Por José María Arévalo

(Magritte, ‘El gran siglo’, 1954. Óleo sobre lienzo, 50 x 60 cm. Kunstmuseum Gelsenkirchen)
Del 14 de septiembre de 2021 al 30 de enero de 2022 expone el Thyssen “El surrealismo de Magritte”, una primera retrospectiva del pintor René Magritte (Lessines, 1898 – Bruselas, 1967) desde la que le dedicó la Fundación Juan March en 1989 con enorme éxito de público. Destaca el componente repetitivo y combinatorio en la obra del gran pintor surrealista, cuyos temas obsesivos vuelven una y otra vez con innumerables variaciones.
Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo, la muestra reúne más de noventa pinturas y una instalación en la Sala Balcón Mirador de una selección de fotografías y películas domésticas realizadas por el propio pintor. La obra de Magritte –nos explican- introdujo en el arte de nuestro tiempo planteamientos de gran originalidad e imágenes de gran belleza. Su trabajo pictórico, en el que las estructuras racionales establecidas se ponen en entredicho y los valores temporales, espaciales y lingüísticos aceptados se cuestionan en favor de otros modos posibles de entender el mundo, reflejan muchas de las preocupaciones del movimiento liderado por André Breton.
Pero más que seguir intereses comunes del surrealismo, como el sueño propiamente dicho o la psicología profunda, Magritte investigó modos alternativos de afrontar la realidad partiendo de una idea fundamental: la forma en que las cosas “son” no es más que una estructura racional aceptada colectivamente. La libertad se desarrolla cuando esos parámetros de conocimiento se ponen en entredicho y se abren otros nuevos.
La muestra se divide en siete secciones: Los poderes del mago, Imágenes y palabras, Figura y fondo, El cuadro y la ventana, El rostro y la máscara, Mimetismo y Megalomanía. Tras su paso por el Thyssen, la exposición, que cuenta con la colaboración de la Comunidad de Madrid, viajará a CaixaForum Barcelona.

(René Magritte. ‘La llave de los campos (La Clef des champs)’, 1936. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza)
Vida y obra
René Magritte fue una figura central en el desarrollo del surrealismo, en especial en Bélgica, su país natal. Entre 1916 y 1918 estudió en la Académie Royale des Beaux-Arts de Bruselas y empezó a pintar dentro de un estilo impresionista. En 1919 se sintió atraído por el futurismo y pronto su trabajo derivó hacia el cubofuturismo. Su descubrimiento en 1922 de la pintura metafísica de Giorgio de Chirico sería decisivo para el desarrollo de su carrera artística a partir de ese momento.
En 1926 Magritte fue el principal impulsor del surrealismo belga, un grupo que componían, entre otros, Camille Goemans y Paul Nougé, y un año más tarde viajó a París, donde viviría hasta 1930. Allí colaboraría en las actividades del grupo surrealista encabezado por André Breton, por lo que también conoció a Max Ernst y Paul Éluard. En sus obras de ese momento Magritte se apartó deliberadamente del mundo del inconsciente y desarrolló un tipo de surrealismo basado en la asociación absurda de objetos que pintaba con una minuciosidad fotográfica. A través de unas imágenes de aparente sencillez conseguía descubrir al espectador el lado más misterioso de su entorno familiar.
Tras su retorno a Bélgica, Magritte decidió llevar la vida de un belga de clase media y sometió sus actividades diarias a una calculada rutina, a pesar de lo cual su casa se convirtió en punto de encuentro de artistas y escritores. Tras un breve periodo de tiempo durante la ocupación alemana en que volvió a un estilo cercano al impresionismo, probablemente con la intención de parodiar este estilo decimonónico, en 1947 se vio inmerso en lo que él mismo llamó époche vache, una etapa que esperaba irritar al público francés con temas crueles y de factura ruda al modo fauve. Tras el escándalo provocado en París por su exposición, Magritte recuperó su estilo anterior e incorporó a su producción esculturas, breves películas surrealistas y encargos para pinturas murales. En 1948 firmó su contrato con el marchante neoyorquino Alexandre Iolas y gracias a él su fama se hizo internacional.