DEVIENE SER DECENTE DEGRADANTE
Tamara, me propongo complacerte
Y ser en cuanto aquí versee honesto;
Así que, sin ambages, te suelto esto:
Envidio a quien dormida puede verte.
No afirmo que él no pueda, amor, quererte
Ni llenar hasta arriba el mismo cesto
De halagos ni tener contigo el gesto
De asegurar que siempre fiel va a serte.
Te haré otra confesión desopilante
Y, además de ridícula, mezquina:
De quien suele esperarte en una esquina
A que del curro salgas exultante
Celos a espuertas tengo y siento inquina.
Deviene ser decente degradante.
Ángel Sáez García