El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Hoy he comido con mi hermano «el Chato»

HOY HE COMIDO CON MI HERMANO “EL CHATO”

Dilecta Pilar:

Como lo primero y principal debe encabezar o ir delante, he de decirte (en este caso, escribirte; porque lo prometido es deuda) que he recibido dos ejemplares, dos (ergo, mis gracias, correspondientemente, son dobles) de la revista “Humanizar”. He comprobado (porque la he ojeado; intentaré leerla, de cabo a rabo, esta noche; si no puede ser, coronaré tal cosa durante el “finde”) que Jesús María Ruiz (siempre le estaré agradecido; cuando viajé a Tres Cantos con el propósito de hacer sendas copias de las revistillas —que yo pensé que estaban en el archivo de la Orden— de los tres años que estuve en Navarrete, con la clara pretensión de que sus lecturas despertaran o espabilaran los recuerdos (más adormilados que arrumbados) que me ayudaran a escribir la novela sobre el cielo o edén que viví allí, él me invitó a comer con la comunidad) sigue siendo el director de la misma, que José Carlos Bermejo escribe dos textos y tú tres o cuatro (si consideramos la entrevista que le hiciste y ya había leído a nuestra querida María Antonia Martín Zorraquino otro de los tales).

Hoy he comido con mi hermano Miguel Ángel, “el Chato”. Me ha invitado a espárragos, pochas, lomo con pimientos, helado, carajillo y copa de Lepanto. Todo en pequeñas dosis (o diócesis, como solía decir un carpintero, “el Zoco” —le faltaban varias falanges, si no marro—, cliente habitual del bar “el Andaluz”, de Rincón de Soto, que regentaba, a la sazón, el mejor de los jefes, junto con José María, del “Mojón de los Tres Reyes”, que he tenido en mi vida de camarero, Joaquín Félix Martín, onubense; y de ahí el hombre de su establecimiento).

“Tecla”; mi madre (no lo olvides) llamaba a la biblioteca “tecla”, o sea, donde yo le daba primero a la tecla de un ordenador y luego a otra (en algunos casos, pocos, a la misma) tecla y más tarde a otra tecla, hasta que colocaba el punto final del texto (en prosa o verso).

Cierto (siempre que con lo que he leído hayas querido decir lo que he interpretado, claro). Uno puede encontrarse perdido en medio de una marabunta (de personas), por ejemplo, quien padece de agorafobia (estoy pensando en William Forrester —papel o rol que interpreta Sean Connery—, autor de la ficticia novela “Avalon Landing”, en la película “Descubriendo a Forrester”, dirigida por Gus Van Sant, verbigracia).

Hoy he leído “El escritor mimético”, tu artículo y he escrito un comentario del mismo que te he enviado, pues formaba parte de la epístola que he urdido con él esta mañana al respecto (confío, deseo y espero que te haya llegado) y he titulado “Las alimañas no tienen conciencia”. Te lo reenvío abajo, por si ha sido succionado por algún agujero negro internetero.

Tengo el deseo y abrigo la confianza de que el recital en prosa de esta tarde va a ir estupendamente.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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