Liquidación de una esperanza

Por Javier Pardo de Santayana

(Mujeres con burka)

Si mi improbable lector llegó a leer mis artículos recientes habrá podido constatar que me permití reproducir el que bastantes años antes escribí para alertar de la necesidad de aprovechar el tiempo disponible antes de que las “Nubes en el horizonte” – que éste era el título citado – se transformaran en tragedia.

El caso es que en el tiempo que entonces se evocaba, Estados Unidos era el líder indiscutible que formaría con Europa un poderoso tándem que, una vez cerrado el anterior enfrentamiento mundial entre dos grandes bloques ideológicos y demostrada la superioridad moral del mundo democrático, era universalmente respetado como el ejemplo de perfección y adelanto. Así que en el terreno de la geopolítica la cuestión principal sería entonces reforzar la cohesión del mundo libre y promover su ejemplo para favorecer la difusión de su ideario aprovechando el tiempo disponible de “paz protegida” que aún parecía disponible antes de que los chinos alcanzaran a los norteamericanos.

Mas, desgraciadamente, no parece que la preocupación que demostraba en mis escritos fuera de todos compartida puesto que nos fuimos acercando a una situación que quizá pudo evitarse si hubiéramos aprovechado el tiempo de que en aquel momento disponíamos para poder analizar la evolución de las posibles causas de conflicto remanentes tras las confrontaciones del pasado siglo. Por ejemplo, quizá pudiera haberse revisado con un mayor sentido crítico la intervención occidental en territorios como los que hoy desgraciadamente nos ocupan, cual es el caso de un Afganistán cuyo futuro se había decidió reorientar mediante una intervención concreta de Occidente.

Mas para empezar, aquella trascendente idea que incluía hacer de Europa no sólo un espacio de paz definitivo sino también una gran potencia solidaria sufriría un estúpido fracaso con el famoso y desgraciado “Brexit”, mientras la relación de nuestro continente con Estados Unidos se vería muy debilitada tras del paso del presidente Obama y de su sucesor el presidente Trump. Y ahora, cuando el presidente Biden había ya anunciado su intención de volver a establecer una más solidaria relación con nuestra Europa en el contexto de un Occidente con más peso específico, vemos como, lejos de dar un paso hacia adelante, se nos impone sin el menor recato una decisión difícilmente digerible que nos arrastra al abandono sin más de una trascendental empresa compartida y nos obliga a desandar lo andado dejando atrás muchos esfuerzos y muchos años de trabajo. Y, desde luego, demasiadas muertes.

Solo ya ver la sobrecogedora imagen de la caída de unos afganos desgraciados desde un avión en vuelo intentando escapar de los temidos talibanes constituirá para cualquiera una experiencia verdaderamente  insoportable como símbolo que un hecho lamentable que no podrá olvidarse. Así que puede imaginarse el negativo efecto que producirá a la hora de valorar lo sucedido, que no es sino la vergonzante renuncia a conseguir el objetivo en que se empeñaron durante casi veinte años las potencias de Occidente que pretendían llevar la libertad y la paz a Afganistán para evitar que aquel conflictivo país asiático siguiera siendo un centro terrorista.

Así que constatar que de nada sirvieron tantos muertos como costaron sus esfuerzos – ciento dos de los cuales fueron, por cierto, militares españoles – y que nuestros protegidos han sido sin más abandonados a su suerte de siempre que también será la nuestra – resulta ser una vergüenza de un calibre tal que ha destrozado cualquier prestigio de Occidente que se mantenía a trancas y barrancas y permitía contemplar el futuro con ciertos visos de fundada esperanza.

Lo que ha ocurrido es pues, no sólo un paso atrás en una cuestión de trascendencia, sino también un acto de suicidio colectivo y hasta un adiós a cualquier esperanza de construir un futuro más pacífico. Y, por qué no también un gesto de desprecio hacia sus aliados europeos.

Ahora veremos el aprovechamiento que hace China de esta penosa circunstancia y una respuesta bien concreta a la cuestión que planteamos con nuestras “Nubes en el horizonte” ya en el mes de marzo del año 2011.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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