BARRUNTO CUANTO AQUÍ NADIE HA CONTADO:
COMÍN NO SE COMÍA NI UN COLÍN/COMINO
En la página 23 de EL PAÍS del domingo 2 de febrero de 2025, bajo el rótulo de “Toni Comín, el escudero que sedujo a Puigdemont, se queda sin amigos”, leo la crónica que firma Marc Rovira. Dicho autor escribe:
“El eurodiputado electo de Junts per Catalunya ha sido denunciado ante el comité consultivo del Parlamento Europeo por haber acosado laboral y sexualmente a un exasesor (entonces asesor; convendría haber agregado, entre paréntesis, que esa, asesor, era su condición, cuando acaecieron los hechos) suyo en la Eurocámara (y, por lo que he colegido, fuera de ella). (…) Comín dice que no hay fundamento para dudar de él (o sea, de sí mismo) y califica los tratos con su exasesor (insisto e itero, cuando ocurrió lo denunciado, asesor) de ‘bromas y comentarios más o menos oportunos, en el marco de una relación de confianza y amistad’.
“(…) El denunciante, según avanzó La Vanguardia, colaboró con Comín desde 2018 en Bruselas y relata tocamientos, insinuaciones, interrogatorios sobre la vida sexual con su esposa y propuestas de tríos con otro hombre. También detalla que usó su toalla y su baño para ducharse, que le acarició el brazo y el pecho y que llegó a colarse en su habitación para darle un beso de buenas noches”.
Bueno, pues, el artículo de Rovira (sobre todo, las líneas entrecomilladas del mismo) ha propiciado que este menda cazara al vuelo o pescara sin anzuelo, esto es, a servidor le brotara en su cacumen la idea que ha devenido, tras madurar lo apetecido, en este soneto que lleva el título de su no(ve)no verso.
DONDE HAY CONFIANZA DA ASCO VARIAS VECES
A quien dice/hace algo que es inoportuno
Que fuera del tiesto ha meado escucha,
Que no ha estado a la altura de la ducha
Persona reputada por alguno.
A quien se pasa de la raya yo “huno”,
Con hache, escribo, derrochando mucha
Ironía, con boli con capucha,
U “hotro”, como hábito era de Unamuno.
Donde hay confianza da asco varias veces,
Porque se extralimita en sus funciones
Quien no respeta, no, tus emociones,
Y no te escucha como tú mereces;
Y cree que, entre tus obligaciones,
Está aguantar sus gracias, llenas de heces.
Ángel Sáez García