Por Carlos de Bustamante

(La plaza mayor de Valladolid)
Me ha sorprendido un artículo de Sandra Hernández en El HuffPost, que afirma que la plaza mayor de Valladolid es la más antigua de España, así que lo he guardado para comentarlo aquí. Después me ha entrado la duda de si esta información no la había oído ya antes, pero como estoy cada vez peor de memoria, pues ya no sé si es noticia novedosa o ya conocida. Así que le he preguntado a mi compañero foramontano José María Arévalo, que aunque es zamorano lleva ya más de cincuenta años en Valladolid, y me dice que él no lo sabía, que creía era más antigua por ejemplo la de Zamora, pero que no contaba con que efectivamente la mandó construir Felipe II, después del incendio que asoló la ciudad cuando era capital de España.
Titula Sandra Hernández Jiménez su artículo “Esta es la región que esconde la plaza mayor más antigua de España”, y comienza recogiendo que “las plazas mayores han sido a lo largo de la historia elementos fundamentales en la configuración de las ciudades españolas. Estos espacios no solo sirven como centros administrativos y comerciales, sino también como puntos de encuentro social y celebración cultural. Su diseño armonioso las convierte en símbolos de identidad urbana y en testigos de la evolución histórica de cada ciudad. El término proviene de una ordenanza de los Reyes Católicos de 1480 donde establecían que estos espacios debían ser lo suficientemente abiertos para que se pudiera instalar la casa consistorial del Ayuntamiento, así como acoger el mercado. Aunque hoy son muchas las plazas mayores que albergan algunas de las ciudades más importantes de España, hay una que destaca por ser un referente y ejemplo para el resto de infraestructuras.
Valladolid, conocida por su riqueza histórica y cultural, esconde un tesoro arquitectónico que la distingue del resto: su plaza mayor, considerada la más antigua del país. Ubicada cerca de monumentos significativos como la Iglesia de San Benito el Real o la Iglesia de Santa María la Antigua, esta emblemática plaza está presidida por el monumento al repoblador de la ciudad, el conde Ansúrez, y constituye el principal punto de encuentro para los vallisoletanos.
UN POCO DE SU HISTORIA
El origen de esta plaza, de forma y dimensiones actuales, se remonta al año 1561, cuando un incendio acabó con prácticamente toda la ciudad. Fue entonces cuando Felipe II se comprometió a reconstruir su ciudad natal y dotarla de la primera plaza mayor regular de España. Para ello, el Ayuntamiento encargó el proyecto al arquitecto Fernando de Salamanca, quien diseñó además los soportales que descansan sobre las columnas o pilares cuadrados de granito que rodean la plaza.
A diferencia de otras plazas, la de Valladolid fue la primera en ser concebida como un espacio homogéneo y ordenado, con criterios de funcionalidad y estética que luego inspirarían la creación de plazas como las de Madrid o Salamanca. Casi a finales del siglo XVI, el Concejo encargó al arquitecto Juan de Herrera la ejecución del nuevo edificio del Ayuntamiento, el cual fue terminado en el año 1600 y ocupa todo el lado norte de la plaza.
Poco después se erigió el monumento al conde Ansúrez, primer señor de Valladolid, para dejar constancia de que esta ciudad fue la capital de España entre los años 1601 y 1606. En la actualidad, se han pintado de rojo las fachadas de las edificaciones circundantes con el fin de volver a la homogeneidad original tras haber sido cubiertas por una capa de cemento en el siglo XIX. Esto fue parte del programa de restauración “Valladolid Renace” de 1996.
Los gremios que antiguamente se ubicaban en las inmediaciones de esta plaza principal han sido sustituidos hoy en día por bares, joyerías y bancos. Además de ser el lugar de encuentro por excelencia para turistas y locales, la Plaza Mayor de Valladolid es el escenario de varios eventos importantes a lo largo del año, como los conciertos de las fiestas populares, el torneo de pádel World Padel Tour o el mercado navideño.”
No dice el artículo que en la misma plaza, frente al Ayuntamiento, estaba el famoso convento de San Francisco, donde fue enterrado Cristobal Colón cuando murió en Valladolid, en en 1506, aunque después se llevaron sus restos a Sevilla; y también el héroe irlandés Hugh O’Donnell, jefe del clan de los O’Donnell y señor de Tyrconnell, en el norte de la isla, el ‘rojo’ Hugh que lideró la insurrección irlandesa contra el dominio inglés que desembocó en la conocida como Guerra de los Nueve Años (1594-1603) en la que los rebeldes recibieron el apoyo de España. El convento de San Francisco fue desamortizado y demolido en 1836. El Convento ocupaba un terreno muy extenso, desde la antigua Plaza del Mercado (actual Plaza Mayor) hasta la calle Verdugo (actual Montero Calvo) por un lado, la calle de los Olleros por otro (actual Duque de la Victoria) y la calle Santiago.