El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Te agradezco un montón tu buen deseo

TE AGRADEZCO UN MONTÓN TU BUEN DESEO

(SERÁS, PILAR, ENTONCES COMO SIEMPRE)

Dilecta Pilar:

Entonces serás como siempre. Te recomiendo, con especial encarecimiento, no te miento, no (aunque te haya mentado, no te he mentido), que no veas una crítica en este comentario, porque no la contiene.

Ya, ya, me consta, aunque no soy maniqueo ni un duelista dualista.

Lo que tú aduces que te ocurre con las metáforas o las metamorfosis a mí me sucede con las ideas o las tesis. Y coincido contigo en el mismo parecer que expresaron antes Picasso y otros, de que, si existe la inspiración, que nos coja trabajando.

Te agradezco un montón tu buen deseo. Intento convencerme de que de nada sirve preocuparse de antemano. Y es que siempre que voy al médico brota en mí (desde dentro hacia fuera y viceversa, desde fuera hacia dentro), incontrolable, la esperada sensación de miedo. Lo que sea o salga será o saldrá.

Hace diez minutos he bajado del Hospital “Reina Sofía” (HRS), de Tudela, donde me han hecho lo que te adelanté, una ecografía para ver cómo funcionan mis riñones. Le he preguntado cómo había visto la cosa a la doctora que me la ha realizado, cuando ha terminado, y me ha comentado que la tiene comparar con las anteriores, para comprobar si ha habido cambios.

Harás lo correcto si coronas lo que te has propuesto, tomarte el mes de agosto de absoluto asueto. Has trabajado mucho. Pero permíteme que te apunte lo siguiente, que dudo que, ante el brote, nacimiento o surgimiento de una idea sugestiva, no te acaezca lo que a mí, o sea, que no cojas la pluma o el ordenador para sacarle, si no todo, el grueso de su jugo o provecho.

Hay quien llama inspiración al inesperado episodio artístico/literario que supone culminar un trabajo que, milagrosamente, no requiere de enmiendas, del pulimento habitual.

Cada vez que acudo al HRS, compruebo cómo flaquea mi coherencia, pues, velis nolis, constato que mi ateísmo vuelve a quedar en entredicho al echar mano servidor de los nueve proverbiales versos pentasílabos (“Nada te turbe, / nada te espante;…”) que compuso Santa Teresa de Jesús y que me permiten hallar un instante de sosiego.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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