Pistachos sonrientes

Hay un fruto seco que está de moda por sus amplios beneficios para la salud y por su uso como complemento en la alta cocina. Es un fruto seco conocido como “pistacho sonriente” en Irán por la forma de su cáscara y que, con más de 10.000 años de antigüedad, está viviendo un momento de auge por sus extraordinarias funciones nutricionales e inmunológicas, así como por haberse convertido en un invitado imprescindible en la nueva cocina de altura.

El pistacho destaca por su alto contenido en grasas insaturadas, ser rico en ácido oleico, triglicéridos, contener un elevado aporte de vitamina E, magnesio, fósforo, calcio, no influir en el aumento de peso y tener un alto poder saciante. Por todo ello, y por su sabor y aspectos, es el producto perfecto para acompañar sabrosos platos, elaborar salsas y postres, convirtiéndose en el snack ideal para comer entre horas para adultos y niños.

Y Borges, uno de los principales operadores mundiales de alimentos vinculados a la dieta mediterránea y líder de exportación de aceite de oliva, estimula el consumo del exótico pistacho en una amplia campaña de comunicación.

Este fruto es una gran fuente proteica de origen vegetal, siendo destacable su contenido en arginina, que estimula la función inmunológica además de tratarse del fruto seco que más proteína contiene después de las almendras.

El pistacho, asimismo, posee un alto contenido de grasas insaturadas, sobre todo del tipo monoinsaturadas. Es rico en ácido oleico y triglicéridos, que ayudan a reducir el nivel de colesterol y la tensión arterial. Su bajo nivel de grasa saturada lo convierten en el producto ideal para picar entre horas, y no contiene colesterol.

Hay que sumar también su alto contenido de vitaminas, en especial la E, y de ácido fólico, que gracias a su acción antioxidante reducen el riesgo a sufrir enfermedades cardiovasculares. Otros beneficios derivados del consumo del pistacho son la mejora de la sensibilidad a la insulina.

En la cocina, y en opinión de reconocidos chefs, los pistachos, como el resto de frutos secos, juegan un papel importantísimo por el inmenso abanico de posibilidades que abren: ya sea como complemento en ensaladas y guisos, aportando nuevas texturas e infinitas combinaciones, por ser imprescindibles en el mundo de la repostería y por ser claramente los reyes de cualquier salsa en la que sea necesaria una picada.

Cada vez más, el consumidor es consciente de los beneficios que aportan los frutos secos a la salud, y finalmente se ha superado la errónea creencia popular que los consideraba un factor directo en el aumento de peso. Tras varios estudios se ha observado que no sólo no comportan cambios significativos en el peso corporal sino que además tienen un elevado poder saciante.

Actualmente, Borges dispone en el mercado de una gran variedad de frutos secos de la más alta calidad y con las mayores garantías de selección y conservación. Su objetivo es conseguir las materias primas en los mejores puntos de origen de cada producto: las mejores almendras y avellanas nacionales, pistachos de Irán, macadamias de Australia, nueces y cacahuetes de EE.UU., dátiles de Túnez, etc. Los frutos secos se convierten en la forma más sana de complementar la valorada dieta mediterránea con el mejor sabor.

Más información sobre el Grupo Borges en http://www.borges.es

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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