El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CVIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CVIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Lo que espero, en el caso que nos ocupa, es lo mismo que deseo, que el proceso sea limpio y que se imparta justicia. Y, si el juez o los magistrados (sean ellas o ellos) hallan en los fundamentos de hecho y de derecho de su sentencia a los imputados culpables, que cumplan la pena que se les imponga.

Ciertamente, visto el panorama desde fuera, los claroscuros (los puntos —y aun agujeros— negros —sin ánimo de parecer segregador ni racista, beneficien o perjudiquen a los encausados— superan en cantidad y calidad a los blancos) que se ciernen sobre el procedimiento, que no miento, son muchos, una legión.

Asimismo, lo que también espero y deseo es que, cuando tus progenitores (salúdalos en mi nombre y en el de mi madre) vuelvan a Cornago, tras haberos visitado, lo hagan orgullosos de vosotros, eternamente agradecidos por lo bien que tu sol, vuestro retoño y tú los habéis tratado.

Mientras escribías tu otro comentario (lo enviaste a las 21, 50 horas), aún no se había producido la catástrofe, el descalabro, la manita o el varapalo. Si hubieras demorado una hora la urdidura del mismo, hubieras podido acudir a la sonrojante y urente realidad del 1-5 para entender la profecía (¿acaso el poeta —en el caso que nos ocupa, mero aprendiz de ruiseñor— no es un profeta?) que encerraba o incluía, sin duda ni objeción, mi espinosa espinela. Esta es la parte en la que cabe hallar la broma.

Iré, a partir de aquí, a lo serio (entreverado, siempre que venga a cuento, de o por alguna guasa). Ciertamente, al “viejo profesor” y exalcalde Madrid, Enrique Tierno Galván, se le debe la autoría de la frase que recuerdas, de que las promesas que se hacen en campaña electoral no van a ser cumplidas. O sea, el plan, sensu stricto, sí se cumplió, pues no era otro que incumplir las promesas hechas.

En mi décima (está claro, cristalino) exagero. Me sienta bien (me corrijo al momento: les sienta bien a algunas de mis odas) la hipérbole. Yo siempre (desde que aduje este criterio por primera vez, siempre lo he iterado) achaco al agua del Ebro, que no bebo, pero lava mis pelos, uñas y piel, el uso de la susodicha figura literaria.

Los planes de pensiones ya fueron recomendados a la ciudadanía hace mucho tiempo por algún visionario gerifalte (que nunca falte) socialista.

Como de costumbre (como el hombre es un animal de tales, conviene que mantenga los hábitos respetuosos y saludables), te saluda, aprecia y abraza

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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