El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿De verdad, de la buena, eso discurres?

¿DE VERDAD, DE LA BUENA, ESO DISCURRES?

Dilecta Pilar

Abundamos, entonces, en el parecer, porque eso era, precisamente, lo que te decía o pretendía decirte en mi anterior correo. A veces, nuestro imperativo categórico (“obra de tal manera que tu forma de actuar se convierta en ley universal”, recomendaba Kant) nos sirve a muchos (ellas y ellos), una legión, o únicamente a nosotros.

Cierto. Pero, como el tiempo es versátil, mudable, cambiante, pronto acaecerá (ahora los meteorólogos disponen de un montón de herramientas para su trabajo y marran poco, muy poco) una explicada y esperada bajada de la temperatura y regresaremos a la estación pertinente, la primavera.

Aunque huelga escribirlo, ya sabes qué confío, deseo y espero, que dediques y firmes muchos ejemplares de tus obras (¿es lógico que más de la más reciente?).

Coincidimos (en otros asuntos o casos discrepamos), por tanto, en el gusto literario con nuestra querida María Antonia Martín Zorraquino, al ponderar (la forma y el fondo de) el “Poema final” de Ildefonso-Manuel.

¿Sucinta, tú? ¿De verdad, de la buena, eso discurres? Me consta que, como a cada quien la suya, a ti te peta jugar o usar tu cinta, y por esa razón eres (poco que ver conmigo, por cierto) sucinta.

Ya sabes que has hecho lo correcto, si has seguido al pie de la letra uno de los consejos de Confucio sobre el error cometido.

Me creo, a pies juntillas, lo que me cuentas, porque lo propio, el mismo o parecido calor sofocante, hace en la capital de la ribera Navarra, Tudela. Acabo de llegar a la biblioteca pública (son las cinco y media de la tarde) y he agradecido cruzar el zaguán, porque dentro hace un frescor estupendo, agradabilísimo.

Celebro que fueran ocho los ejemplares que firmaste ayer. Esa cifra tiene que quedarse chiquita el sábado. Tienes que creerte que la vas a superar. Confía en mi deseo y en mi esperanza: vas a multiplicar ese dígito por dos y aun por tres.

No me preguntes lo que de sobra sabes. Claro que puede pasar sucinta por escueta. No te enfades conmigo. Yo solo pretendía hacer con mi comentario anterior una burla o darte una vaya. Porque, al menos, conmigo siempre eres escueta y/o sucinta.

Harás lo correcto y oportuno si sigues con tu/s obra/s.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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