El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Casualidad será o causalidad?

¿CASUALIDAD SERÁ O CAUSALIDAD?

LA HABITUAL U ORDINARIA CONCURRENCIA

Tengo claro que los dos, ella y yo, vivimos en el mismo barrio tudelano de Lourdes y que podemos tener costumbres parecidas. Veo, de manera cristalina, que a ambos nos gusta cenar pronto (si es que ella ha coronado cuanto ha culminado servidor, dicho menester —que no me consta, de manera fehaciente, porque, cuando nos vemos, nos limitamos a saludarnos, sin más—, cuando saca a su can —ignoro si es hembra o macho, pues no suelo fijarme en esos detalles o pormenores— de su casa) o, en el supuesto de que este menda haya incurrido aquí en un defecto o yerro, o la realidad de los hechos me muestre su cara más aviesa, la faceta de su abierta discrepancia, que solemos pisar la calle a una hora similar, porque lo que no es cuestionable ni controvertible es que coincidimos un montón de veces en el variopinto y versátil (por ambas partes) recorrido de nuestro diario paseo vespertino.

Son tantas las ocasiones en las que nos encontramos, unas en esta calle, otras en esa, otras en aquella, en la acera de los pares o de los impares, que yo ya he empezado a preguntarme si la habitual u ordinaria concurrencia casualidad será o causalidad.

Como me consta que ella es soltera (anda desparejada desde hace mucho tiempo) y el abajo firmante de estos renglones torcidos continúa estando soltero (ergo, ídem, pero con compromiso; sin pareja patente, mas sí latente, pues mi corazón sigue latiendo por creer que aún sigue palpitando el de ella, Iris/Amanda), acaso el azar, habiendo elegido para favorecer nuestro acercamiento y definitivo arreglo o machihembrado el disfraz de santa/o o de Cupido, nos lleve aduciendo a ambos, a voz en grito, un día sí y otro también, desde hace meses, que, si aprovechamos la calva (a la diosa Ocasión la suelen pintar de esa guisa), podremos disfrutar de la oportunidad de enamorarnos y volver a ser felices de nuevo, pero nosotros, aunque está claro, cristalino, que no estamos ciegos, puede que sí estemos sordos. Ahora bien, sin ni siquiera empezar a valorar el hecho en sí mismo, sin llegar a pensar un momento en esa posibilidad, noto otro pinchazo (más bien, una puñalada) en el bazo, como el que otrora sufrí, estando ingresado en el Hospital “Nuestra Señora de Gracia”, cuando tuve la corazonada o el pálpito de que, por ciencia infusa, colegí entonces, mi hermano José Javier había muerto.

A pesar de que, desde hace dieciséis meses largos, no he recibido un solo correo más de Iris (sigue siendo mi musa literaria —yo no he mudado de criterio, devoción y pasión—, pero también fue mi hermano mayor y mecenas, José Javier, mi muso y llevaba meses e incluso años muerto), ella, y nadie más que ella, a quien un día decidí rebautizar con el apodo o seudónimo de Amanda (“la que debe ser amada” significa dicha voz en latín), continúa siendo mi única y verdadera opción amatoria, por el momento. Así que no deseo seguir especulando. Pero sí quiero continuar ilusionándome con el cielo, que confío, espero y preveo vivir junto a Iris a cualesquiera otras opciones o varillas que contenga el abanico.

Si, habiendo elegido otrora cuándo disfrutaría de mis vacaciones estivales y tras volar este año a la afortunada isla donde se yergue imponente y majestuoso el Teide, una vez instalado, me entero, por las indagaciones que, sin duda, haré, de que (Dios no lo quiera) Iris ha muerto (¡qué pésima nueva!; ¡qué rasgón de corazón!; ¡qué morrocotudo chasco me llevaré!) o ella me dice que la dé por muerta (¡qué mayúscula decepción!), eternamente agradecido, por haber sido acaso mi musa más longeva o diuturna, sin sentir un ápice o pizca (así lo intentaré, al menos) de resentimiento, le desearé, de corazón, de veras, que sea dichosa durante el resto de su vida y yo, libre de compromiso, habiendo regresado a mi patria chica, Tudela, tal vez decida, en mi primera salida a dar un paseo, por si el buscado encuentro se da, esto es, tiene lugar, entregarle a ella este escrito.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído