CUMPLO LA VOLUNTAD DE QUIEN ME MANDA
Catando mil aromas, hoy, Amanda,
Recorro el camposanto; hallo la losa
De tu tumba y allí dejo la rosa;
Cumplo la voluntad de quien me manda.
Que al trato yo me atenga me demanda
Y donde tu esqueleto está, en la fosa,
Deposite la flor a quien mi esposa
No fue, pero la amé como a la banda
De jilgueros que cada primavera,
Antes de que en escena entre el estío,
Borra de mi semblante el tedio o hastío
Que acaso en mi osamenta y calavera
Hallar quepa por no haber cepillado
Cuanto, al ser puro mate, no ha brillado.
Ángel Sáez García