Por Carlos de Bustamante
(Francisco y su hermano Ramón en el norte de África,1925)
Pues digo yo, que una de tres, o le tienen al general Franco un pánico cerval, le odian aún muerto, o muy conscientes de su derrota estrepitosa, sin paliativos, y, cobardes, se toman la revancha con él creyendo poder derrotarlo cuando ya goza de la verdadera paz en la gloria de Dios Padre donde vive y seguirá invicto.
Ya habrán visto mis amigos y probables únicos lectores, que desde el primer párrafo sigo resaltando la figura de mi general y formidable jefe del Estado Español, que, tras derrotar al comunismo soviético, masónico ateo, condujo con mano firme -necesariamente firme- nuestra Patria empobrecida, esquilmada durante la guerra y algún año de la postguerra pese a la incuestionable victoria. “Dictablanda” que, aun con al arbitrario vacío internacional, hizo resurgir a España como dicen lo hiciera el `ave Fénix´.
Después de transcribir íntegro en el artículo anterior el anuncio testamentario de la muerte de nuestro general y jefe del Estado. Después de publicado en éste nuestro blog, me place comunicar a mis amigos el `nefasto´… (¿) proceder del Generalísimo con quienes, por el sólo hecho de ser judíos, huían a la desesperada del terror Nazi. Proceder divulgado en diferentes medios fuera de España:
-The American Sephardi, con motivo del aniversario del fallecimiento del Generalísimo Franco, publicó:
El Generalísimo Francisco Franco, jefe del Estado Español, falleció el 20 de noviembre de 1975. Al margen de cómo juzgarle la Historia, lo que sí es seguro es que en la historia judía ocupará un puesto especial. En contraste con Inglaterra, que cerró las fronteras de Palestina a los judíos que huían del nazismo y la destrucción, y en contraste con la democrática Suiza que devolvió al terror nazi a los judíos que llegaron llamando a sus puertas buscando ayuda, España abrió su frontera con la Francia ocupada, admitiendo a todos los refugiados, sin distinción de religión o raza. El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, que ha dedicado años a estudiar el tema, ha llegado a la conclusión de que se lograron salvar un total de por lo menos 40.000 judíos, vidas que se salvaron de ir a las cámaras de gas alemanas, bien directamente a través de las intervenciones españolas de sus representantes diplomáticos, o gracias a haber abierto España sus fronteras.
-Chaim Lipschitz afirmó en su libro Franco, Spain, the Jews and the Holocaust:
Tengo pruebas de que el Jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Ya va siendo hora de que alguien dé las gracias a Franco por ello. (Declaraciones a la revista Newsweek en febrero de 1970).
-Shlomo Ben Ami, ministro de Asuntos Exteriores de Israel y embajador de Israel en España:
El poder judío no fue capaz de cambiar la política de Roosevelt hacia los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El único país de Europa que de verdad echó una mano a los judíos fue un país en el que no había ninguna influencia judía: España, que salvó más judíos que todas las democracias juntas. (Declaraciones a la revista Época en 1991).
-Golda Meir, Primera Ministra de Israel, declaró siendo ministra de Asuntos Exteriores:
El pueblo judío y el Estado de Israel recuerdan la actitud humanitaria adoptada por España durante la era hitleriana, cuando dieron ayuda y protección a muchas víctimas del nazismo. (Debate en el Parlamento israelí, Knesset, el 10 de febrero de 1959).
-Israel Singer, Presidente del Congreso Mundial Judío:
La España de Franco fue un refugio importante de judíos que se arriesgaron a venir, escapando de la Francia de la libertad, la fraternidad y la igualdad. No pretendo defender a Franco, pero en la Segunda Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España; e ignorarlo es ignorar la historia. (Entrevista en El Mundo, 17 de diciembre de 2005).
Comprendo que el socialcomunismo derrotado, no mire con buenos ojos al que fue su azote en la guerra. Pero no es comprensible que, con la España próspera y en paz, comprometidos vencedores y vencidos a una convivencia sin odios ni rencores, en la que el mundo ha denominado modélica transición, surjan ahora maléficos mequetrefes. Personajillos que, sin saber `de la misa a la media´, porque no conocieron de tiempos pasados más que cuanto los odiadores les han transmitido, se empeñen en desenterrar, junto a los fallecidos por España (cada cual a su modo), viejas heridas gangrenadas por el odio. Iconoclastas de hasta lo más sagrado, que acusan al general Franco de perverso dictador y autor de crímenes de lesa humanidad. Ignorantes de conveniencia de una historia que, de no ser por medios como los citados, escribirían una leyenda negra más falsa que el mismísimo Judas.