El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Haced una buena acogida a estos borrones

HACED BUENA ACOGIDA A ESTOS BORRONES

¿DUDA ALGUIEN DE QUE AQUÍ MARRAMOS TODOS?

Pretérita la Epifanía, festividad que la Iglesia católica, apostólica y romana celebra, de manera fija, el 6 de enero, para conmemorar la adoración (sea esta fetén o un embeleco) de los Reyes Magos a Jesús en Belén, que cada uno de los restantes días del año, complementando una idea de Washington Irving sobre la Navidad, sean jornadas para encender el fuego de la hospitalidad en el salón y la llama genial de la caridad en el corazón de cada uno de los atentos y desocupados lectores (ora sean o se sientan ellas, ora sean o se sientan ellos, ora sean o se sientan no binarios) que tengan estas líneas.

Así pues, insisto en iterar el rótulo que he escogido para que encabezara los renglones torcidos que contenga esta urdidura o “urdiblanda”: Haced buena acogida a estos borrones; y el subtítulo que le sigue: ¿Duda alguien de que aquí marramos todos? Y, por si aún queda por ahí, extremo que dudo, alguien que se considere la excepción a dicha regla, un mirlo blanco, le adelanto cuanto en varias ocasiones me ha ocurrido, para que lo tenga en cuenta como aviso a navegante, que la crítica literaria suele cursar a veces como lo hace un bumerán, o sea, que, una vez arrojado, puede volver a su punto de partida y, como el hecho se desconozca, golpear inopinadamente en la cabeza de quien lanzó dicha arma arrojadiza, para que espabile.

Como todo tiene una razón de ser, el origen de este texto está en otro, de Álex Grijelmo, titulado “Falsas esdrújulas para quedar mejor”, donde el citado hacedor, excelente escribano (pero ya se sabe, el mejor escribano echa un borrón), ejerció de lo que es, un ser humano, y, por ende, erró, se equivocó, al echar mano de una falsa esdrújula; acíbar, en este caso. Ahora bien, quien esté libre de falta que tire la primera piedra.

Quien leyera la versión en papel del prestigioso diario EL PAÍS del domingo 7 de enero de 2024, en concreto, la página 12 del suplemento IDEAS, seguramente advirtió, como eso mismo hizo servidor, que uno de los ejemplos propuestos por Grijelmo en su columna no era una palabra esdrújula, sino llana: acíbar. Pudo aducir un montón de voces que proceden del árabe y sí son esdrújulas, como a él le constan, por ejemplo, almáciga (bien resina traslúcida y aromática, bien semillero o vivero) o almádena (mazo de hierro para romper piedras). Desconozco (he hecho varias cábalas, pero ninguna ha resultado plausible) qué motivo le abocó o llevó al error.

Nada más advertir el yerro, a este menda le dio por urdir, sin mala intención, esta redondilla, con el doble propósito de que Grijelmo se riera de sí mismo, ejercicio que viene estupendamente para cepillarse las migas de soberbia que hayan podido caernos en la ropa, aunque haya alguien a quien le parezca esto un despropósito, y nosotros, que pillamos su metedura de pata, con él (aquí la preposición tiene su enjundia o quid, no de él): Marra hasta quien porta yelmo, / cota, coraza y escudo. / Cuando incurre en yerro, mudo / se queda, como Grijelmo.

Conviene no rechazar el capote que nos brinda o echa Truman Capote al final del primer párrafo del prefacio de su obra “Música para camaleones” (no me apellido León, como sí mi cuñada María José, pero Alfredo Gil, un conocido del barrio tudelano de Lourdes, a quien todo quisque llama “Txiki”, me suele llamar así, león, desde que, un día sí y otro también, me veía leer, leer y leer; en la obra citada, por tanto, ¿cabe interpretar “camaleón” también como lector de cama?): “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Por doquier esta frase rebosa, la mires por donde la mires, enjundia, fuerza, quintaesencia.

Nota bene

   Evidentemente, no he bajado el ejemplar susodicho a la biblioteca pública “Yanguas y Miranda”, porque esperaba poder entrar en la edición digital de EL PAÍS, como eso mismo he hecho otras veces, y acceder a la columna de Álex Grijelmo, para entresacar el párrafo donde aparecía el yerro, acíbar, pero no lo he hallado. Sí me he dado de bruces, sin embargo, al final del mismo, con este mensaje:

   FE DE ERRORES

“En la versión inicial de este artículo se incluyó la palabra ‘acíbar’ entre los ejemplos de esdrújulas, cuando es llana”.

Me parece correcto. Seguramente, la persona que procedió a la inclusión de esa apostilla leyó u oyó cuanto se le adjudica a Confucio: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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