El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Misiva a Isis, mi musa tinerfeña (10)

MISIVA A ISIS, MI MUSA TINERFEÑA (10)

Dilecta Isis:

Comprobaste en la comisaría lo que sabías de antemano, que de todo hay en la viña del Señor. Dependiendo de quién te toque tras una ventanilla o del día que tenga el o la funcionaria de turno que esté y obre tras ella, la gestión deviene una bendición, pues trascurre como la seda, o una maldición, por el orco que comporta. Podemos coincidir con la mejor persona del mundo, pero como la conozcamos el peor día de su vida, nos parecerá un ogro, seguro.

Como todas las personas somos seres humanos, y hay ocasiones en las que todos, sin excepción, hasta con la mejor intención, erramos, deberíamos tener presente lo que constatamos, nuestra experiencia; y eso tendría que ayudarnos o llevarnos a ser un poco menos exigentes, intransigentes o radicales de lo que somos a veces con los demás.

Lamento la muerte de tu abuelo, que tanto significó para ti. Mientras vivas y lo recuerdes con cariño, él no morirá del todo (no padecerá los rigores de su muerte definitiva).

Si te dedicaras a escribir públicamente, cuidarías mucho (más) tu expresión. Barrunto, intuyo o sospecho que te gustan las cosas bien hechas. Y, para muestra, ahí va un botón. Me apostaría doble contra sencillo a que tú, en el supuesto de que te hubiera ocurrido lo que a la señora cuyo comportamiento censuras y criticas, hubieras actuado de una manera más lógica, mejor.

En el caso que nos ocupa a ambos, el de Saúl, no ha habido equívoco, no, ni yerro, que podía haberlo habido, claro, porque no soy perfecto.

Que disfrutes a tope de ese ansiado viaje allende los mares es lo que te deseo, de veras.

Lamento el golpe y el moratón (tardará unos días en desaparecer) de tu retoño, Marimar, futura dirigente o guía de masas, y el disgusto de tu yaya. Dile (ojalá no se vuelva a repetir el golpe una próxima vez) que el tabaco no calma, sino que genera más ansiedad aún.

Si Pilar se ha echado novio, confío, deseo y espero que le haga feliz y, recíprocamente, que él haga dichosa a ella. Nuestra obligación humana es hacerles las vidas más fáciles y felices a los demás. Bastantes palos nos da ella por su propia cuenta y riesgo, como para incrementar estos.

Lee, lee, lee cuanto puedas. Se aprende mucho leyendo. Entre otras variopintas cosas, por qué los lectores están agradecidos a los autores que leen. Los autores, a veces, no son conscientes o ignoran lo que les hace muy felices cuando tienen conocimiento de ello, que hacen felices a un montón de lectores.

Yo no creo en la metempsicosis, en la transmigración de las almas, pero acepto que cada quien crea aquello que estime conveniente u oportuno. Si lo que uno cree le sirve para ser mejor persona, ¿qué tengo que objetar o decir en contra? Nada.

Tener que votar de nuevo me parece una metedura de pata por parte de Sánchez, que había recibido el encargo de la ciudadanía de formar Gobierno, pero o no ha podido o no ha querido o no ha sabido.

Y termino, porque me quedan cinco minutos de uso del ordenador. A ver si esta tarde puedo corregir estos renglones torcidos y logro conformar con ellos la décima misiva que te dirijo.

Congratúlate, Isis, porque la alegría que me ha deparado o traído leerte pesa más que los yerros literarios que contienen tus correos.

Te abraza y manda besos para Marimar quien sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) y es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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