Una de las especialidades del presidente estadounidense eran las historietas sobre los soviéticos

Chiste: el de Ronald Reagan sobre el inventor del comunismo

Coleccionar chistes sobre los soviéticos fue uno de los pasatiempos del presidente Ronald Reagan y una vez abandonada la Casa Blanca, en 1989, los seguía contando. Siempre con éxito.

Los tenía de todo tipo y muy graciosos. Una de sus historietas favoritas iba de un soviético que quiere comprarse un coche.

El hombre acude a la agencia oficial, da el dinero, y le dicen que puede venir a buscar su automóvil dentro de exactamente diez años. «¿Por la mañana o por la tarde?», pregunta el cliente.

  • «Dentro de 10 años, ¿qué más da?», contesta el vendedor.
  • «Bueno…», dice el hombre, «es que el fontanero tiene que venir por la mañana».

Dicen que se los facilitaba la Agencia Central de Inteligencia (CIA), pero al menos uno se lo contó el jefe del Gobierno español, el socialista Felipe González:

Se trata de dos soviéticos paseando por la calle. Uno de ellos pregunta de repente: «Camarada, ¿hemos alcanzado ya el más alto nivel del comunismo?» «¡Oh, no!», contesta el otro. «Creo que las cosas todavía van a ponerse peor». Los colaboradores de Ronald Reagan admiten que el humor desempeña un papel muy importante en su relación con el público.

Peggy Noonan, que trabajó en la Casa Blanca en la redacción de los discursos presidenciales, afirma que incluía al menos un chiste al principio de cada intervención.

Reagan no se contentaba con meter en sus discursos historias soviéticas, sino que le encanta compartirlas con el propio líder de la URSS, por aquel entonces Mijail Gorbachov, quien también le contó alguno:

«¿Cuáles son los cuatro problemas de la agricultura soviética? Respuesta del presidente Reagan: la primavera, el verano, el otoño y el invierno».

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