Por José María Arévalo
(‘Sacrificio de Isaac’, de Alonso Berruguete)
Con una estupenda exposición, bajo el título de ‘Tiempos Modernos’, El Palacio de Villena, frente al vallisoletano Museo Nacional de Escultura, del que es parte, tras casi dos años de inmovilismo, retoma las exposiciones temporales para dibujar el contexto histórico que forjó la España del Renacimiento, en 1500, con obras de Berruguete, Memling, Alejo de Vahía o los Siloé. «Digamos que eso es ya la ciencia moderna que comunica todo el mundo global», ha comentado uno de los comisarios de la exposición, Javier Andrés Pérez, al tiempo que ha recalcado que en el contexto de la exhibición se ha querido reflejar esa transformación que hay entre el arte tardogótico medieval, ese mundo medieval que se va transformando y que acaba produciendo el Renacimiento.
En total se exhiben 79 piezas, 21 conservadas en el propio Museo Nacional de Escultura. Entre ellas se encuentran tres nuevas adquisiciones que se presentan al público por primera vez tras pasar por el taller de restauración del Museo: las esculturas de Cristo yacente, atribuida a Sebastián de Almonacid, ‘San Pedro Mártir de Verona’ de Gil de Siloé, así como la pintura de Pedro Machuca, el ‘Descendimiento’. El resto de piezas expuestas proceden de 34 instituciones ubicadas en nueve comunidades autónomas.
La muestra permanecerá en el Palacio de Villena hasta el próximo 17 de marzo.

(‘Descendimiento’, de Pedro Machuca)
Exposiciones temporales de gran formato
En la misma línea, el comisario de la muestra y conservador del museo ha asegurado que esta exposición es destacada porque recupera también una línea de producciones que era «característica» del museo. Andrés Pérez también ha explicado que esta es la primera «gran exposición» que se abre al público desde hace ya unos años, y tiene una «gran amplitud así como un esfuerzo de todo el equipo del museo muy grande y también de la Asociación General de Museos Estatales para llegar al resultado financiero». Lo que se pretende, ha incidido, es que se reinicie una línea de exposiciones temporales de gran formato, y de hecho, aunque todavía no se puede comunicar, Andrés Pérez ha adelantado que se está preparando la siguiente para el año que viene. «Digamos que esta dinámica va a continuar de ahora en adelante», ha precisado.
‘Tiempos Modernos’ refleja esta época a través de la gran diversidad de materiales, técnicas y tipologías que se muestran en las piezas seleccionadas: obras escultóricas tanto de bulto redondo como en relieve, con dimensiones que oscilan desde esculturas de apenas 20 centímetros, a retablos flamencos de casi tres metros de anchura, realizadas en distintos materiales (madera, piedra, mármol, alabastro, barro cocido, metal o papelón). Todo ello acompañado de pinturas sobre tabla, textiles, orfebrería, documentos y libros que enriquecen y contextualizan el discurso expositivo.

(Sanguina y relieve en alabastro de Berruguete)
Un ejemplar del preciado Liber Chronicarum (1493), una historia universal de Hartmann Schedel basada en la Biblia y editada en Núremberg, unas pocas décadas después de la invención de la imprenta, recibe al visitante en el Palacio de Villena. A su lado, la Suma de Geographia, de Martin Fernández de Enciso (1519). No es una simple anécdota. El siglo XV está a punto de expirar y lejos quedaban ya las epidemias de Peste Negra que asolaron el viejo continente. Europa, recuerdan estos días desde el Museo Nacional de Escultura, empezaba a ver cómo sus fronteras «se difuminan ante la fuerza integradora del conocimiento compartido». Frente a las tinieblas de la enfermedad o de las guerras, la luz del conocimiento. Se disponían a nacer los Tiempos modernos.
La transformación del arte
Y “Tiempos modernos” es la nueva propuesta que nace del Colegio de San Gregorio, y que pretende mostrar la transformación del arte tardogótico medieval que deriva en el renacimiento, en la obra de creadores como Berruguete, Ordóñez o Machuca.

(Busto del ‘Joven Carlos V’, de Alonso Berruguete)
«1500 es una fecha de referencia para mostrar todas las transformaciones que se producen en el mundo en un arco de tiempo muy breve», aseguró esta mañana en el Palacio de Villena Javier Andrés Pérez, uno de los comisarios de la muestra junto con Miguel Ángel Marcos. «Europa termina un período como la Edad Media, donde lo mítico está presente en el pensamiento, con la Edad Moderna, que representa el triunfo de la ciencia», matizó Pérez. La Suma, refleja por primera vez las dos orillas del Atlántico. «Es la ciencia moderna, que comunica todo el mundo global», abundó el comisario.
El Palacio de Villena, una de las sedes del Museo Nacional de Escultura, que con María Bolaños se dedicó a las exposiciones temporales, parece recobrar al fin cierto dinamismo que se puso fin con “Non finito”, una muestra no tan interesante como esta, de las obras inacabadas que guarda el Museo Nacional de Escultura.
“Tiempos modernos comienza enmarcando temporalmente esta época de apertura, de continuos viajes –de ida y vuelta–, de intercambios. Así, no faltan en ese primer apartado ni un retrato de Juana I de Castilla ni un busto en piedra caliza del joven Carlos V, cuyas armas plasmó en alabastro Alonso Berruguete.

(‘Cristo, Varón de Dolores’, de un maestro flamenco)
El Renacimiento en España viene de fuera
«El tránsito de personas, de conocimientos y experiencias, contribuye a la creación de la España del Renacimiento y a la aparición de un mundo moderno», defendió Pérez. Se exportaban materias primas y se importaba arte «en todo tipo de formato», puntualizó Marcos. Alabastros labrados, ricos textiles, tallas policromadas, pinturas sobre tabla, trabajos en cerámica y hasta relieves en latón pintado como una lauda sepulcral.
«Todo lo que llega de fuera contribuye a formar el arte de los reinos hispánicos, con una importancia fundamental de esas producciones que proceden de los talleres flamencos, que se extienden por el norte de Francia, Bélgica, Holanda y sur de Alemania», reivindicó Marcos. También dejaron su impronta los maestros italianos.
En Tiempos modernos, por ejemplo, se exhiben a la vez tanto pequeñas tallas que, casi «con un carácter industrial» como las realizadas en Malinas, servían para un culto doméstico, como grandes esculturas surgidas de algún taller de Amberes fruto de importantes encargos. En Villena, por ejemplo, se exhiben un Cristo Varón de Dolores que ha cedido la catedral de Burgos, un relieve de Alejo de Vahía, Llanto sobre Cristo Muerto, hoy de la seo vallisoletana, una Virgen con el niño en alabastro de Desiderio da Settignano prestado por la catedral de Badajoz, o las Tablas de Hans Memling, de Almazán.

(Tablas de Hans Memling)
«La muestra también se fija en las producciones que realizan los artistas extranjeros que vienen a los Reinos Hispánicos, una especie de tierra de promisión que vive un auge económico, político y social, donde hay muchas oportunidades, muchos encargos», subrayó Marcos en la inauguración. Así se pueden ver la talla de un San Pedro Mártir de Verona, de Gil de Siloé, o un azulejo de Niculoso Pisano con una Virgen con el Niño.
Águilas del Renacimiento
En ese viaje de ida y vuelta, el último episodio de estos Tiempos modernos se reserva para recordar a «esos artistas locales que tienen el coraje de cambiar, de formarse en el extranjero, y que una vez vuelven aquí cambian el arte que se está haciendo. Lo que Gómez Moreno llamaba las ‘Águilas del Renacimiento’», resumió Marcos antes de citar a Pedro Machuca, suyo es un Descendimiento; Diego de Siloé, de quien se muestra un Cristo atado en la columna; o a Alonso Berruguete, protagonista del último rincón con una talla, Sacrificio de Isaac, un alabastro, Alegoría de la redención, y una sanguina sobre papel del Profeta Daniel.
Artistas destacados
Entre los artistas representados en la sede del Palacio de Villena destacan Alonso Berruguete, Simón de Colonia, Juan de Juni, Pedro Machuca, Hans Memling, Gil de Siloé o Gabriel Joly, en una exhibición que está acompañada de una variada programación con actividades para todos los públicos, como veremos ahora.
El comisario de la muestra y conservador del museo, Javier Andrés Pérez, ha detallado que las piezas proceden de toda la geografía española, por lo que hay una variedad que representa también el «carácter» del Museo Nacional de Escultura y de ese discurso de «acoger todos los espacios dentro del centro museístico». Entre las piezas que destacaría, Andrés Pérez ha remarcado la «importancia» de un relieve de ‘La Madonna con el Niño, que procede de la Catedral de Badajoz, un relieve en cerámica vidriada de Andrea de la Robbia, del Monasterio de Pedralbes, así como unas tablas de Hans Memling del Monasterio de Almazán, en Soria.

(’Coronación de espinas’, del Maestro de la Sisla, junto a dos tallas de Gil de Ronza, ‘Ecce Homo’ y ‘La muerte’)
Hay, por ejemplo, piezas destacadas de la colección del Museo Nacional de Escultura, como las Puertas del Colegio de San Gregorio, que nos exponen normalmente en las salas del museo, y hay también algunas incorporaciones que son novedad en el contexto de la colección del centro museístico porque se han incorporado recientemente a la colección,como ya hemos dicho, y se presentan en sociedad. Así el Descendimiento de Pedro Mazzucca, que es una pintura «muy importante» y también una escultura de San Pedro Martí de Verona.Pero también – ha precisado Andrés Pérez- hay piezas que han sido restauradas para llegar hasta esta muestra, en concreto dos piezas, que se han sometido a una restauración que ha favorecido la recuperación de «todo su potencial visual y de la comprensión de la obra también, tal y como ha llegado hasta ahora».
En lo que respecta al título de la exposición, el comisario de la muestra ha subrayado que ‘Tiempos Modernos’ recoge toda la «amplitud» de significado, de cómo Europa termina un período, que es la Edad Media, donde «convive lo mítico en el pensamiento con la Edad Moderna, que es el triunfo de la ciencia».
«Tenemos, por ejemplo, al comienzo de la exposición, dos libros, uno de ellos es el Liber Chronicarum, la crónica de Nuremberg, que es un documento que narra la historia de la humanidad desde un punto de vista mítico, y al lado tenemos la Suma de Geografía de Martínez de Enciso», ha añadido.
Andrés Pérez ha hecho énfasis en que ambos libros se llevan prácticamente 20 o 30 años de diferencia, si bien uno muestra el mundo mítico medieval y el otro muestra la ciencia, el conocimiento, y refleja por primera vez las dos orillas del Atlántico.
Del total de 79 piezas expuestas, 21 pertenecen al propio Museo Nacional de Escultura y el resto de piezas expuestas proceden de 34 instituciones ubicadas en nueve comunidades autónomas, una dispersión que ha supuesto un complejo y laborioso proceso de gestión de préstamos de obras, así como de planificación de su transporte, instalación y seguridad, coordinado por el Museo.
Actividades en torno a la exposición
El museo ha explicado que en torno a la exposición se ha organizado un «variado» programa de actividades que dará comienzo en diciembre y que incluye, como suele ser habitual, visitas guiadas a la muestra, así como recorridos comentados a cargo de sus comisarios.
También se han programado actividades para todos los públicos, que incluyen talleres de caligrafía y bordado con los que evocar algunas de las obras de la exposición.
Además, habrá sesiones de cine ambientado en los albores de la Edad Moderna, y se podrá asistir a la grabación en directo de uno de los episodios del podcast Arte Compacto.
La música también estará presente con conciertos en directo a cargo del Cuarteto Ribera, con un concierto didáctico dirigido a familias; o el grupo Brezza, incluido en el Proyecto MusaE. Música en los Museos Estatales. Además, desde el Museo se ha realizado ex profeso para esta muestra una lista de reproducción con una recopilación de piezas musicales con la que el visitante podrá ambientar su recorrido por nuestras salas.
Asimismo, con objeto de profundizar aún más en ciertos aspectos tratados en la exposición, durante los meses de enero y febrero tendrá lugar un ciclo de conferencias a cargo de especialistas en la materia.
La exposición se completa, además, con la publicación de un catálogo con textos elaborados por personal técnico del Museo Nacional de Escultura y de otras instituciones colaboradoras.