La Encina del Inglés Blanco 2020, la singularidad de un vino seco elaborado con variedades de los dulces andaluces

La Encina del Inglés Blanco 2020, la singularidad de un vino seco elaborado con variedades de los dulces andaluces

La Melonera ha apostado por la recuperación de las variedades históricas y su cultivo en armonía con su entorno y con ellas ha elaborado este vino blanco seco que tiene la peculiaridad de elaborarse con las variedades usualmente utilizadaspara elaborar los vinos dulces andaluces. De este modo, elaborado con variedades autóctonas como la moscatel morisco (80%), Pedro Ximénez (10%) y doradilla (10%), Encina del Inglés Blanco 2020 muestra un color amarillo pajizo, aromas a almíbar y melocotón con un toque final de flores blancas y en boca se marca la salinidad propia de la doradilla, al tiempo que resulta equilibrado, largo y con recuerdos a bollería. Su enóloga, Ana de Castro resalta que “es un vino seco elaborado con las típicas variedades con las que se vinifican los dulces en Andalucía”. Su PVP es de 7,50 €.

La Melonera comenzó a gestarse en la primavera de 2003, cuando el equipo se propone recuperar para la región de Ronda una tradición vinícola con más de 3000 años de antigüedad. Después de mucho investigar, la respuesta apareció entre las páginas de un libro escrito en 1807 por Simón de Rojas Clemente, en el que se detallaban las características de la Serranía de Ronda y su antiquísima tradición vitivinícola, interrumpida a fines del XIX por la plaga de la filoxera. Con paciencia y con mimo fueron rastreadas y recuperadas las cepas autóctonas.

La Serranía de Ronda ha hecho gala de su fama vitivinícola desde el tiempo en que los fenicios la ocuparon por primera vez, allá por el año 700 a. de C. A través de las crónicas de Plinio sabemos que esa reputación se mantuvo intacta durante el imperio romano, lo cual queda reflejado en las monedas acuñadas en Acinipo, una antigua ciudad romana ubicada a dos kilómetros de La Melonera, las cuales incluyen en su estampa un racimo de uvas a modo de símbolo.

Hasta la plaga de la filoxera, a mediados del XIX, las variedades autóctonas se exportaban gracias a su calidad y por la cercanía con los puertos de embarque hacia el nuevo mundo. Los viajeros románticos del XIX como el hispanista Richard Ford o el primer ministro inglés Benjamin Disraeli pasaban por allí camino de Granada en lo que se conoció como el Great South Tour, y literatos de la talla de James Joyce, García Lorca o Hemingway, cantaron sus alabanzas a esta tierra de cielos interminables, de sol y de buen vino.

Finca La Melonera se encuentra en plena Serranía de Ronda. La finca tiene casi 200 ha, de las que sólo 10 ha. son de viñedo. Con altitudes desde 690 m hasta 930 m.  se produce una oscilación térmica diaria de hasta 20 grados tanto en invierno como en verano. Esto sumado a los más de 800 litros de lluvias anuales y a los vientos húmedos que llegan desde el Atlántico, la convierten en un enclave inmejorable para la crianza de la vid. Rodeado por encinas centenarias, el viñedo está conformado por parcelas que se ubican en los claros donde no hay encinas. Son micro plantaciones que no superan la hectárea.

Conscientes de la riqueza de la tradición heredada, toda la sabiduría de los antiguos pobladores de la finca ha sido tenida en cuenta hasta el último detalle, desde los manantiales romanos y los drenajes de teja árabe que posibilitan un sistema de captación de aguas respetuosa con el medio, hasta la poda quinquenal de las encinas y los robles centenarios que amortiguan los cambios de temperatura y mantienen la humedad en las viñas. Todo eso redunda en un modo de hacer que no responde en ningún caso a un ecologismo de manual, sino a un verdadero compromiso con lo que este tipo de práctica representa en una actividad tan paciente y minuciosa como es la crianza de la vid. No sólo no se recurre a pesticidas ni a químicos, sino que incluso en los cultivos que no son viñedos, las semillas utilizadas son extraídas de los propios frutos que la tierra ha dado, asegurando así la pureza de todo el proceso.

En La Melonera la variedad es la regla. Con plantaciones en dehesa y fuera de ella, en terrenos llanos y en bancales y con texturas que comprenden suelos arcillosos, de arena franca y algunas parcelas marcadas por la caliza, con tipos de emparrados dobles que generan una competencia radicular entre las cepas, con aros estructurales que las contienen y que les confieren una superficie foliar privilegiada y con las diferencias de altitud de un terreno que acentúa aún más las generosas variedades de humedad y temperatura de la zona, la riqueza de matices y opciones de la que disponemos a la hora de elaborar nuestros vinos nos asegura una originalidad y una excelencia que se ve plasmada en el embotellado final.

Si bien la variedad que da nombre a la bodega, la melonera, ocupa sólo una hectárea de cultivo, en la actualidad es la superficie más grande del mundo dedicada a esta uva.  Cuenta con 1400 cepas en una parcela de experimentación para recuperar e investigar sobre esta variedad. Una bodega distinta con un proyecto original y muy bonito en un entorno espectacular. Tintas: Blasco, corchero tinta, …. Y blancas: quiebratinajas, morisco, platera, …

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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