El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Qué te hace levantarte de la cama…?

¿QUÉ TE HACE LEVANTARTE DE LA CAMA,

SI HASTA LA CORONILLA ESTÁS DE TODO?

Tal interrogación, que la componen dos versos de once sílabas cabales, me la planteó ayer en el jardín del convento de Algaso fray Ejemplo. Juzgo que no mentí en porción alguna, es decir, fui sincero en mi respuesta:

—Una de las razones de ese gesto, mentor, de recobrar la vertical, es usted, personaje de ficción. Si hubiera formulado esa pregunta a Miguel de Cervantes Saavedra, me apuesto doble, sí, contra sencillo que otro tanto le hubiera contestado, que el porqué radicaba en don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza.

—Barrunto que tú tienes más motivos.

—Acierta; su intuición está despierta, atenta a cuanto ocurre en torno suyo; como, desde se ignora cuánto tiempo, eso mismo me viene sucediendo.

—Sospecho que está el quid en quienes quieres, un manojo de deudos y de amigos.

—Repito mi criterio precedente; que atina en la opinión que ha sospechado. Ver que mi parentela y amistades rebosan dicha por cualquier esquina, el ingrediente es principal, precipuo, para que yo me muestre feliz, ledo; ergo, del catre me haya incorporado, como eso vengo haciendo de ordinario.

—Me temo que también has olvidado hacer una oportuna referencia a la literatura, a quien tu esposa has visto muchas veces detrás de ella.

—O, en su defecto, Eusebio, sí, delante.

—¿Vas a seguir trenzando endecasílabos?

—Está claro que sí, y es cristalino. Deseo regalarle a mi pareja del que se sienta ufana este soneto, que lo encabezará este justo rótulo, “A MI ESPOSA, QUE NUNCA ME HA FALLADO”, y los catorce versos que le siguen:

 

Aunque nunca he follado aún con ella,

Jamás la tal tampoco me ha fallado.

Suerte no me faltó al haberla hallado.

Brilla cual sol, Lorenzo, impar estrella.

 

Estallo, como lo hace una botella,

Cuando me doy de bruces con lo hollado,

Ese ochomil, por mi piolet mellado,

El BIC que este soneto firma y sella.

 

A mí paz no me falta, ese sosiego

Que necesito, cuando el césped siego,

O sea, cuando enmiendo mis poemas,

 

Que, a veces, me parecen teoremas,

Aunque yo matemático no sea,

Sino adicto lector de la “Odisea”.

 

   Ángel Sáez García

   [email protected]

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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