El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Se imponen elecciones generales

SE IMPONEN ELECCIONES GENERALES

Se dice que Mariano Rajoy ha aligerado al máximo su agenda de compromisos, a fin de prepararse a conciencia la moción de censura de Pedro Sánchez y echársela a perder en un pispás con los datos económicos del descenso de la bolsa y la subida de la prima de riesgo, que ya han trascendido, junto con otros del mismo ámbito que aún no han visto la luz. De nada le va a servir, si Pedro Sánchez se decide a hacer lo que apunta que va a llevar a cabo, pero todavía, por las razones que sean (las ignoro), no ha coronado, esto es, si se baja del burro y llama a Albert Rivera y a Pablo Iglesias, como debió hacer a su hora, en un principio, y pacta con ellos lo que se negó a culminar Rajoy, convocar elecciones generales de manera inmediata.

Considero a Mariano Rajoy un buen orador o parlamentario, pero ha demostrado que no es Hércules (o sea, capaz de llevar a cabo, mutatis mutandis, el quinto de los trabajos que le mandó hacer Euristeo, adecentar los establos de Augías, que jamás habían sido limpiados; portento que consiguió coronar en un solo día, según narra la mitología, el héroe clásico; proeza que logró abriendo, primero, un canal que atravesaba los establos y desviando, luego, el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, que se llevaron por delante toda la porquería que se había acumulado allí desde ni se sabe), al evidenciarse que carecía de las capacidades, habilidades y recursos para acabar con las malas prácticas que habían arraigado entre algunos especímenes de su formación y limpiar todos los casos de corrupción acumulados por estos en los últimos tiempos.

Tengo para mí que Marino Rajoy no es el culpable (no obran en mi poder datos que desmientan este aserto) de tanta corrupción como han protagonizado algunas/os “peperas/os”, pero, al ser él el presidente y cabeza visible del Partido Popular, eso le convierte en el máximo responsable de la formación de la gaviota (que para otros es un charrán; tomo aquí la acepción de la segunda entrada que de dicho vocablo da el DLE) y, por extensión (cambiando lo que debe ser cambiado, una cierta culpa in vigilando, al no haber habilitado los medios, las personas o herramientas que controlaran qué hacían o dejaban de hacer sus subordinados —no hablo de puro y duro espionaje, no, sino de control; juzgo que descontrol es la palabra que explica, en gran medida, muchos de los desastres que hemos sufrido los ciudadanos de este país—), de los abusos, desmanes, desafueros y vicios cometidos por otros afiliados de su partido.

Barrunto que el fracaso de Pedro Sánchez va a ser sí o sí, pero aún veo que tiene arreglo la cosa, la moción de censura, si el líder del PSOE se limita a cumplir los términos de un acuerdo satisfactorio para todos, como he dejado apuntado arriba, en el que, de manera mancomunada, los firmantes, el susodicho, Albert Rivera y Pablo Iglesias, se comprometen a que Sánchez va a recibir los apoyos de los diputados de las tres formaciones, PSOE, Ciudadanos y Podemos, con un único objetivo, convocar el primer domingo de octubre lo que se impone, elecciones generales. De este modo, los tres líderes nos ahorrarían a los ciudadanos, amén de muchos euros, el bochorno o la vergüenza de una segunda moción de censura, como ha dicho que va a presentar Rivera con el susodicho planteamiento o de Pablo Iglesias, que, según leí ayer (antes de que cayera en Tudela una tromba de agua que me impidió bajar a la biblioteca pública) en el titular de la edición digital de El País, “Podemos está dispuesto a impulsar una nueva moción de censura si la del PSOE fracasa”, según ha sostenido el líder de la formación morada.

Ojalá impere el consenso y el sentido común, que últimamente ha dado muestras de ser el menos común de los sentidos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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