuentran la total complicidad de la parte comunista del Gobierno de España que afirma que no somos una democracia. Sánchez, por su parte, calla y otorga, dispuesto a todo, porque su objetivo es culminar los disparates de José Luis Rodríguez Zapatero y estirar sus alianzas todo lo que pueda.

Hay que reconstruir mayorías sensatas, convenciendo también a aquellas personas que en el pasado se hayan dejado seducir por las falacias populistas

Esta situación genera en muchos españoles, en Cataluña y en el resto de España, una profunda indignación. Nos sentimos agredidos en nuestros sentimientos y en nuestras convicciones; y aquí nace la tentación de responder al populismo de izquierdas o separatista, con un populismo de signo inverso. No obstante, los populismos de derechas, donde gobiernan en Europa, no lo están haciendo especialmente bien. Al contrario, ponen en cuestión los valores comunes de la Unión Europea, traicionando el espíritu de nuestros padres fundadores, fundamentalmente liberales, conservadores y democratacristianos. No es casualidad, tanto en Polonia como en España, que los demagogos de distintas orientaciones coincidan en querer domesticar al Poder Judicial y a la prensa libre.

Los problemas que ha generado el separatismo y el populismo de izquierdas en toda España son reales, pero su solución no pasa por buscar la bronca por la bronca, por encerrarse en un rincón y pelearse con todo el mundo. No pasa tampoco por prometer soluciones mágicas, sabiendo que nunca serán puestas en práctica. Debemos actuar con firmeza, pero también con inteligencia. Hay que reconstruir mayorías sensatas, convenciendo también a aquellas personas que en el pasado se hayan dejado seducir por las falacias populistas. Hay que decir la verdad y trabajar a favor de la concordia.

El cambio que necesitan Cataluña y España

Al separatismo le gusta dibujar España como si esta solo fuera la derecha populista, siendo esta, además, la derecha preferida de Sánchez. Con ella, saben que siempre van a gobernar, incluso le permite disponer de los fondos europeos sin control ni garantías. Son radicalismos que se retroalimentan en el enfrentamiento y el resentimiento. Se necesitan y, por eso, sus estrategias convergen. Para Pedro Sánchez, unos son sus socios de Gobierno o parlamentarios; los otros, su comodín para debilitar una alternativa creíble de centro derecha. Bien saben los gurús monclovitas que, cuanta más tensión y polarización social, cuantos más populismos, más años de Sánchez.

En Cataluña conocemos bien el coste de esta mala política. Lo sufrimos todos y en todas las Administraciones. El próximo domingo se celebran unas elecciones fundamentales para decidir si siguen gobernando los de siempre o hay un cambio real a favor de la recuperación económica y la reconciliación social. Los radicales irán a votar, y votarán para que nada cambie, para que continúe la decadencia.

No pocos se desahogarán a costa de sacrificar el futuro de todos. Por esta razón, si la sensatez se queda en casa, la mala política volverá a meterse en nuestros hogares, a enrarecer nuestra vida cotidiana, a robarnos oportunidades y esperanzas. El cambio en Cataluña es posible, si todos vamos a votar. La esperanza está en la mano de cada votante y este domingo, 14 de febrero, si acudimos a las urnas, podremos construir un futuro mejor para Cataluña y también para toda España.

Artículo en: https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/10/02/2021/si-la-sensatez-se-queda-en-casa/

LA INVENCIÓN DEL GÉNERO Y LA VUELTA DEL COMUNISMO

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 7

Cuando el fanatismo comunista, para crear el «hombre nuevo», enmienda las leyes de la naturaleza y se convierte en Ley, la catástrofe es inevitable.

Cuando en el mes de agosto terminaba La vuelta del Comunismo, se produjo un hecho que me obligó a modificar el final del libro y dedicar más espacio a la reinvención, que algunos llaman resignificación, de la teoría sexual que es una de las palancas para la imposición de una serie de leyes y valores radicalmente totalitarios y opuestos a lo que suele llamarse Derecho Natural, referidas a aquellas instituciones básicas de la sociedad que no cambian con los vaivenes políticos, muy señaladamente la familia.

La guerra de los feminismos 

El hecho concreto que me obligó a cambiar mi línea de trabajo fue la recuperación del proyecto de Ley de Libertad Sexual de Irene Montero, que se había aparcado entre la rechifla de los socialistas, que condenaron hasta sus faltas de ortografía, de sintaxis y de claridad jurídica. Viniendo de Calvo, docta en patinazos semánticos, las burlas eran de broma, pero ahí estaba Campo, ministro de Justicia y flamante novio de Meritxell Batet, para señalar las agresiones a la gramática y al derecho de Montero y su coro de ninfas iletradas. Sin embargo, cuando, a finales de julio, Sánchez dijo: «Hemos vencido al virus, derrotado la pandemia y doblegado la curva», Iglesias quiso también devolver a la normalidad la ley de su quotidie, y, por servir al pacto, Campo lo envió al tinte del Derecho Penal, a ver si salían las manchas de indigencia intelectual de las furias del Instituto de la Mujer.

El problema es que lo debatido no era la presentación de la Ley sino el concepto mismo que abordaba, de tanta magnitud que en cualquier época se habría considerado absurdo. Lo que pretende la ley Montero, pese a las reticencias del PSOE, en su ala feminista histórica, es sustituir el concepto biológico de sexo por el cultural-normativo de género. Lo trato en La vuelta del Comunismo, dentro del capítulo 7, Las metamorfosis del comunismo, en varios apartados: La guerra de los feminismos en torno al 8M, La irreversible división feminista, Una expulsión reciente y un lejano recuerdo (sobre Lidia Falcón) y La protección o desprotección de la infancia, que es la que ha deslizado la Ley de Libertad Sexual que quiso entronizarse el 8M hacia el proyecto de Ley de Protección de la Infancia en su aspecto medular: el cambio de sexo. Para el feminismo histórico, hay que nivelar las desigualdades históricas de las mujeres en el aspecto legal, laboral o representativo, algo que puede unir a liberales y socialdemócratas.

Sin embargo, para el feminismo podemita, identificado con la teoría queer y enfrentado a las socialistas y a las comunistas clásicas como Lidia Falcón y su Partido Feminista, lo que debe convertirse en Ley es que no existe el sexo sino el género, la voluntad de ser, por encima de lo que se es. El sexo sería una convención de la sociedad patriarcal que no pasaría a otra matriarcal o igualitaria, sino que aboliría todas las identidades sexuales, sean de tipo biológico, social, cultural, e incluso genético. Dicho de otro modo, uno pertenecería al sexo que quisiera y cuando quisiera. Por ley.

Me remito a los apartados de mi libro ya citados para la crítica de la teoría queer, tanto en sus fuentes psicoanalíticas y filosóficas. Su principal teórica, Judith Butler, se define como «post-estructuralista» y yo creo que sería más correcto plusquam-analfabeta, porque usa los conceptos a voleo, sin ton ni son, con una ignorancia sólo superada por la de sus seguidoras. El problema de fondo de la relectura de Freud a partir del 68 francés, que trato de explicar en La vuelta del Comunismo resultará difícil para el lector común. Sin embargo, es fácil entender sus consecuencias políticas, que explicaba bien Lidia Falcón en la entrevista con Dieter reproducía en LD: «El género es una invención, un constructo teórico, otra cosa es que se convierta en Ley«.

La desprotección legal del menor     

Y efectivamente, ahí está el problema, nada nuevo en el comunismo. Stalin, por ejemplo, declaró oficial la «ciencia proletaria» de Lyssenko, en la que los contenidos científicos dependían de su condición de clase, o sea, que no existían leyes objetivas, sino interpretables por el Partido. Y todos los investigadores ajenos a la filosofía científica roja acabaron en el Gulag. Mao decretó también toda clase de leyes en el Gran Salto Adelante, como la de convertir en acero las cucharas y tenedores en hornos domésticos. Yo aún vi en la China de 1976, esos hornos en una comuna ejemplar.

También decretó Mao la muerte de millones de pájaros porque se comían el trigo, cuando los pájaros eran los comisarios que se llevaban las semillas e impedían la siembra siguiente. Y así llegaron las hambrunas bajo Lenin, Stalin y Mao: 5, 30 y 60 millones de muertos, aproximadamente. Cuando el fanatismo comunista, para crear el «hombre nuevo», enmienda las leyes de la naturaleza y se convierte en Ley, la catástrofe es inevitable.

Cuando escribí La vuelta del Comunismo, lo que el Gobierno tenía entre manos era una Ley de Protección Integral de la Infancia, que ya anunciaba las consecuencias de la doctrina queer en lo referido al cambio de sexo, que el legislador dejaría a voluntad del menor. Cito el caso del niño de siete u ocho años, que tras leer un texto, obviamente ajeno, sobre la felicidad que le producía su «autodeterminación sexual» en el parlamento extremeño, fue paseado por diversas televisiones públicas sin que nadie interpusiera una denuncia por la evidente desprotección, manipulación y abuso del menor.

La derecha política, muda 

Lo que pretende la harka comunista con la ley Trans es que un niño de sólo doce años, sin permiso de sus padres ni aval médico o psicológico, pueda decidir el camino sin retorno de una hormonación masiva e incluso de una castración, que en ambos procesos resulta durísima e irreversible. Un crío, cría o lo que crea que cría, no podrá votar pero sí cambiar de sexo, cuando la adolescencia, en el terreno sexual y afectivo, es terreno minado, de arrebatos y certezas transitorias, en la que ni se debe ni debería poderse tomar una resolución de tal gravedad.

Pero hasta ahora sólo el feminismo expulsado del PCE y las antiguas socialistas que con notoria imprudencia impusieron la Ley de Violencia de Género están dando la batalla argumental, contra la ley Trans. Cuando el PP tenía a Cayetana, disponía de una portavoz cualificada en ese ámbito, pero ¿qué podrá argumentar Cuca Gamarra, que fue al 8M a contagiarse? ¿Y Arrimadas, cuando su partido juega peligrosamente con legalizar el hormonamiento y defendió la VioGén, descalificando a Rivera de la Cruz? Si Vox se refugia en la religión, y cabe temerlo, nadie en la derecha estará defendiendo en el Parlamento la biología frente a la ingeniería bio-social. Los tres partidos deberían tener ya una especie de Libro Blanco sobre la ley Trans, que, en cuanto pasen las elecciones catalanas, irá a las Cortes.

El precedente aragonés de la ley Trans 

Un mal precedente que ha hecho de la transexualidad una ventaja legal al servicio de la teoría queer es el de Aragón, que ha reseñado LD. Hace dos años que su parlamento votó por unanimidad una ley Trans que les reserva plazas laborales en los concursos públicos. En teoría, toda ley Trans pretende que no se discrimine a los que cambian de sexo. ¿Y no es un modo de discriminar reservarles plaza? ¿Hay algo en su cerebro o su anatomía que los discapacite laboralmente? ¿Por qué se les diferencia? Se dio el caso, en Huesca y Zaragoza, de reservar plazas para los trans y no para los discapacitados, pero, aunque eso se arreglara después, ¿en virtud de qué se les privilegia con respecto a los demás aspirantes a funcionarios? ¿Es que si a alguien se le resisten las oposiciones debe cambiar de sexo? ¿O simplemente decir que lo ha hecho en su mente para ganar la plaza?

Lo malo del caso del niño extremeño y de la discriminación laboral aragonesa -votada por todos los partidos- es que prueba hasta qué punto los políticos vienen actuando al dictado de los mantras progres antes incluso de que Montero lleve a las Cortes un proyecto que destruye cualquier base de identificación del ciudadano, en cuyo carné sólo constará lo que quiera que conste, que, al paso que vamos, será nada. No tendremos sexo, ni género, ni nombre, ni cara, ni número, ni siquiera tendremos que ser no binarios, ya que podremos ser no-no binarios o nadarios. Pasaportes, carnés, partidas de nacimiento, de boda, divorcio o defunción desaparecerán. No será bígamo el casado en Londres y en Madrid, porque sólo en una boda se sintió mujer, y la bi-andro-gamia no está aún legislada en la UE. Todos los delincuentes del Viejo y el Nuevo Mundo se identificarán con el credo queer, es decir, se des-identificarán. ¿Y cómo pagarán impuestos los que des-existan? Si hay ventajas laborales por ser trans, ¿no deberá haberlas también fiscales? 

Ni familia, ni persona: un Estado tribal 

Mientras investigaba la vuelta del mayo del 68 en la ideología queer tropecé con el texto de Ratzinger que reproduzco en el libro sobre el daño que a la Iglesia le hizo abrirse al mundo precisamente en un momento en el que se ponían en solfa las bases de la civilización, y no sólo occidental. La pederastia y la pedofilia que la Izquierda, los medios y Hollywood han convertido en una perversión sólo católica -no hay películas sobre casos similares en protestantes, budistas o musulmanes- tuvieron sus grandes abogados y padrinos en los mismos maestros de los que hoy bebe la teoría queer: Foucault, Derrida, Deleuze, Guattari y otros que reseño en mi libro. Confieso que me impresionó descubrir tantos casos de pedofilia entre las personalidades y publicaciones que marcaron aquella izquierda europea. Me remito a lo allí consignado, mero avance de lo que se nos viene encima.

Lo que se quería en mayo del 68 y se pretende ahora, Ley en mano, es destruir la familia como núcleo social y referente del Derecho Natural. El resultado de arrancar las raíces familiares a la persona es hacerla no sólo dependiente del Estado sino de lo que cabe llamar un Estado de tribus, un magma definido por el clima que marcan los medios de comunicación y las redes sociales, convertidas de hecho en medio casi único de relación entre individuos sueltos, superficial, placentera y permanentemente conectados a lo más parecido a la nada que, a lo largo de la Historia, hayamos podido imaginar.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/la-invencion-del-genero-y-la-vuelta-del-comunismo-6706098/

ESPAÑA ES EL ÚNICO PAÍS DE LA UNIÓN EUROPEA SIN AYUDAS POR HIJO A CARGO

Artículo de Ana Fuentes publicado en Actuall el pasado día 7

El Instituto de Política Familiar denuncia que el Ingreso Mínimo Vital ha suprimido la ayuda específica por hijo a cargo. En toda la Unión Europea, existe la ayuda por hijo a cargo como principal medida de política familiar. España es ya el único país que no tiene esta ayuda.

Desde principios de este año 2021, los españoles ya no cuentan con la prestación por hijo a cargo. El gobierno la ha eliminado aduciendo que su necesidad ya estaba cubierta
con el Ingreso Mínimo Vital (IMV). De esta forma, a las familias españolas, frente a una crisis familiar creciente, con un desplome demográfico sin precedentes, con la crisis económica debida al coronavirus y con más de 1,2 millones de hogares sin ningún tipo de ingresos, se les elimina la mínima medida profamilia que quedaba.

De esta forma, “su eliminación representa la liquidación total de cualquier atisbo de apoyo a la familia”, ha señalado Mariano Martínez-Aedo, vicepresidente del Instituto de Política Familiar (IPF).

En toda la Unión Europea, existe la ayuda por hijo a cargo como principal medida de política familiar. España es ya el único país que no tiene esta ayuda. Sólo en Grecia fue eliminada por Syriza (el Podemos griego) antes de perder el poder, aunque ya se ha repuesto.

«La política social de apoyo a los más necesitados no puede hacerse a costa de la familia»

Hasta ahora España contaba con una prestación por hijo a cargo aunque de una cuantía muy reducida de tan solo 341 euros anuales. Además, el límite de renta (12.424 euros brutos al año, menos que el SMI), hacía que 7 de cada 8 familias no pudiera cobrarlo.

En contraste, en el resto de Europa el 85% de las familias lo cobra, bien porque la ayuda es universal (más de la mitad) o porque tienen unos límites altos de renta que engloba a la mayoría de las familias).

“Exigimos al gobierno, a los partidos políticos y al Parlamento que se corrija este gravísimo error, que no sólo va contra el derecho de las familias a ser ayudadas en la crianza de sus hijos, sino que representa una medida suicida ante la crisis demográfica que padecemos, y que el COVID está agravando todavía más. Sin niños ni familias no tenemos futuro como sociedad”- afirma Martínez-Aedo – “La política social de apoyo a los más necesitados no puede hacerse a costa de la familia. No son incompatibles ni sustitutorias, sino que deben coexistir y actuar cada una en su ámbito y en sus objetivos”.

Por último, se pregunta Martínez-Aedo: “¿Cómo es posible que en España haya miles de millones en subvenciones, muchas de ellas absurdas, ilógicas e incluso escandalosas, para casi todo menos para la familia?”

“Esta medida es claramente regresiva y atenta contra la familia, a pesar de ser el grupo social menos ayudado en España, a años luz del resto de Europa. El gobierno vuelve a recortar en el campo de la familia y esto demuestra de nuevo que el gobierno no sólo no tiene ninguna voluntad política de ayudar a la familia, es que demuestra su desprecio y odio ideológico por la misma”, concluye el vicepresidente del IPF.

Seis datos fundamentales

  1. España antes de esta decisión sólo dedicaba un 1,24% del PIB a familia siendo la mitad que lo que destina la Unión Europea (y eso que en el gobierno Zapatero se incluyeron aquí conceptos como ciertos gastos de educación para “maquillar” este dato que era la mitad anteriormente). En ayudas monetarias, España era el farolillo rojo, dando el penúltimo (Portugal) un 40% más en ayudas.
  2. La cuantía de esta ayuda eliminada era de 28,41€/mes y había estado congelada en 24,25€ entre 2000 y 2020.
  3. En Europa la media de la ayuda es de 103€/mes y alcanza a 5 de cada 6 hijos.
  4. En 17 de los países de la UE el 100% tienen derecho a alguna ayuda por hijo a cargo y en otros 8 más de la mitad de las familias tiene ayudas.
  5. En muchos países existen ayudas universales y otras limitadas por renta, o bien las ayudas se modulan para aumentar cuando la renta es baja, pero asegurando que todas (o casi todas) las familias son ayudadas en el cuidado de sus hijos.
  6. Una familia con 2 hijos recibiría más de 400 €/mesen 3 países, más de 200€/mes en otros 5, más de 100€/mes en otros 7, entre 33 y 100€/mes en otros 11 y 0€ en España.

Los hijos, «un capricho personal»

El Instituto de Politica Familiar considera que la injusticia y el «absurdo» de la decisión de eliminar la prestación por hijo a cargo se subraya de manera especial si, además de todo lo expuesto, se tienen en cuenta algunas consideraciones.

El IPF recuerda que «los países con unas ayudas familiares más generosas y universales los que tiene menor riesgo de pobreza» y que es «un derecho fundamental y una obligación pública proteger a las familias y a los hijos, sin discriminar por ningún motivo (incluida la posición económica), según recoge el artículo 24 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1976, firmado por España e incorporado a nuestro ordenamiento jurídico».

Por otro lado, resalta que la eliminación de la prestación por hijo a cargo, por escasa que sea en España, «para redirigirlos a la ayuda social supone abandonar a ciertas personas en favor de otras». En todo caso, a su juicio la medida es contraproducente si se tiene en cuenta «la urgentísima necesidad en España de potenciar la natalidad ante el colapso demográfico que padecemos».

En definitiva, la supresión por parte del Gobierno del hijo como objeto de una prestación «lanza el mensaje de que tener hijos no es importante ni digno de protección pública sino algo privado, casi un capricho personal».

El IPF ironiza con el hecho de que mientras el Gobierno afirma, como hizo la ministra de Educación, que “los hijos no son de los padres”, demuestra con estas medidas que «son estos quienes deben asumir todo su coste».

Artículo en: https://www.actuall.com/familia/espana-es-el-unico-pais-de-la-union-europea-sin-ayudas-por-hijo-a-cargo/

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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