El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Propongo a quien se sienta landerista…

PROPONGO A QUIEN SE SIENTA LANDERISTA

LO QUE SIGUE, POR SI ALGO LE INTERESA

“Ya de regreso a casa, mientras conducía, me entró la risa escuchando la voz censora de mi madre: ‘¡Mira que no encontrar el sitio!, ¡qué tonto eres!, ¡qué lástima de ramo!’ Y hasta me imaginé que el Día de los Difuntos un familiar de Eugenio iba a visitarlo y se encontraba las flores todavía frescas, llamadas telefónicas, yo no he sido, pues yo tampoco, conjeturas graciosas o esquinadas, misterio grande aquel, digno sin duda de enriquecer con ese hermoso toque gótico el anecdotario familiar”.

Luis Landero, penúltimo párrafo de El viento en la vela, segunda pieza de su obra más reciente, “El huerto de Emerson”.

Como a ti, atento y desocupado lector, ora seas o te sientas ella, ora seas o te sientas él, puede que te haya surgido, si no la misma, parecida idea a la que me ha brotado a mí, y te confieses, como eso hace servidor, allí donde se halle, “landerista”, entusiasta promotor del “landerismo”, te propongo (prefiero proponer a imponer) debatir al objeto de acordar (en vez de hacer tragar ruedas de molino) o consensuar, porque, como cabe leer, escrito en francés, en la bandera de Haití (traducido al español), “la unión hace la fuerza”, o sea, señalar lugar, día y hora donde reunirnos para poner en común nuestras reflexiones, a fin de ver si es viable la formación/constitución de una asociación sin ánimo de lucro que favorezca o fomente, entre otras causas, que “landerismo” y “landerista” sean voces con entrada y significado cabal en la próxima puesta al día del Diccionario de la Lengua Española (DLE).

He pensado que el único gesto, requisito imprescindible, para entrar a formar parte o ser acogido en su seno como miembro de pleno derecho de nuestra hipotética asociación, consistirá en que la/el aspirante acuda dos o tres días antes del Día de Todos los Santos al cementerio de su localidad y coloque un ramo de flores sobre la tumba o el nicho de alguien que se llamó Eugenia/o, porque eso significa, precisamente, dicho nombre en griego, bien nacida/o, y propio de nosotros, que nos consideramos bien nacidos, es mostrarnos agradecidos. De esa guisa, daremos las gracias doblemente; a Luis Landero, por escribir El viento en la vela, segunda pieza de “El huerto de Emerson”; y a nuestros progenitores (si han muerto) y al resto de los difuntos del camposanto, se hallen sus osamentas bajo o tras lápida de tumba o nicho (o hechas cenizas en columbario). Tal vez no sea necesario que el finado se llame Eugenia/o, porque, si hacemos caso a lo que dejó escrito en letras de molde el poeta metafísico inglés John Donne, la muerte de todo hombre (hembra o varón) nos disminuye. Bastará con que la/el aspirante a asociado mande y conste en el archivo de la hipotética asociación una foto o vídeo casero, donde se constate, de manera fehaciente, que el susodicho (ella o él) cumplió con el reto y/o el rito.

Nota bene

   A los pocos minutos de haber mandado el texto precedente a las personas a quienes suelo enviarles cuanto trenzo, he recibido la respuesta de Metomentodo, que ha tenido la gentileza de escribir sutilmente y mandarme esto:

“Querido Otramotro:

“Déjame aducirte lo que pienso, de veras, de tu iniciativa o propuesta landerista. La apoyo con fervor; y solo añado amén. Sé que no estás como un cencerro, pero, de un tiempo a esta parte, tiendo a conjeturar que eso es lo que quieres que entiendan los demás, que estás orate perdido. No se me escapa que sigues locamente enamorado, hasta los tuétanos, de tu amada musa tinerfeña, Iris, y, al no poder abrazarla ni besarla, se te llevan los demonios, y parece que andas desesperado, desnortado, como pollo sin cabeza; pero acaso convendría que te sosegaras, ya que, si Iris no te ha dado calabazas definitivas, es decir, nones sin vuelta de hoja, el que no te haya rehusado notoriamente tiene que ser, convéncete, algo bueno.

“No me hagas caso a mí, si no quieres, pero, por lo menos, házselo a Antonio Machado (sobre todo, a cuanto cabe colegir tras leer los cuatro primeros versos de los ocho que cita Luis Landero), en la página 29 de la obra de marras:

“Sabe esperar, aguarda que la marea fluya

—así en la costa un barco— sin que el partir te inquiete.

Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;

porque la vida es larga y el arte es un juguete”.

“Puedes considerar el escrito que nos has mandado (al que puedes agregar, si así te place —te lo regalo, de buena gana— también este) la segunda pieza de ‘El mosaico’.

“Sigue urdiendo (prosas y versos). Ya sabes que disfruto un montón leyéndote.

“Te abraza

“Metomentodo”.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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