Por Ricardo Aller. Introducción de Carlos de Bustamante

(Castillo de Arteaga)
Continuamos los artículos que publica la Asociación Enraizados en su web https://espanaenlahistoria.org, en su objetivo de propagar uno de sus fines, «Defender la Tradición cristiana de España como fuente de su unidad y solidaridad», provocando un sano orgullo sobre aquellos hechos que jalonan un acontecer incomparable, dando a conocer la prestigiosa realidad que adorna la historia de España y el acervo de valores que ha aportado no solamente a la propia nación sino al mundo entero.
Reproducimos ahora el artículo de Ricardo Aller Hernández que lleva por título “Ruta por los castillos de España: País vasco”, en el que, tras un párrafo, “Alma vasca”, de Miguel de Unamuno, recorre los castillos de Arteaga, conocido como el castillo de Eugenia de Montijo; el castillo de Butrón de orígenes medievales; el castillo de Muñatones, cuyo origen se remonta en torno a 1339, con el matrimonio de Juan López de Salazar e Inés de Muñatones; la torre de Mendoza, del siglo XIII, que construyó Iñigo López de Mendoza, IV Señor de Llodio; la torre de Villela, cuyo se supone se remonta a la aparición de la villa en 1376 y cuya torre actual fue levantada a finales del XV por Juan Sánchez de Villela; el castillo del emperador Carlos V, imponente construcción del siglo XIII que fue ampliada en obras posteriores por orden de Carlos V; el castillo de la Mota, ubicado en el monte Urgull, un conjunto de fortificaciones, baluartes y baterías cuya antigüedad se remonta al siglo XII, cuando hacia 1150 Sancho el Mayor de Navarra mandó construir una atalaya de defensa y levantó alrededor del pueblo la primitiva muralla; el castillo de Portilla, que se construyó en el siglo XI por Sancho III el Mayor, en su política de expansión territorial hacia el condado de Castilla; la torre de los Varona. cuyo origen se remonta al año 680, cuando el visigodo Ruy Pérez ordenó la construcción de la casa torre en un punto estratégico; y el castillo de santa Isabel, fortaleza construida en 1621 para proteger el puerto de Pasaia, en el que Carlos V ordenó realizar una torre para proteger el puerto de los posibles ataques de navíos de guerra extranjeros o de piratas. Veamos todos en el artículo de Ricardo Aller.
“No se conoce a uno sino por lo que dice y hace, y el alma de un pueblo sólo en su literatura y su historia cabe conocerla –tal es el común sentir. Es hacedero, sin embargo, conocer a un pueblo por debajo de la historia, en su obscura vida diaria, y por debajo de toda literatura, en sus conversaciones.
«Si los pueblos sin historia son felices, felicísimos han sido los vascos durante siglos y siglos», dijo de nosotros Cánovas del Castillo. De esta felicidad secular arranca nuestra juventud, una juventud amasada durante siglos.
Durante siglos vivió mi raza en silencio histórico, en las profundidades de la vida, hablando su lengua milenaria, su eusquera; vivió en sus montañas de robles, hayas, olmos, fresnos y nogales, tapizadas de helecho, argoma y brezo, oyendo bramar al océano que contra ellas rompe, y viendo sonreír al sol tras de la lluvia terca y lenta, entre jirones de nubes. Las montañas verdes y el encrespado Cantábrico son los que nos han hecho.
La inteligencia de mi raza es activa, práctica y enérgica, con la energía de la taciturnidad. No ha dado hasta hoy grandes pensadores, que yo sepa, pero si grandes obradores, y obrar es un modo, el más completo, acaso, de pensar. El sentimiento del vasco es un sentimiento difuso que no se deja encerrar en imágenes definidas, savia que resiste la prisión de la célula, sentimiento, por decirlo así, protoplasmático. Estalla en la música, que es lo menos ligado a empobrecedoras concreciones. Coged las letras de Iparraguirre sin música, hacedlas traducir, y os resultará lo más vulgar y pedestre. Y, sin embargo, oíd cantar aquel «extiende y propaga tu fruto por el mundo mientras te adoramos, árbol santo», y como en un mar se brizará en sus notas robustas vuestro corazón, acordando a ellas sus latidos. Y es que letra y música se concibieron juntas, como formas de una misma substancia.
(Alma vasca, Miguel de Unamuno)
CASTILLO DE ARTEAGA
Conocido como el castillo de Eugenia de Montijo, esposa del emperador Napoleón III, la responsable de la reforma de lo que era una torre del siglo XIII después de que su hijo fuera nombrado «vizcaíno originario» por las Juntas de Vizcaya.
En 1856 la emperatriz envió a Couvrechet, arquitecto francés de los Sitios Imperiales, que sería sucedido a su muerte por otro arquitecto de la Casa Real de Francia, Ancelet..
Es un palacio neomedieval, con torreón neogótico inspirado en la arquitectura gótica francesa.
CASTILLO DE BUTRÓN
Sus orígenes son medievales, cuando existía en el lugar la casa-torre del linaje de los Butrón, aunque fue remodelado a instancias del marqués de Cubas en el siglo XIX.
CASTILLO DE MUÑATONES
Su origen se remonta en torno a 1339, con el matrimonio de Juan López de Salazar e Inés de Muñatones. En la segunda mitad del siglo XIV, Juan Sánchez modificó las murallas y entre 1439 y 1446 su nieto Lope García de Salazar renovó todo el conjunto. Finalmente en 1476 se iniciaron algunas obras menores que se extenderían hasta fines del siglo XV.
TORRE DE MENDOZA Del siglo XIII. Iñigo López de Mendoza, IV Señor de Llodio, fue quien construyó la torre. Mendoza asistió a la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y por haber contribuido a la rotura del cerco de las cadenas que custodiaban la tienda del Muhammad An-Nasir, Miramamolin, añadió a su escudo de armas una orla con las cadenas.
Los Duques del Infantado mantuvieron posesión de la Torre de Mendoza hasta 1856, cuando fue vendida a Bruno Martínez de Aragón y Fernández de Gamboa.
En 2012, tras cincuenta años de cesión a la Diputación Foral de Álava, fue devuelta a sus propietarios.
TORRE DE VILLELA
Se supone su origen se remonta a la aparición de la villa en 1376 y que a finales del XV la torre actual fue levantada por Juan Sánchez de Villela. En 1852 se transformó en palacio por el conde de Cancelada. En la década de los 60 la adquirió la Diputación, cediéndola al Ayuntamiento de Munguía.
CASTILLO DEL EMPERADOR CARLOS V
Imponente construcción del siglo XIII que fue ampliada en obras posteriores por orden de Carlos V, instalando en él una plataforma artillera.
Durante la mayor parte de su historia estuvo destinado a la función de cuartel y de residencia del gobernador de la plaza militar, sufriendo numerosos avatares a lo largo de su historia:
*En 1660 sirvió de residencia de la familia real española durante los esponsales de la infanta con el futuro rey francés Luis XIV de Francia en la cercana Isla de los Faisanes.
*En 1794 quedó severamente dañado por las tropas francesas.
*A comienzos del siglo XX el edificio se encontraba en ruinas, siendo rehabilitado en 1968.
CASTILLO DE LA MOTA
Ubicado en el monte Urgull, es un conjunto de fortificaciones, baluartes y baterías. Su antigüedad se remonta al siglo XII, cuando hacia 1150 Sancho el Mayor de Navarra mandó construir una atalaya de defensa y levantó alrededor del pueblo la primitiva muralla. Sancho el Fuerte de Navarra lo reconstruyó y fortificó y, más tarde, Alfonso VIII de Castilla realizó diferentes mejoras.
CASTILLO DE PORTILLA
EL castillo se construyó en el siglo XI por Sancho III el Mayor, en su política de expansión territorial hacia el condado de Castilla. Desde este momento fue un centro administrativo del reino de Pamplona y punto de resistencia a la invasión castellana que Alfonso VIII realizó entre 1199 y 1200. Aunque no pudo ser conquistada, finalmente pasó a formar parte de Castilla a cambio de la entrega castellana de la fortaleza de Miranda de Arga, en Olite. Con el tiempo fue perdiendo paulatinamente su importancia, hasta que en el siglo XVI fue definitivamente abandonado.
TORRE DE LOS VARONA
Su origen se remonta al año 680, cuando el visigodo Ruy Pérez ordenó la construcción de la casa torre en un punto estratégico Desde el siglo XV perteneció a la familia de Los Varona, quienes tuvieron vital importancia tanto en las guerras entre Castilla y Aragón como en las Guerras Carlistas.
CASTILLO DE SANTA ISABEL
Fortaleza construida en 1621 para proteger el puerto de Pasaia. Carlos V ordenó realizar una torre para proteger el puerto de los posibles ataques de navíos de guerra extranjeros o de piratas. El Castillo Santa Isabel de Donibane fue terminado en tiempos de Felipe IV.”